La SAGA de la desaparición del IVEC

 

El doctor Félix Báez Jorge durante la canonización de Rafael Guizar y Valencia, 2006.

El lunes 24 de enero una noticia estremeció al cerrado pero tornadizo mundo de la cultura: a las redacciones de varios periódicos y portales de noticias habría llegado una carta, firmada por Eduardo Sansores, el popular Güero, personaje de la vida cultural jarocha, denunciando que Félix Báez-Jorge, director del Instituto Veracruzano de la Cultura, IVEC, se proponía desmantelar la institución además de tomar medidas injustas y arbitrarias. Ignoro si por huera propensión al chisme o por convenir a los intereses inconfesables, varios medios intitularon el boletín –ninguno consigna la carta, pore so digo “habría llegado una carta”, y todos repiten o transcriben idéntico texto, lo cual resulta curioso por decir lo menos y por ello presumo la existencia de un boletín– con titulares llamativos: Los Políticos, un blog a cargo de Salvador Muñoz, y Veracruz Informa eligieron el incendiario: “Félix Báez, un peligro para la cultura: Sansores”; con el mismo título la nota apareció en el portal de Hechos. Es probable que tal fuera el título del boletín y que los periodistas se limitaran a transcribir. En una entrada previa de El Diletonto comentamos con detalle la noticia en Notiver.
Las acusaciones de Sansores
¿Qué es lo que ha motivado esa alarma que Sansores expresa en el boletín? A reserva de conocer la carta en detalle y no sólo en el resumen difundido,las acusaciones denuncian varias acciones que inconformaron a ciertos creadores del Puerto –no consigno sus nombres porque no sé a quiénes representa Sansores, ni si habla en nombre propio o ha sido designado vocero de una comunidad: el boletín no lo deslinda. He aquí los puntos:
“los trabajadores desaprueban la desaparición de la subdirección de Promoción y Animación Cultural, ya que consideran que es el inicio del desmantelamiento del IVEC”.
“presentó [al gobernador Javier Duarte] un programa de reestructuración del IVEC que contempla la transferencia de la referida subdirección a la Secretaría de Turismo y Cultura”.
La Fototeca Juan Malpica Mimendi y la Casa de la Cultura Agustín Lara han sido clausuradas [sic].
“los artistas o ciudadanos no pueden acceder [a las oficinas del IVEC], violando el derecho de audiencia”.
Se despidió a “Yesica Martínez, quien era subdirectora Administrativa […] porque atendió a una persona que requería orientación para un trámite”.

[Todas las citas corresponden al boletín mencionado]

Los argumentos posteriormente fueron reproducidos por columnistas quienes anunciaron, sin comprobar las aseveraciones ni las denuncias expuestas, que Báez-Jorge se proponía desmantelar el IVEC. Si la floración de reportes de balaceras en diversos puntos de la ciudad de Xalapa el viernes 14 de enero motivó artículos sarcásticos ante la ausencia de pruebas, no me explico por qué estas columnas, quienes no han presentado sus pruebas, no han merecido reprobación semejante.
Desaparición cíclica
El tema del desmantelamiento del IVEC es cíclico. Cada comienzo de sexenio, una vez designado un nuevo director, en las tertulias se propala la noticia de un inminente desmantelamiento del IVEC o bien a la sujeción de la Secretaría de Turismo y Cultura. Así ocurrió cuando el CONARTE, trasunto de la fundación cultural Caftán Rojo A. C. promovió una iniciativa de ley cuyos objetivos, en palabras del vocero y principal promotor, Ramón Acebo, eran la desaparición del IVEC (“El gobernador pide desaparecer el IVEC”, La Jornada, 21 de enero de 2006). Conforme a la información difundida esta ley se elaboró durante 2005; es decir a menos de un año de que Fidel Herrera Beltrán detentara la gubernatura. La Agencia AVC Noticias habría sido el venero de esa información; Acebo expresaba:

El Consejo Veracruzano para la Cultura y las Artes —de crearse— se ajustaría a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo que transformó a la Secretaría de Educación y Cultura (SEC) en Secretaría de Educación y que permitió que se absorbiera el área cultural por la Secretaría de Turismo y Cultura.

