¿Un TIGRE para elIVEC?

La conformación final del gabinete de Javier Duarte de Ochoa es inminente. Varios puestos han sido ya designados y otros nombramientos se dan por un hecho. En el ámbito de la cultura las especulaciones son sobre quién será el titular del Instituto veracruzano de Cultura aunque parece decidido el nombramiento.

Poeta en la ciudad

Silvia Tomasa Rivera, poeta de reconocimiento nacional, orgullosamente veracruzana, emigra a México. En la última quincena la poeta resolvió su mudanza, además de trámites para continuar con su fundación Posada del Poeta, cuya sede es en Veracruz pero que tendrá representación en el Centro Histórico de la Ciudad de México. La mudanza es significativa; cierra un ciclo, la estancia de Silvia durante cerca de quince años en Veracruz, e indica que no será directora del IVEC, un puesto al que se decía aspiraba. Silvia parecía una candidata idónea: poeta reconocida y elogiada por Fidel Herrera Beltrán, quien apoyó y patrocinó varias actividades de Rivera, como el encuentro Escritores de Mar y Montaña, que por falta justamente de patrocinio institucional no alcanzó segunda edición en 2009.
En la cena realizada el lunes 24 de mayo en el salón Gal, promovida por Fundarte, donde se congregaron trabajadores de la cultura con el entonces candidato Javier Duarte de Ochoa, una de las protagonistas fue justamente Rivera. El Diletonto en su oportunidad escribió una crónica.
Había un punto en contra de Silvia: su franqueza y vehemencia. Nunca ocultó su antipatía por Leticia Perlasca, con quien se enemistó cuando dirigió el IVEC, al punto que airó sus diferencias en público.

Cercanías y diferencias


El punto clave no es barajar nombres sino saber quién es cercano a Perlasca, titular de Turismo y Cultura, o al menos quien podría acordar y colaborar con ella. Que Perlasca haya resuelto el zarzal de los conflictos sindicales del COBAEV y que haya dejado al IVEC saneado y con dinero son meritorias credenciales. Sin embargo, por mayor tolerancia y espíritu conciliador que la distingan, se antojaría difícil que trabaje con quienes la han criticado.
De modo que si la lección se aprendió, el próximo director del IVEC será una persona con la que la máxima titular de la cultura en el estado acuerde en respetuoso diálogo. De ahí que también muchas personas recibieran con cautela el nombre de Dalia Pérez, ya que, aseguran, tuvo sus roces con la aún directora del COBAEV. Durante el primer foro de cultura Pérez Castañeda aseguró que ella se dedicaría a la cultura y a su apoyo “no como otros que saltaban de un instituto de cultura a dirigir escuelas de bachilleres”.
De los tres que yo tenía, de los tres que yo tenía, ya sólo queda uno, ya sólo queda uno, y es porque dicen que la rifa del tigre se la quedará el Tigre.

El Tigre en la caza

El doctor Félix Báez Jorge se ha distinguido, además de por su notable trayectoria –es una eminencia intelectual cuyo pensamiento lo proyecta de manera universal; basta leer sus obras de antropología publicadas principalmente por la Universidad Veracruzana a través de la colección Biblioteca–, por ser un notable político. Formado en la academia, diríase que se doctoró en la diplomacia durante los años eufóricos del PRI de los setenta y ochenta. En este sexenio, junto con Domingo Alberto Martínez Reséndiz, ha sido el funcionario cultural con mayor obra. Ambos a la chita callando. Ambos seguirán sin duda en el nuevo gabinete.
Baez pertenece al grupo Obertura: Siglo XXI, agrupación un poco esotérica, que incluye a prestigiosos académicos e intelectuales que han detentado puestos públicos claves: Esther Hernández, José Luis Velasco, Mario Muñoz…
Un amigo me llamó la atención sobre un hecho: “Mira, al final los encuentros y reuniones de trabajo entre intelectuales y Duarte sirvieron para algo. Lety organizó la cena con Beatriz Paredes y demostró su eficiencia; resultado: Turismo. Y lo que no sabes es que Duarte estuvo trabajando en Nanciyaga con Velasco y otros intelectuales para conformar un plan de cultura. Sí, fue poco antes de que se diera el mitín del 15 de junio. ¿Resultado?…”
Otro dato: el sábado 27 de marzo, en la primera reunión que el entonces precandidato tuvo con intelectuales, el orador principal fue José Velasco Toro. Si se quieren más signos de que este grupo será el favorecido, revisemos quiénes presiden los festejos del Centenario instaurados por el Partido Revolucionario Institucional.
Por lo pronto, aun cuando muchos aseguran que nada está definido, el director de la Editora de Gobierno, tácito aspirante a la rectoría de la Universidad Veracruzana y biógrafo de Rafael Guízar y Valencia, parece el elegido para enmendar los entuertos del ruinoso Instituto. Los propios empleados del IVEC lo confirmaron: se les dijo que Félix será el nuevo director.
Si otra cosa no sucede tendremos como jerarca de la cultura a uno de los intelectuales más prestigiosos de Veracruz y a un hombre que de política sabe lo suficiente como para sortear obstáculos y no amilanarse ante administraciones dudosas y presupuestos mezquinos.

