La INICIATIVA de LEY de DALIA PÉREZ CASTAÑEDA/ I de III partes

Dalia Pérez Castañeda, diputada local de la LXI legislatura presentando la Iniciativa de Ley para el Desarrollo Cultural del Estado de Veracruz el jueves 28 de enero de 2010.

La ley Atanasio

El 4 de enero de 2005 el diputado del PRD Atanasio García Durán presentó al gobernador Fidel Herrera Beltrán una Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes. Junto con Ramón Acevo y Verónica Rodríguez, dirigentes de la asociación cultural Caftán Rojo principal promotor de la iniciativa, declararon en conferencia a los medios de comunicación que la reingeniería del aparato gubernamental había traído al medio cultural “incertidumbre e indefinición”, y acusaron al Estado de carecer “de una unidad programática y vinculación institucional para impulsar la cultura en el Estado”.

La Iniciativa de Ley que presentó García Durán como vocero legislativo de CONARTE (nombre con que se encubría la asociación Caftán Rojo) había surgido, o eso se asentó, de largas sesiones y consultas entre varios integrantes de la comunidad artística y cultural de Xalapa, en las instalaciones del Caftán Rojo, ubicado entonces en la calle de Aldama, Xalapa (hoy se encuentran en Coatepec, de ahí la precisión).

Desde la presentación ante la sociedad algo no parecía concordar: García Durán dijo que se le entregó la propuesta al gobernador el 4 de enero, mientras que Acevo declaró habérsela presentado en las instalaciones de su negocio el 3 de enero de 2005. La coincidencia de los principales lineamientos  de la iniciativa con una de las acciones principales de la reingeniería gubernamental, la desaparición del Instituto Veracruzano de Cultura y la absorción de sus funciones por la Secretaría de Educación y por la Secretaría de Turismo, provocó de inmediato suspicacia entre gestores e intelectuales.

En Performance y en esta columna se señalaron las inconsistencias y enredos de tal propuesta. Así, la falta de acuerdo en las fechas, ya que se le presentó al gobernador el 3 de enero, y a la Legislatura el 11 de enero, apenas días antes de que se publicara en la Gaceta Oficial (13 de enero de 2006) el decreto instaurando la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo) para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave), cuya estructura resultaba parecidísima a la del Consejo Veracruzano de Cultura que se enunciaba en dicha propuesta legislativa. Y por supuesto, las vehementes declaraciones que anunciaban la desaparición del IVEC.

El Foro de Consulta convocado por la Comisión Permanente de Educación y Cultura del Congreso Local cuyo propósito era validar y sumar consenso a la Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes resultó un acto polémico, que será recordado por la vehemente oposición a la iniciativa y a las resoluciones ahí contenidas. El resultado: la iniciativa no pasó el escrutinio.

Legislar para crecer

Ciertas intenciones no mueren, sólo se transforman. Siendo aún candidata, Dalia Pérez Castañeda, conductora de televisión en RTV y ex bailarina, adoptó como causa formular una ley de cultura arguyendo la carencia de legislación en materia de cultura en Veracruz. El 25 de agosto de 2007 la entonces candidata a diputada local por el Distrito XI convocó al Foro de Arte y Cultura para el Desarrollo, “Legislar para crecer” Posteriormente, ya investida representante popular de la LXI Legislatura y presidenta de la Comisión de Turismo, promovió foros para conocer la situación de la cultura veracruzana en sitios claves del estado: Martínez de la Torre, Perote, Poza Rica, Veracruz, Córdoba y Minatitlán.

Tan exhaustiva consulta cristalizó en una nueva Iniciativa de Ley, esta vez con el complemento: “Para el Desarrollo Cultural de Veracruz”, la cual se presentó el jueves 28 de enero ante el diputado Leopoldo Torres García, Presidente de la Mesa Directiva de la LXI Legislatura del H. Congreso del Estado Libre y Soberano de Veracruz. A diferencia de la propuesta presentada por García Durán como intermediario del Caftán Rojo, la iniciativa de Pérez Castañeda mereció escasa atención en la prensa y en los medios. Ni siquiera los principales interesados y presuntos beneficiarios, los trabajadores de la cultura, para englobar esa comunidad variopinta compuesta por creadores de arte, burócratas, promotores, gestores, analistas, académicos e intelectuales, han demostrado interés en conocer esta ley. El silencio y la indolencia motivan a preguntar: ¿tan mal está la cultura que a nadie, ni siquiera a quienes viven de ella, les interesa?

Distinta ley, mismas resoluciones

Mientras se desarrollaban en la entidad veracruzana las reuniones del Foro Arte, Cultura y Patrimonio, convocado por la LXI Legislatura, Juan Javier Mora-Rivera Dalia Pérez Castañeda en torno a la pertinencia de la Ley de Cultura Meses antes, cuando se instauró el primer foro en la ciudad de Xalapa, hubo voces disidentes, entre ellas la del citado escritor y periodista, que consideraron la propuesta de análisis, más que una oportunidad para la libre expresión y discusión de los problemas y propuestas de la comunidad intelectual, una argucia para eventualmente recuperar la añeja Iniciativa de Ley de García Durán-Caftán Rojo. Parecía que la intención de los prolijos foros de análisis y participación ciudadana era formular una ley con el argumento de que se trataba de las resoluciones de una consulta popular y presentarla sin tocar en esencia los principios y objetivos que habían animado la anterior. Porque una de las preguntas que surgieron cuando el Caftán Rojo elaboró su propuesta de ley fue quién había redactado un documento cuyos lineamientos coincidían con las intenciones de la reingeniería del organigrama gubernamental.

El Diletonto ya había señalado que en apariencia los lineamientos del sexenio en curso eran desaparecer el IVEC, crear un mega consejo con los jerarcas de la cultura, la educación y la política, y uniformar la cultura con el propósito soterrado o visible, de corporativizar la cultura. Esta interpretación surgía del hecho de que la desaparición del IVEC y la creación de un consejo la asienta, la delinea, el Ejecutivo estatal en el decreto para instituir la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo para el Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave), la cual se publicó el 13 de enero de 2006 en la Gaceta Oficial.

En la entrevista que se publicó en Performance 72 (4 de agosto de 2008) Mora-Rivera entrevistó a Pérez Castañeda en torno a las propuestas surgidas durante las reuniones de consulta. Los principales cuestionamientos fueron el anuncio de la desaparición del Instituto Veracruzano de Cultura, voceado por el propio director del IVEC, Sergio Villasana Delfín, y la propuesta de dedicar un porcentaje fijo de los presupuestos del Estado y de los municipios para la promoción y conservación de la cultura. Si la propuesta de regionalización coincidía con el Plan Veracruzano de Desarrollo (PVD) evidenciaba igualmente la paradoja de que se hablara de la asignación de un presupuesto para la cultura cuando en rigor la promoción y conservación de la cultura por parte del Estado no se cumple justamente por que el recurso asignado es insuficiente. Es cierto, al IVEC se le asignan más de ochenta millones de pesos pero una parte considerable de este presupuesto se destina a la Cumbre Tajín, que es un proyecto externo al del Instituto.

Ajena ya a estos cuestionamientos, Pérez Castañeda presentó su Iniciativa de Ley, con un discurso sustentado en la “innegable vocación cultural” de Veracruz, ya que “sus atmósferas, su luz, sus aromas, sus sonidos son propicios para la creación”. El análisis de la propuesta, un conjunto de diez capítulos y cuarenta y nueve artículos, “en los que se pretende regular cuestiones sustantivas y adjetivas de notoria importancia para el desarrollo cultural de Veracruz”, será el motivo de la segunda entrega de esta serie.