El chismoso, perdón, el curioso lector interesado en desmenuzar los pormenores puede consultar mi columna: “Cómo acabar de unaves con la cultura” (Performance num. 19, 4 de abril de 2006); en línea en: El Diletonto). La coincidencia de los principales lineamientos de la Iniciativa con una de las acciones principales de la reingeniería gubernamental propuesta por Herrera, la desaparición del Instituto Veracruzano de Cultura y la absorción de sus funciones por la Secretaría de Educación y por la Secretaría de Turismo, fue entonces lo que causó tal encono y oposición a la Iniciativa de Ley propuesta por el diputado Atanasio García Durán.
Sin embargo, cuando Dalia Pérez Escobar prometio durante su campaña para lograr la diputación una Ley de Cultura, pocos previmos que el resultado terminaría respaldando esa Ley Orgánica del Poder Ejecutivo que había asentado como supremo árbitro de la cultura al gobernador y su manejo a la Secretaría de Turismo y Cultura. Nuevamente remito a los curiosos a consultar mis columnas al respecto.
Sujeto a la Secretaría
A lo largo de esta novela por entregas o saga tragicómica, resulta evidente que la desaparición del IVEC está asentada en los lineamientos de la ley que instauró la creación de la Secretaría. El Diletonto ha reiterado, a lo largo de más de cuatro años, que los lineamientos del sexenio de Herrera Beltrán fueron desaparecer el IVEC, crear un megaconsejo con los jerarcas de la cultura, la educación y la política, y uniformar la cultura con el propósito soterrado o visible, de corporativizar la cultura. Esta interpretación se basa en que la desaparición del IVEC y la creación de un consejo se asienta en el decreto para instituir la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo para el Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave), la cual se publicó el 13 de enero de 2006 en La Gaceta Oficial.
Cabe preguntarse, ¿realmente Félix Báez-Jorge planea desaparecer el IVEC o es la secretaria de Turismo, Cultura y Cinematografía quien se propone incorporar a las funciones de su secretaría las atribuciones anteriormente reservadas al IVEC? Para muestra basta que el IVEC ha dejado de ser el responsable de la coordinación de festividades populares, como la Fiesta de la Candelaria; es la Secretaría quien se ocupará de coordinar estas fiestas.
Esta confrontación apenas empieza y sin duda sera nuevamente la gran saga del sexenio.

Comienzan los ATAQUES contra Félix BÁEZ-JORGE

Lenguaje corporal: Leticia aprieta firmemente las manos y endurece el gesto; Félix busca apoyo en la mesa para tener más fuerza.

 

Qué curioso, ya comenzaron los ataques a Félix Báez Jorge, director del Instituto Veracruzano de la Cultura. ¿Por qué será que cada que llega un funcionario que sí sabe de cultura y privilegia la transparencia aparecen peticiones anónimas pidiendo la cabeza? Recuerden que así empezó la campaña contra Esther Hernández Palacios, directora del IVEC en dos ocasiones; en ambas sus enemigos conspiraron para derrocarla.

Lo más extraño en esta nota, publicada en un periódico que sólo se ocupa de cultura cuando se trata de consignar chismes, zacapelas y mitotes, es  que se defiende a una funcionaria, Yessica Martínez, a quien se le vincula con administraciones anteriores y tuvo varias acusaciones en prensa por sus manejos. Aquí encontrarán, en caché porque ya voló, un vínculo a una nota que informa brevemente de la trayectoria de la funcionaria administrativa.¿De verdad Báez-Jorge quiere desmantelar al IVEC y servir de plataforma a Leticia Perlasca? Otros son los rumores que se escuchan y que llegan hasta la soledad del Diletonto.

En Veracruz al parecer asistimos a una especie de saga, una telenovela al más puro estilo de Dallas: en el principio fue Esther Hernández Palacios, luego apareció Leticia Perlasca, después volvió Esther, después regresó Leticia Perlasca… Y Félix Báez, del grupo de Esther, se agrega al elenco protagónico. Continuaremos informando, ya que seguro esto todavía no se acaba. ¿Podrá Báez-Jorge resistir la campaña mediática que en Notiver han desatado a quienes les interesa un IVEC con corruptelas o mejor aún un Instituto desmantelado y sujeto a una secretaría?