El GABINETE del doctor DUARTE

 

Con la ratificación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de la elección como gobernador de Veracruz para el ciclo 2012-2018 del doctor Javier Duarte de Ochoa comienza una nueva etapa para Veracruz. En el ámbito cultural, término donde enunciamos a los trabajadores de la cultura, a los funcionarios, los creadores, los gestores y los que siendo estudiantes o espectadores participan de la cultura y las artes, quienes se asumen como creadores protagonistas o funcionarios de élite alimentan aún más sus esperanzas. No se habían movido porque no se sabía si la elección era válida. El espectro de la anulación permeó sobre la elección de julio todo este lapso. Priistas fieles, servidores y empleados del propio Duarte de Ochoa manifestaban sus dudas y temían que una eventual anulación cancelara sus esperanzas. Finalmente el martes 26 de octubre Duarte de Ochoa pudo dormir tranquilo.

La Operación Jarocha

No es lo mismo despertar siendo Javier Duarte de Ochoa y dormirse siendo el señor gobernador. La metamorfosis a la jarocha ha ocasionado en estos días que los rumores se incrementen en torno a la composición del inminente gabinete. Personas bien informadas aseguran que Leticia Perlasca, quien desempeñó una gran labor como directora del Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz, será la secretaria de Turismo y Cultura, lo que se antoja una decisión correcta y halagueña para el futuro de esta dependencia de tan gris memoria en el actual sexenio. Sencillamente Álvaro Peña fue un gris secretario sin ningún interés en el área de cultura y con escasa visión turística. Perlasca, por su manera de trabajar, puede dar nuevos bríos a una secretaría tan discutida.

En la conformación de los gabinetes no quedan siempre los que persiguen ni por supuesto tampoco se logra lo que se espera sino lo que se encuentra. Dalia Pérez, quien trabajó en la Comisión de Turismo de la Legislatura, esperaba ser designada como titular de la secretaria correspondiente, mientras que Perlasca aspiraba a suceder al doctor Arredondo en la Secretaría de Educación. En Educación, todos lo sabemos, va el famoso Motita, ídolo de todo joven priista que aspira a seguir los pasos del inminente secretario. Perlasca se quedará en Turismo mientras que Dalia espera la designación como suprema dirigente de la cultura en Veracruz. El Instituto Veracruzano de Cultura parece el destino lógico para quien movió los hilos en Xalapa para Javier Duarte de Ochoa.

Una Dalia para la Cultura

No parece augurar sorpresas la designación de Dalia; a tal punto que ya ha comenzado a reunir a sus allegados en preparación para asumir el poder cultural. Conforman su grupo mayoritariamente gestores culturales que se han desempeñado como funcionarios de galerías y que de una u otra forma esperan continuar sirviendo al estado. O mamando del presupuesto, usted diga cuál. Otros nombres que se enuncian son Juan Antonio Nemi Dib, quien sería también un buen director de cultura, ya que al frente del Instituto de la Policía Auxiliar fue un notable líder y un hombre sensible que transformó esa gris dependencia y editó libros y organizó concursos. Sergio Villasana Delfín quiere repetir y más que él sus administradores y mujeres muy cercanas a él en la intimidad quienes piensan, una sobre todo, heredarán el poder para seguir disponiendo del presupuesto a su antojo, como ha sido el rubro en este último año. Lo que Don Sergio no sabe es que muchos de sus propios funcionarios y directores de área conspiran contra él porque no aguantan las ínfulas de quien se asume su heredera ni mucho menos las tropelías de los administradores y el caos en que la institución opera. Difícilmente repetirá Villasana porque sus propios agremiados no lo quieren.

Queda sin embargo una pregunta: si Dalia Pérez asume la dirección, dada su cercanía con Don Sergio, quien es su mentor político, ¿protegerá a los administradores actuales? Si es así, cabe esperar que el IVEC continúe sin dinero y con escasa presencia. Esperamos que la inteligencia y voluntad que ha distinguido a Dalia en todas sus actividades se manifieste asumiendo que no puede heredar culpas ni continuar con debacles. Leticia Perlasca hizo un gran trabajo en el IVEC, lo saneó y lo dejó en bonanza. Todo lo contrario de lo que sucede con el IVEC.