Por cierto, seguramente en las Fiestas de la Candelaria, que en esta ocasión se inclinará hacia el fasto y el espectácul veremos un episodio más de esta confrontación que ya se nota será cruenta.

Al parecer los amigos y colegas de Veracruz no saben para quién están trabajando. ¿O si y todo es una campaña orquestada?

El GABINETE del doctor DUARTE

 

Con la ratificación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de la elección como gobernador de Veracruz para el ciclo 2012-2018 del doctor Javier Duarte de Ochoa comienza una nueva etapa para Veracruz. En el ámbito cultural, término donde enunciamos a los trabajadores de la cultura, a los funcionarios, los creadores, los gestores y los que siendo estudiantes o espectadores participan de la cultura y las artes, quienes se asumen como creadores protagonistas o funcionarios de élite alimentan aún más sus esperanzas. No se habían movido porque no se sabía si la elección era válida. El espectro de la anulación permeó sobre la elección de julio todo este lapso. Priistas fieles, servidores y empleados del propio Duarte de Ochoa manifestaban sus dudas y temían que una eventual anulación cancelara sus esperanzas. Finalmente el martes 26 de octubre Duarte de Ochoa pudo dormir tranquilo.

La Operación Jarocha

No es lo mismo despertar siendo Javier Duarte de Ochoa y dormirse siendo el señor gobernador. La metamorfosis a la jarocha ha ocasionado en estos días que los rumores se incrementen en torno a la composición del inminente gabinete. Personas bien informadas aseguran que Leticia Perlasca, quien desempeñó una gran labor como directora del Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz, será la secretaria de Turismo y Cultura, lo que se antoja una decisión correcta y halagueña para el futuro de esta dependencia de tan gris memoria en el actual sexenio. Sencillamente Álvaro Peña fue un gris secretario sin ningún interés en el área de cultura y con escasa visión turística. Perlasca, por su manera de trabajar, puede dar nuevos bríos a una secretaría tan discutida.

En la conformación de los gabinetes no quedan siempre los que persiguen ni por supuesto tampoco se logra lo que se espera sino lo que se encuentra. Dalia Pérez, quien trabajó en la Comisión de Turismo de la Legislatura, esperaba ser designada como titular de la secretaria correspondiente, mientras que Perlasca aspiraba a suceder al doctor Arredondo en la Secretaría de Educación. En Educación, todos lo sabemos, va el famoso Motita, ídolo de todo joven priista que aspira a seguir los pasos del inminente secretario. Perlasca se quedará en Turismo mientras que Dalia espera la designación como suprema dirigente de la cultura en Veracruz. El Instituto Veracruzano de Cultura parece el destino lógico para quien movió los hilos en Xalapa para Javier Duarte de Ochoa.

Una Dalia para la Cultura

No parece augurar sorpresas la designación de Dalia; a tal punto que ya ha comenzado a reunir a sus allegados en preparación para asumir el poder cultural. Conforman su grupo mayoritariamente gestores culturales que se han desempeñado como funcionarios de galerías y que de una u otra forma esperan continuar sirviendo al estado. O mamando del presupuesto, usted diga cuál. Otros nombres que se enuncian son Juan Antonio Nemi Dib, quien sería también un buen director de cultura, ya que al frente del Instituto de la Policía Auxiliar fue un notable líder y un hombre sensible que transformó esa gris dependencia y editó libros y organizó concursos. Sergio Villasana Delfín quiere repetir y más que él sus administradores y mujeres muy cercanas a él en la intimidad quienes piensan, una sobre todo, heredarán el poder para seguir disponiendo del presupuesto a su antojo, como ha sido el rubro en este último año. Lo que Don Sergio no sabe es que muchos de sus propios funcionarios y directores de área conspiran contra él porque no aguantan las ínfulas de quien se asume su heredera ni mucho menos las tropelías de los administradores y el caos en que la institución opera. Difícilmente repetirá Villasana porque sus propios agremiados no lo quieren.

Queda sin embargo una pregunta: si Dalia Pérez asume la dirección, dada su cercanía con Don Sergio, quien es su mentor político, ¿protegerá a los administradores actuales? Si es así, cabe esperar que el IVEC continúe sin dinero y con escasa presencia. Esperamos que la inteligencia y voluntad que ha distinguido a Dalia en todas sus actividades se manifieste asumiendo que no puede heredar culpas ni continuar con debacles. Leticia Perlasca hizo un gran trabajo en el IVEC, lo saneó y lo dejó en bonanza. Todo lo contrario de lo que sucede con el IVEC.

La INICIATIVA de LEY de DALIA PÉREZ CASTAÑEDA/ I de III partes

Dalia Pérez Castañeda, diputada local de la LXI legislatura presentando la Iniciativa de Ley para el Desarrollo Cultural del Estado de Veracruz el jueves 28 de enero de 2010.

La ley Atanasio

El 4 de enero de 2005 el diputado del PRD Atanasio García Durán presentó al gobernador Fidel Herrera Beltrán una Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes. Junto con Ramón Acevo y Verónica Rodríguez, dirigentes de la asociación cultural Caftán Rojo principal promotor de la iniciativa, declararon en conferencia a los medios de comunicación que la reingeniería del aparato gubernamental había traído al medio cultural “incertidumbre e indefinición”, y acusaron al Estado de carecer “de una unidad programática y vinculación institucional para impulsar la cultura en el Estado”.

La Iniciativa de Ley que presentó García Durán como vocero legislativo de CONARTE (nombre con que se encubría la asociación Caftán Rojo) había surgido, o eso se asentó, de largas sesiones y consultas entre varios integrantes de la comunidad artística y cultural de Xalapa, en las instalaciones del Caftán Rojo, ubicado entonces en la calle de Aldama, Xalapa (hoy se encuentran en Coatepec, de ahí la precisión).

Desde la presentación ante la sociedad algo no parecía concordar: García Durán dijo que se le entregó la propuesta al gobernador el 4 de enero, mientras que Acevo declaró habérsela presentado en las instalaciones de su negocio el 3 de enero de 2005. La coincidencia de los principales lineamientos  de la iniciativa con una de las acciones principales de la reingeniería gubernamental, la desaparición del Instituto Veracruzano de Cultura y la absorción de sus funciones por la Secretaría de Educación y por la Secretaría de Turismo, provocó de inmediato suspicacia entre gestores e intelectuales.

En Performance y en esta columna se señalaron las inconsistencias y enredos de tal propuesta. Así, la falta de acuerdo en las fechas, ya que se le presentó al gobernador el 3 de enero, y a la Legislatura el 11 de enero, apenas días antes de que se publicara en la Gaceta Oficial (13 de enero de 2006) el decreto instaurando la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo) para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave), cuya estructura resultaba parecidísima a la del Consejo Veracruzano de Cultura que se enunciaba en dicha propuesta legislativa. Y por supuesto, las vehementes declaraciones que anunciaban la desaparición del IVEC.

El Foro de Consulta convocado por la Comisión Permanente de Educación y Cultura del Congreso Local cuyo propósito era validar y sumar consenso a la Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes resultó un acto polémico, que será recordado por la vehemente oposición a la iniciativa y a las resoluciones ahí contenidas. El resultado: la iniciativa no pasó el escrutinio.

Legislar para crecer

Ciertas intenciones no mueren, sólo se transforman. Siendo aún candidata, Dalia Pérez Castañeda, conductora de televisión en RTV y ex bailarina, adoptó como causa formular una ley de cultura arguyendo la carencia de legislación en materia de cultura en Veracruz. El 25 de agosto de 2007 la entonces candidata a diputada local por el Distrito XI convocó al Foro de Arte y Cultura para el Desarrollo, “Legislar para crecer” Posteriormente, ya investida representante popular de la LXI Legislatura y presidenta de la Comisión de Turismo, promovió foros para conocer la situación de la cultura veracruzana en sitios claves del estado: Martínez de la Torre, Perote, Poza Rica, Veracruz, Córdoba y Minatitlán.