Los ARTISTAS al SISTEMA/ Ley para el Desarrollo Cultural de Veracruz/ III Y ÚLTIMA

La Iniciativa de Ley para el Desarrollo Cultural del Estado de Veracruz se presentó ante el Congreso como una demanda ciudadana, la respuesta a una petición popular, soslayando que fuera una iniciativa de la diputada Dalia Pérez Castañeda. He señalado que el objetivo principal de la ley, más allá de la necesidad de contar con una legislación contemporánea que regule el trabajo y el patrimonio cultural, es ofrecer un sustento jurídico a la Secretaría de Turismo y Cultura, cuyo papel resulta central en la constitución de la ley. Concebida como parte de la reingeniería que el actual gobierno lega a Veracruz, la Secretaría de Turismo nació sin un sustento que la respaldara. Al principio se comisionó al IVEC para preparar la normatividad, pero en más de un año no consiguió delinear un proyecto pausible. Posteriormente, como saben quienes han seguido esta novela por entregas, apareció el Caftán Rojo, quien se comprometió a elaborar la ley y a conseguir el apoyo corporativo de artistas e intelectuales veracruzanos, aunque finalmente sólo se comprometiera a los xalapeños.

En la presente Ley para el Desarrollo Cultural el sustento es otorgar personalidad jurídica a la Secretaría, conferir un papel decisivo, más allá de facto, al Gobernador del Estado, quien se convierte en juez y en impulsor supremo de la legislación, y delinear y por ende delimitar la competencia y responsabilidad de los elementos a quienes atañe directamente esta ley, designados como autoridades. Conforme al Capítulo III “De la competencia, atribuciones y perfiles de las autoridades en materia cultural” se enuncian como tales al Gobernador del Estado, a la Secretaría, a la Secretaría de Educación, al Instituto Veracruzano de Cultura, el Consejo Veracruzano de Arte Popular y los Ayuntamientos.

Como he asentado ya, cada uno de los capítulos merece un comentario prolijo. Remito a quien quiera conocer las particularidades que entraña y atribuye la nueva ley a las Autoridades y en especial al Gobernador, a conocer la ley y acaso propiciar un debate.

Programas, sistemas y gremios

Con esta ley se instauran dos organismos cuya existencia asegura polémica: El Programa de Desarrollo Cultural:

  • El Programa Estatal para el Desarrollo Cultural tiene por objeto establecer las políticas y actividades de la Secretaría, de sus unidades administrativas y de las sectorizadas para la promoción del desarrollo cultural. (Artículo 33, Capítulo VI)

Además del superprograma que integrará toda actividad del quehacer cultural se instaura un Sistema, cuyo propósito es regular la actividad cultural y sujetarla a una jerarquía. Su personalidad se enuncia en el Capítulo V. Se trata, conforme al Artículo 28, al que gloso, del “conjunto de instituciones públicas, privadas y comunitarias que planifiquen, promuevan, fomenten, estimulen, financien, desarrollen y ejecuten actividades culturales”. Es cierto, desde un punto de vista institucional resulta importante que las diferentes instituciones y dependencias se coordinen con el propósito de no repetir funciones ni realizar programas que choquen mutuamente.

Constituirán el Sistema, el gobernador, y sendos representantes del Congreso, Turismo; la Secretaría de Educación; la Universidad Veracruzana; el IVEC; el Consejo Estatal de Patrimonio Cultural. Para que los artistas no digan que no se les toma en cuenta se designarán “Cuatro representantes de los artistas y trabajadores culturales, cada uno perteneciente a las diferentes disciplinas artísticas, a propuesta de las organizaciones”. Es importante recalcar esta frase “a propuesta de las organizaciones”. ¿Qué organizaciones? Acevo hablaba de gremios, ahora en esta ley se habla de organizaciones. La Confederación de Poetas Veracruzanos se pronuncia por determinado candidato. Seguro que veremos mantas así en el 2016.

Es cierto, no toda la ley entraña ese contenido de regulación y ese tufillo a corporativismo que ya presentaba la iniciativa de Acevo. Hay disposiciones positivas. El problema es que aparecen aisladas y como en el caso de otras leyes, mientras impere la ausencia de democracia y el gobernador continúe siendo el Gran Elector, no se entiende cómo la disposición de otorgar un seguro o disponer de mínimos derechos cívicos para quienes se dedican a la gestión, la creación, la difusión, el análisis de la cultura pueda ser más que letra muerta. Por ejemplo se enuncia que la Secretaría deberá promover que las empresas inviertan en la cultura (Artículo 38, Capítulo VII). Siendo el factor primordial del atraso cultural del Estado –sí, dije atraso, yo no creo eso de que por ser un estado con palmeras borrachas y travestis perfumados estemos mejor que otros estados con iguales valores patrimoniales y mejor infraestructura para el desarrollo de las artes, por ejemplo: Puebla– la falta de interés de las empresas privadas, la falta de presupuesto adecuado en municipios e instituciones estatales, urge una ley que demande a la iniciativa privada la inversión. No tibios pronunciamientos:

  • La Secretaría procurará el acercamiento entre las empresas y los trabajadores culturales, para el efecto de alcanzar los objetivos de esta ley (Artículo 38).

Y acaso porque el problema de la cultura es un asunto de cómo conseguir patrocinio para una actividad en principio ajena a la especulación –que una actividad cultural sea rentable no implica que todas las actividades culturales deban serlo: ¿se dejará de apoyar la poesía porque no vende al igual que una novela de espionaje? ¿un festival de reggeaton debe ser el paradigma de un festival de música sacra?–, llame también la atención ese Artículo 39, un poco disimulado, un poco queriendo pegarse a la pared para que nadie lo note:

  • Artículo 39.- Sólo las personas y organizaciones que se inscriban en el Registro Estatal de Empresas, Organizaciones y Trabajadores Culturales tendrán acceso a los mecanismos de fomento y promoción de proyectos culturales.
  • Para inscribirse en el Registro, el interesado deberá dirigir al Instituto una solicitud indicando la actividad cultural a la cual se dedicaba o proyecta dedicarse.

En el caso de los proyectos culturales, además de las solicitud, el interesado deberá describir el proyecto, indicar los medios con que cuenta para llevarlo a cabo y acompañar la estimación del costo y periodo de ejecución.

Es loable contar finalmente con una ley. Sin embargo, después de la abortada Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes de 2006 y de tantos foros de análisis, el resultado parece insuficiente. No se cumplieron las expectativas que esperaban una ley que creara una secretaría de cultura –lo cual hubiera contradicho los lineamientos gubernamentales– ni una mayor relevancia o la exigencia de un conocedor de asuntos culturales dentro de la propia Secretaría de Turismo. Tampoco se ha implementado como obligatorios el seguro o la pensión para artistas incapacitados o enfermos. Asimismo la exigencia de registrarse y respaldar los proyectos con un presupuesto propio recuerda a los proyectos de financiamiento del FONCA sin que se precisen mayores detalles. Habrá que ver cómo se aplica y si transforma la situación de la cultura y las artes en Veracruz.

La INICIATIVA de LEY para el DESARROLLO CULTURAL/ II de III partes

El primer intelectual del Estado –por ahora.

Nuestra interpretación de los acontecimientos transforma la historia. Apelamos al olvido y proponemos ficciones mediante la asignación de valores y motivos distintos a los originales. En la entrega primera de esta saga reseñé las propuestas de legislación cultural en el sexenio de Fidel Herrera Beltrán. Y relatamos (el Dile y su hermano Tonto, protagonistas de Tonto y retonto) los orígenes de la Iniciativa de inminente ratificación como ley por el gobernador. Dalia Pérez Castañeda siendo aún candidata a diputada había convocado el  25 de agosto de 2007 al Foro de Arte y Cultura para el Desarrollo para conocer la situación de los actores de la cultura en Xalapa. Posteriormente, ya investida representante popular de la LXI Legislatura y presidenta de la Comisión de Turismo, propuso foros de consulta en Martínez de la Torre, Perote, Poza Rica, Veracruz, Córdoba y Minatitlán.

Cambiando la historia

Una versión distinta se formula en la “Exposición de motivos” con la que el jueves 28 de enero la diputada local Pérez Castañeda presentó la Iniciativa de Ley para el Desarrollo Cultural del Estado de Veracruz-Llave ante el Congreso. La Iniciativa se describe como un “producto ciudadano”, resultado del trabajo de “amplios grupos sociales que la concibieron, propusieron y revisaron”. Se soslaya el antecedente de una iniciativa personal. Más impacta hablar en nombre de una ambigua colectividad. “Al inicio de esta Legislatura un gran número de ciudadanos insistieron sobre la necesidad de proponer y decretar una norma jurídica que contribuyera al desarrollo cultural de la entidad”. Lo que implica que la Iniciativa de Ley no es una bandera personal de la legisladora Pérez Castañeda, como habíamos creído, sino formulación de una demanda ciudadana. Por ello, el sensible “Congreso consideró justo el reclamo y con el objetivo de integrar la iniciativa legal que ahora se conoce, convocó a foros de consulta”.

Si el curioso y paciente lector me ha seguido hasta aquí… regrésese porque voy a donde el rey juega al tío lolo. Pérez Castañeda habló de la necesidad de aportar la legislación necesaria en materia de cultura; cristalizada la Iniciativa, ésta se presenta no como una propuesta personal sino como un producto colectivo, una demanda ciudadana. Y ya no es una diputada sino el Congreso en pleno quien convoca a foros de consulta. Omitamos por ello mencionar que una de las preguntas en ocasión de la realización del foro en Xalapa en 2007 fue si no se buscaría validar una ley presentándola como resultado de una consulta popular. Antes que la Ley fueron los foros pero los foros ya pensaban en la Ley.