Tan exhaustiva consulta cristalizó en una nueva Iniciativa de Ley, esta vez con el complemento: “Para el Desarrollo Cultural de Veracruz”, la cual se presentó el jueves 28 de enero ante el diputado Leopoldo Torres García, Presidente de la Mesa Directiva de la LXI Legislatura del H. Congreso del Estado Libre y Soberano de Veracruz. A diferencia de la propuesta presentada por García Durán como intermediario del Caftán Rojo, la iniciativa de Pérez Castañeda mereció escasa atención en la prensa y en los medios. Ni siquiera los principales interesados y presuntos beneficiarios, los trabajadores de la cultura, para englobar esa comunidad variopinta compuesta por creadores de arte, burócratas, promotores, gestores, analistas, académicos e intelectuales, han demostrado interés en conocer esta ley. El silencio y la indolencia motivan a preguntar: ¿tan mal está la cultura que a nadie, ni siquiera a quienes viven de ella, les interesa?

Distinta ley, mismas resoluciones

Mientras se desarrollaban en la entidad veracruzana las reuniones del Foro Arte, Cultura y Patrimonio, convocado por la LXI Legislatura, Juan Javier Mora-Rivera Dalia Pérez Castañeda en torno a la pertinencia de la Ley de Cultura Meses antes, cuando se instauró el primer foro en la ciudad de Xalapa, hubo voces disidentes, entre ellas la del citado escritor y periodista, que consideraron la propuesta de análisis, más que una oportunidad para la libre expresión y discusión de los problemas y propuestas de la comunidad intelectual, una argucia para eventualmente recuperar la añeja Iniciativa de Ley de García Durán-Caftán Rojo. Parecía que la intención de los prolijos foros de análisis y participación ciudadana era formular una ley con el argumento de que se trataba de las resoluciones de una consulta popular y presentarla sin tocar en esencia los principios y objetivos que habían animado la anterior. Porque una de las preguntas que surgieron cuando el Caftán Rojo elaboró su propuesta de ley fue quién había redactado un documento cuyos lineamientos coincidían con las intenciones de la reingeniería del organigrama gubernamental.

El Diletonto ya había señalado que en apariencia los lineamientos del sexenio en curso eran desaparecer el IVEC, crear un mega consejo con los jerarcas de la cultura, la educación y la política, y uniformar la cultura con el propósito soterrado o visible, de corporativizar la cultura. Esta interpretación surgía del hecho de que la desaparición del IVEC y la creación de un consejo la asienta, la delinea, el Ejecutivo estatal en el decreto para instituir la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo para el Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave), la cual se publicó el 13 de enero de 2006 en la Gaceta Oficial.

En la entrevista que se publicó en Performance 72 (4 de agosto de 2008) Mora-Rivera entrevistó a Pérez Castañeda en torno a las propuestas surgidas durante las reuniones de consulta. Los principales cuestionamientos fueron el anuncio de la desaparición del Instituto Veracruzano de Cultura, voceado por el propio director del IVEC, Sergio Villasana Delfín, y la propuesta de dedicar un porcentaje fijo de los presupuestos del Estado y de los municipios para la promoción y conservación de la cultura. Si la propuesta de regionalización coincidía con el Plan Veracruzano de Desarrollo (PVD) evidenciaba igualmente la paradoja de que se hablara de la asignación de un presupuesto para la cultura cuando en rigor la promoción y conservación de la cultura por parte del Estado no se cumple justamente por que el recurso asignado es insuficiente. Es cierto, al IVEC se le asignan más de ochenta millones de pesos pero una parte considerable de este presupuesto se destina a la Cumbre Tajín, que es un proyecto externo al del Instituto.

Ajena ya a estos cuestionamientos, Pérez Castañeda presentó su Iniciativa de Ley, con un discurso sustentado en la “innegable vocación cultural” de Veracruz, ya que “sus atmósferas, su luz, sus aromas, sus sonidos son propicios para la creación”. El análisis de la propuesta, un conjunto de diez capítulos y cuarenta y nueve artículos, “en los que se pretende regular cuestiones sustantivas y adjetivas de notoria importancia para el desarrollo cultural de Veracruz”, será el motivo de la segunda entrega de esta serie.

30AÑOSde elAGORA

II y última parte

Mariano Agora

Se festejan los treinta años de El Ágora de la Ciudad, un espacio que en más de un sentido además del urbanístico resulta central en la vida cultural de Xalapa. Sin embargo, el festejo soslaya que papel tan central no pocas veces ha sido secundario.