Nace una superestrella

De la lectura de los diez capítulos que componen la hoy flamante Ley para el Desarrollo Cultural del Estado de Veracruz se desprende como objetivo, más allá de loables formulaciones, derogar la legislación anterior en materia de cultura. Todas las leyes, incluyendo la que otorgaba sustento jurídico al Instituto Veracruzano de Cultura, pierden validez. Y con esta propuesta, comandada por los ciudadanos, siempre tan diligentes en  ampliar las funciones de sus ejecutivos, siempre tan deseosos de fortalecer el papel de las instituciones en quebrantamiento de la libertad individual, resulta fortalecida la Secretaría de Turismo. No es un papel inédito, sólo la corroboración jurídica del papel que la reingeniería previamente le había asignado.

Los capítulos II, IV, VI, VIII y IX delinean las funciones rectoras de la Secretaría. En el capítulo II se enumeran los derechos culturales de los veracruzanos y de los trabajadores culturales. En el Artículo 8 de tal capítulo se establece que el fomento y promoción estarán a cargo de la Secretaría:

  • La Secretaría fomentará y promoverá la participación de la población en la vida cultural de sus comunidades, el disfrute de los bienes y servicios culturales y la colaboración en el progreso artístico, como fuente de creatividad y componente central de un desarrollo autodeterminado, corresponsable, integral y sustentable.

Resulta prolijo citar y glosar cada uno de los artículos. Me limito a comentar el capítulo IV, “De la Política Cultural del Estado”. En el Artículo 23, tras enunciarse las prerrogativas y acciones con que el Estado fomentará la diversidad cultural y la protección del patrimonio cultural amén de establecer programas de apoyo a la creación y acciones de difusión cultural, se decreta que será la Secretaría quien represente al Estado en la coodinación con “las dependencias y entidades de la administración pública municipal, para fortalecer la descentralización de los programas y acciones”.

Otro artículo que patentiza las atribuciones y el papel central que la Secretaría de Turismo detenta es el Artículo 25 que señala que “promoverá convenios de colaboración” con los ayuntamientos, instituciones educativas, organismos públicos, grupos, asociaciones civiles y patronatos de gestión cultural. Inútil agregar que no habrá acción que busque o persiga la participación del Estado que no ataña a la Secretaría.

El primer intelectual del estado

Punto menos atendido y soslayado en los compendios difundidos es el papel preponderante que el gobernador poseerá en la articulación del desarrollo cultural. En el Capítulo III “De la competencia, atribuciones y perfiles de las autoridades en materia cultural”, Artículo 15, se establece que corresponderá al Gobernador del Estado:

  • Elaborar el Plan Estatal de Desarrollo que en materia cultural considere a los trabajadores culturales, garantice el acceso de la población a las manifestaciones, bienes y servicios culturales en igualdad y equidad, y conceda especial atención a las personas y grupos sociales en desventaja.

Al gobernador le corresponde “ejecutar la política y programas culturales”, “conservar y fomentar la participación el Estado y la sociedad, en la protección y promoción de regiones culturales, monumentos, zonas y sitios arqueológicos”, otorgar “premios, reconocimientos y estímulos a las personas y organizaciones que por sus méritos se distingan en el quehacer cultural y artístico”. Es cierto que siendo el gobernador el ejecutivo responsable de cumplir la ley no sorprende que entre las tareas asignadas se encuentre la representación ante la Federación ni que suscriba convenios o cree incentivos económicos, pero sí que recaiga en él la tarea de ejecutar programas culturales y la elaboración del Plan Estatal de Desarrollo.

Si la Ley es fruto de una concomitancia ciudadana, ¿cómo surgió el preponderante papel que las instituciones tienen en ella? De la somera revisión se desprende que la Secretaría de Turismo, antaño carente de una legislación que estableciera y delineara su operación con respecto a la cultura, emerge fortalecida y con atributos que la convierten en el supremo departamento institucional. El Plan de Desarrollo, los convenios, el financiamiento, el reconocimiento, la promoción, la protección, todo atraviesa por ella. Y el gobernador se convierte en el principal representante de la cultura. La promoción cultural será imposible si no hay un acuerdo previo con el gobernador o con el responsable que éste delegue.

La INICIATIVA de LEY de DALIA PÉREZ CASTAÑEDA/ I de III partes

Dalia Pérez Castañeda, diputada local de la LXI legislatura presentando la Iniciativa de Ley para el Desarrollo Cultural del Estado de Veracruz el jueves 28 de enero de 2010.

La ley Atanasio

El 4 de enero de 2005 el diputado del PRD Atanasio García Durán presentó al gobernador Fidel Herrera Beltrán una Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes. Junto con Ramón Acevo y Verónica Rodríguez, dirigentes de la asociación cultural Caftán Rojo principal promotor de la iniciativa, declararon en conferencia a los medios de comunicación que la reingeniería del aparato gubernamental había traído al medio cultural “incertidumbre e indefinición”, y acusaron al Estado de carecer “de una unidad programática y vinculación institucional para impulsar la cultura en el Estado”.