La concepción misma de El Ágora, en su acepción institucional no helenística, define su naturaleza. El FONAPAS se crea como parte de la política de atención a las familias durante el régimen lopez portillista, complemento diríamos de la atención material que tan bien encarna el DIF, vestigio de una época en que se consideraba como idóneo el bienestar intelectual y físico tanto como el material. El Ágora, esa figura que como ya dijimos en nuestra entrega anterior, reúne los atributos de un salón cultural y una casa de cultura en la noción tradicional y provinciana, se propone ser un espacio de cohesión antes que de polémica. Representa por antonomasia los valores institucionales, el apego a la tradición. Por ello, si bien El Agora de la Ciudad, concentrándonos ya en el espacio de Xalapa no en aquellos otros que compartieron el nombre y que hoy, a lo largo de la república, han devenido museos, casas de cultura o auditorios, ha ofrecido y permitido una serie de actividades artísticas y culturales, de otro modo difíciles e incluso impensables en Xalapa, también ha sido un sitio por completo cerrado, reacio al significado original de un ágora: territorio de libre encuentro.

Pa’ muestra basta una peli

A lo largo de su trayectoria e independientemente de sus directores, coordinadores o encargados responsables, la mejor prestación de El Agora a Xalapa ha sido cinematográfica. Desde la fundación promovida por Rebeca Bouchez y la posterior asunción del encargado de actividades cinematográficas  como responsable, Roberto Jiménez, hasta nuestros días, cuando Eber García, bajo la tutela de Alejandro Mariano, se ocupa de la programación cinematográfica, El Ágora ha fungido a la vez como cineclub que exhibe películas inéditas en Xalapa, hasta sala de lujo para estrenos de otro modo inadvertidos por el exigente pero muchas veces miope público cinéfilo, quien precisa de la legitimación para reconocer a Oliver Stone o a Clint Eastwood como Autores. El Ágora ha permitido festivales, foros, muestras y ha exhibido cintas insólitas en provincia, como el Napoleón de Gance o para contribuir a hagiografías (El Argentino de Steven Soderbergh, Joy Division de Grant Lee ) Es la referencia más visible de la cultura cinéfila. ¿Quién no se ha enternecido cuando una jovencita con ínfulas de nínfula declara que si va al cine, pero “sólo a las del Ágora”?

Importante contribución también la de los talleres de literatura y arte. Ricardo Yáñez estuvo con Bouchez en una primera instancia y volvió a invitación de Indra Olavarrieta. Roberto Jiménez preparó niños que soñaban con la fotografía, algunos de los cuales devendrían artistas, como Jorge Acevedo. Octavio Reyes, quien estuvo con Bouchez y volvió durante la gestión de José Homero, formó jóvenes escritores, entre ellos al periodista Juan José Llanes y el cineasta Fabricio Prada. Alejandro Mariano sin duda atenderá este aspecto y encomendará nuevos talleres de arte, crítica, creación, para conservar ese espíritu de formación que tan bien supo interpretar El Ágora.

Con un auditorio en sus respectivos momentos –ha pasado épocas duras, la actual no es la excepción– tan apropiado y adecuado para difundir una tradición diríamos de teatro de cámara, monólogos, espectáculos unipersonales, El Ágora, con todo, no ha fungido preponderantemente como espacio teatral. Es cierto, en sus comienzos, cuando el presupuesto era por partida doble, se presentó Volpone, llegaron compañías extranjeras, y después siempre hubo representaciones notables, pero no ha tenido continuidad. No es extraño: El Agora privilegió ser sala cinematográfica, pero ahora que no hay cine jueves y viernes, podría abrirse a los grupos emergentes de teatro. Xalapa, ciudad presumidamente teatrera, abunda en teatreros y carece de teatros. El Agora debería de asumir este reto. El Foro Abierto se ha convertido, en los últimos años, gracias a las sugerencias que Bouchez recibiera de su hija, en un territorio para las nuevas propuestas de danza y de música, rock en especial, pero igualmente son, reggae, blues y alternativo. Mariano ha conservado ese espíritu. Para redondear deberían de ofrecerse conciertos no gratuitos en el Auditorio, cuando los grupos ameriten una presentación que permita apreciar su música con propiedad.