La Iniciativa de Ley que presentó García Durán como vocero legislativo de CONARTE (nombre con que se encubría la asociación Caftán Rojo) había surgido, o eso se asentó, de largas sesiones y consultas entre varios integrantes de la comunidad artística y cultural de Xalapa, en las instalaciones del Caftán Rojo, ubicado entonces en la calle de Aldama, Xalapa (hoy se encuentran en Coatepec, de ahí la precisión).

Desde la presentación ante la sociedad algo no parecía concordar: García Durán dijo que se le entregó la propuesta al gobernador el 4 de enero, mientras que Acevo declaró habérsela presentado en las instalaciones de su negocio el 3 de enero de 2005. La coincidencia de los principales lineamientos  de la iniciativa con una de las acciones principales de la reingeniería gubernamental, la desaparición del Instituto Veracruzano de Cultura y la absorción de sus funciones por la Secretaría de Educación y por la Secretaría de Turismo, provocó de inmediato suspicacia entre gestores e intelectuales.

En Performance y en esta columna se señalaron las inconsistencias y enredos de tal propuesta. Así, la falta de acuerdo en las fechas, ya que se le presentó al gobernador el 3 de enero, y a la Legislatura el 11 de enero, apenas días antes de que se publicara en la Gaceta Oficial (13 de enero de 2006) el decreto instaurando la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo) para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave), cuya estructura resultaba parecidísima a la del Consejo Veracruzano de Cultura que se enunciaba en dicha propuesta legislativa. Y por supuesto, las vehementes declaraciones que anunciaban la desaparición del IVEC.

El Foro de Consulta convocado por la Comisión Permanente de Educación y Cultura del Congreso Local cuyo propósito era validar y sumar consenso a la Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes resultó un acto polémico, que será recordado por la vehemente oposición a la iniciativa y a las resoluciones ahí contenidas. El resultado: la iniciativa no pasó el escrutinio.

Legislar para crecer

Ciertas intenciones no mueren, sólo se transforman. Siendo aún candidata, Dalia Pérez Castañeda, conductora de televisión en RTV y ex bailarina, adoptó como causa formular una ley de cultura arguyendo la carencia de legislación en materia de cultura en Veracruz. El 25 de agosto de 2007 la entonces candidata a diputada local por el Distrito XI convocó al Foro de Arte y Cultura para el Desarrollo, “Legislar para crecer” Posteriormente, ya investida representante popular de la LXI Legislatura y presidenta de la Comisión de Turismo, promovió foros para conocer la situación de la cultura veracruzana en sitios claves del estado: Martínez de la Torre, Perote, Poza Rica, Veracruz, Córdoba y Minatitlán.

Tan exhaustiva consulta cristalizó en una nueva Iniciativa de Ley, esta vez con el complemento: “Para el Desarrollo Cultural de Veracruz”, la cual se presentó el jueves 28 de enero ante el diputado Leopoldo Torres García, Presidente de la Mesa Directiva de la LXI Legislatura del H. Congreso del Estado Libre y Soberano de Veracruz. A diferencia de la propuesta presentada por García Durán como intermediario del Caftán Rojo, la iniciativa de Pérez Castañeda mereció escasa atención en la prensa y en los medios. Ni siquiera los principales interesados y presuntos beneficiarios, los trabajadores de la cultura, para englobar esa comunidad variopinta compuesta por creadores de arte, burócratas, promotores, gestores, analistas, académicos e intelectuales, han demostrado interés en conocer esta ley. El silencio y la indolencia motivan a preguntar: ¿tan mal está la cultura que a nadie, ni siquiera a quienes viven de ella, les interesa?

Distinta ley, mismas resoluciones

Mientras se desarrollaban en la entidad veracruzana las reuniones del Foro Arte, Cultura y Patrimonio, convocado por la LXI Legislatura, Juan Javier Mora-Rivera Dalia Pérez Castañeda en torno a la pertinencia de la Ley de Cultura Meses antes, cuando se instauró el primer foro en la ciudad de Xalapa, hubo voces disidentes, entre ellas la del citado escritor y periodista, que consideraron la propuesta de análisis, más que una oportunidad para la libre expresión y discusión de los problemas y propuestas de la comunidad intelectual, una argucia para eventualmente recuperar la añeja Iniciativa de Ley de García Durán-Caftán Rojo. Parecía que la intención de los prolijos foros de análisis y participación ciudadana era formular una ley con el argumento de que se trataba de las resoluciones de una consulta popular y presentarla sin tocar en esencia los principios y objetivos que habían animado la anterior. Porque una de las preguntas que surgieron cuando el Caftán Rojo elaboró su propuesta de ley fue quién había redactado un documento cuyos lineamientos coincidían con las intenciones de la reingeniería del organigrama gubernamental.

El Diletonto ya había señalado que en apariencia los lineamientos del sexenio en curso eran desaparecer el IVEC, crear un mega consejo con los jerarcas de la cultura, la educación y la política, y uniformar la cultura con el propósito soterrado o visible, de corporativizar la cultura. Esta interpretación surgía del hecho de que la desaparición del IVEC y la creación de un consejo la asienta, la delinea, el Ejecutivo estatal en el decreto para instituir la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo para el Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave), la cual se publicó el 13 de enero de 2006 en la Gaceta Oficial.

En la entrevista que se publicó en Performance 72 (4 de agosto de 2008) Mora-Rivera entrevistó a Pérez Castañeda en torno a las propuestas surgidas durante las reuniones de consulta. Los principales cuestionamientos fueron el anuncio de la desaparición del Instituto Veracruzano de Cultura, voceado por el propio director del IVEC, Sergio Villasana Delfín, y la propuesta de dedicar un porcentaje fijo de los presupuestos del Estado y de los municipios para la promoción y conservación de la cultura. Si la propuesta de regionalización coincidía con el Plan Veracruzano de Desarrollo (PVD) evidenciaba igualmente la paradoja de que se hablara de la asignación de un presupuesto para la cultura cuando en rigor la promoción y conservación de la cultura por parte del Estado no se cumple justamente por que el recurso asignado es insuficiente. Es cierto, al IVEC se le asignan más de ochenta millones de pesos pero una parte considerable de este presupuesto se destina a la Cumbre Tajín, que es un proyecto externo al del Instituto.

Ajena ya a estos cuestionamientos, Pérez Castañeda presentó su Iniciativa de Ley, con un discurso sustentado en la “innegable vocación cultural” de Veracruz, ya que “sus atmósferas, su luz, sus aromas, sus sonidos son propicios para la creación”. El análisis de la propuesta, un conjunto de diez capítulos y cuarenta y nueve artículos, “en los que se pretende regular cuestiones sustantivas y adjetivas de notoria importancia para el desarrollo cultural de Veracruz”, será el motivo de la segunda entrega de esta serie.

Y VUELTA LA BURRA AL TRIGO

LA INICIATIVA DE LEY PARA LA CULTURA Y LAS ARTES, RELOADED

Dalia Pérez Castañeda en el Foro Arte y Cultura para el Desarrollo, sábado 25 de agosto de 2007

Al comentar la Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes propuesta por el Conarte y avalada por el diputado por el PRD, Atanasio García Durán (Performance, núm. 19, 4 de abril de 2006), la califiqué como una comedia pero también como una suerte de película de terror, en su variedad gore.

Como en una película de asesino en serie, léase Jason o Freddy Krueger o los más cercanos sádicos de Hostel o Saw, las antiguas declaraciones, las antiguas propuestas de hace apenas dos años, han vuelto, expresadas por nuevos actores pero con idénticas palabras e incluso idéntico comportamiento, con lo que se corrobora la tesis de que Ramón Acebo y Caftán Rojo no eran los villanos ni los autores de la Iniciativa, sino únicamente testaferros, dobles de cuerpo de una entidad ignota e innominable cuyo gran aporte a la cultura en Veracruz será desaparecer el IVEC y crear un Consejo de notables –más notables por su falta de interés en la cultura.

La mitad del foro

Cuando se convocó al Foro Arte y Cultura para el Desarrollo, celebrado el sábado 25 de agosto de 2008, por la entonces candidata a diputada local Dalia Pérez Castañeda, hubo voces, entre ellas la de Juan Javier Mora-Rivera, que vieron en este foro más que una oportunidad para la libre expresión y discusión de los problemas y propuestas de la comunidad intelectual, una argucia para eventualmente recuperar la añeja Iniciativa de Ley, reescribirla bajo el argumento de que se trataba de las resoluciones de una consulta popular y presentarla sin tocar en esencia los principios y objetivos que animaron, animan y animarán las propuestas de ley que se elaboren en este sexenio: desaparecer el IVEC, crear un megaconsejo con los jerarcas de la cultura, la educación y la política, y uniformar la cultura con el propósito soterrado o visible, de corporativizar la cultura, el último endeble bastión. Máxime que la desaparición del IVEC y la creación de un consejo está ya asentada por el Ejecutivo estatal en el decreto para instituir la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo para el Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave), la cual se publicó el 13 de enero de 2006 en la Gaceta Oficial, por lo que sólo se requiere para completar el círculo, de una suerte de propuesta popular. Ni Deleuze en sus delirantes paradojas imaginó ésta digna de Carroll: la Ley que resulta de la consulta ya está escrita, falta realizar la consulta.

Los resultados de la consulta efectuada en agosto de 2007 no se publicaron y varios participantes señalaron que no hubo seguimiento en los trabajos, no obstante que una de las declaraciones apuntaba precisamente en el punto sexto de la Convocatoria “los documentos y conclusiones que se generen en cada mesa coadyuvarán en la definición y gestión del trabajo legislativo en las áreas de Arte y Cultura para el ejercicio de la LXI Legislatura del Estado”. Quienes asistieron en calidad de observadores notaron, si bien la presencia de intelectuales destacados por su labor solitaria, como Abraham Oceransky, la nutrida concurrencia de funcionarios de cultura y de artistas e intelectuales asociados al poder, lo que presagiaba una perspectiva favorable a los lineamientos institucionales. En junio, Dalia retomó esta promesa de campaña, elaborar una Ley de Cultura, sin que mediaran indicios en los primeros meses de su gestión de interés alguno por continuar con ella, ya que en estos meses su labor se había enfocado más a la dimensión social.

De suyo el Foro no es una iniciativa reprobable. Celebremos que haya un legislador interesado en la problemática de la comunidad artística ávida de eternizar su gestión mediante la memorable gesta de cristalizar una Ley de la Cultura y las Artes. Es una excelente oportunidad para que los actores de la cultura, las artes y el pensamiento de todo el estado participen y expresen sus ideas y carencias en este sector. Y aun cuando muchos han comentado la ausencia de Xalapa como una de las sedes del Foro, El Diletonto colige se debe a que ya se había hecho una consulta, aunque en aras de la transparencia debería de convocarse ya que el anterior sucedió cuando Pérez Castañeda era candidata. Toda vez que incluso nominalmente ambos foros son distintos. No es pese a todo en el Foro y la convocatoria donde se advierte la conjura sino en las declaraciones. Uno se pregunta: ¿por qué esa necesidad de declarar? ¿Se trata de una compulsión por mostrar a quien sepa leerlo que todo está fraguado, acordado de antemano?

Foro Arte y Cultura para el Desarrollo, sábado 25 de agosto de 2007

Ideas flotantes

El lunes 30 de junio Sergio Villasana Delfín, titular del IVEC, declaró a los medios, aprovechando la rueda de prensa que se efectuó para anunciar la exposición Homenaje a Leonora Carrington, que si en la consulta del Foro se pedía la desaparición del IVEC y la emergencia de un Consejo Veracruzano, él no se oponía. Al leer esto, El Diletonto saltó y por poco se golpea su casi calva cabeza contra el bajo techo de la pocilga donde medra. ¡Los monstruos regresaban! Se había advertido, cuando la Iniciativa de Ley quedó vegetando en las cámaras su discusión, que el asunto no terminaría ahí, que volvería bajo otro disfraz, como una especie de vaina alienígena al estilo de Los usurpadores de cuerpos, la amenaza de la desaparición del IVEC, la creación de un Consejo y el corporativismo cultural. Y en efecto, han vuelto*.

Transcribo:

  • El Instituto Veracruzano de la Cultura podría desaparecer a partir de la Ley de Arte, Cultura y Patrimonio para crear un Consejo Veracruzano de la Cultura y las Artes que ya se estudia en la LXI Legislatura del Estado.
  • El director del IVEC, Sergio Villasana Delfín, reconoció que se trata de una propuesta de creadores y promotores de la cultura, y que se analiza en los foros regionales de consulta que el Congreso del Estado inició el viernes pasado en Córdoba.
  • “Está flotando la idea de la creación de un Consejo Veracruzano de la Cultura y las Artes, yo creo que se está buscando el mejor mecanismo para que se desarrolle la actividad cultural en el estado”, comentó el Director del Instituto Veracruzano de la Cultura. (“Desaparecería el IVEC con la creación de la Ley de Arte y Cultura”, Al calor político, 30 de junio de 2008, http://www.alcalorpolitico.com/notas/notas.php?nota=080630ivecal.htm).

Todo es una repetición: poco antes de que comenzaran los trabajos que condujeron a la Iniciativa de Ley –de acuerdo a la versión de Acebo– en un periódico local se anunciaba que los artistas pedían la desaparición del IVEC (Milenio Portal, 19 de junio de 2005). Cuando la Iniciativa estaba por presentarse, Acebo declaró nuevamente al mismo diario que los artistas e intelectuales pedían la desaparición del IVEC. El Diletonto, en ese artículo “Cómo acabar de unaves con la cultura” (op. cit.) señalaba la incongruencia de que Acebo ya supiera lo que los artistas resolverían antes de efectuar la consulta. Igual que pasa ahora con Villasana, quien, clarividente, ya sabe cuáles son las ideas que flotarán en los foros: “Está flotando la idea de la creación de un Consejo Veracruzano de la Cultura y las Artes”. No, no creo que esté flotando, creo que desde 2005 y acaso más antes, se pretende sustituir al IVEC. Pero imponer desde arriba no es flotar, es asentar, instituir, porque es la institución, porque es el poder.

* Para una discusión detallada de la obsesión de los diversos gobernadores para desaparecer al IVEC ruego al lector que acuda a la columna publicada en Performance núm. 19. O bien, consulte el blog de El Diletonto en Internet: josehomero.wordpress.com.