Plástica de plástico

Zenil_Bride

Paradójicamente, el área que junto con el cine más se ha atendido es la plástica. Al contar con espacios para su uso como galería –espacios que en la remodelación se extendieron más allá del ámbito tradicionalmente destinado para tal–, El Ágora ha ofrecido cientos de exposiciones. ¿Dónde la paradoja? Que para el elevado número de expositores la calidad ha sido escasa. El Agora, acaso en sus primeros años, no ha sido nunca, plásticamente, centro de la actividad artística. En los últimos ochenta lo fue la Galería Ramón Alva de la Canal, con Javier Puchetta, en los noventa; la Galería de Arte Contemporáneo, con Guillermo Villar primero y después con Carmen Díaz; y claro la Pinacoteca Diego Rivera con Francisco Vidargas ; en esta década, la Marie Louise Ferrari, el Jardín de las Esculturas –cuando Manuel Velásquez y Angélica Ayala…–y como nunca la Pinacoteca, que gracias a la perspicacia y las habilidades políticas de Jorge Duarte ha pasado a desempeñar un papel central en la vida de Xalapa. El Agora entre tanto, salvo experiencias aisladas que han buscado ofrecer algo distinto, se ha mantenido como un recinto tradicional. Ha sido conservador, institucional y espacio para artistas y exhibiciones lamentables. Los pocos y aislados escándalos que se han suscitado fueron también aportados por las exposiciones: una fotografía de Miguel Fematt robada, posteriormente aparecida en un cesto arrugada y rota; el retiro de un cuadro que Rebeca Bouchez efectuó con base en su criterio debido a la presencia de un icono nazi que motivó una nota en La Jornada No han estado los mejores artistas de la ciudad, salvo excepciones, y mucho menos se han presentado los artistas más importantes de los últimos tiempos. Pocos nombres que oponer a las exposiciones en otros espacios. Las excepciones serían Guillermo Arreola, con Bouchez; y Nahum Zenil y Soid Pastrana, con Mariano. Mucha basura en cambio, mucha apertura que sólo abarata el lugar. Y en todas las administraciones: ¿no acabamos de ver una terrible muestra de impotencia creativa en julio, la exposición de Isidro Laisequilla? ¿No se prepara una muestra de un artista papanteco recomendado desde Palacio? ¿No hay quien cree que el espantoso pero bien promovido Pedro Trueba es un artista?

Sería ingenuo pedir que en El Agora dejaran de exponer los recomendados por el gobernador o la Primera Dama, o que los directores y coordinadores no aprovecharan para saldar sus deudas pendientes, pero sí se apreciaría un mayor rigor en la selección de los artistas. Un buen artista de cuando en cuando sería maravilloso. El Agora es uno de los espacios más conocidos de Xalapa, por ende el que mayor público foráneo atrae. Exponer, bajo la premisa de que se trata de un artista xalapeño o veracruzano o representante de los valores populares, no favorece a la impresión de Xalapa como un lugar de cultura. Ya bastante tenemos con la depauperización de la Galería de Arte Contemporáneo, con el eclipse de El Jardín de las Esculturas, para que El Ágora, bajo la excusa de la demagogia y la confusión de las relaciones públicas con la promoción del arte, continúe cobijando falsos y provincianos prestigios.

Década perdida

El Agora es un espacio institucional. El papel central con que surge y la vocación ecuménica desaparece ante la ausencia de presupuestos. Desde su fundación hasta hoy su mantenimiento y la manera de encontrar recursos han sido la preocupación fundamental. No han existido las más de las veces proyectos sino programas. Al no existir una idea definida de la promoción cultural las administraciones han convertido a El Agora en un cineclub, una galería que privilegia lo xalapeño y lo provinciano, y en un auditorio que se presta al mejor postor. Billete manda y gobernador favorece.

Las administraciones estatales, los gobernadores pues, y sus caprichos, han impuesto y depuesto directores y administradores. Gracias a la influencia de Rafael Hernández Villalpando, creador de Encuentros y Ritmos, El Agora, durante el gobierno emergente de Dante Delgado Rannauro, se sumió en la decadencia total. Viva la vileza. De ahí surge el papel preponderante de la Galería del Estado, hoy de Arte Contemporáneo, a la que Delgado restaura y Chirinos aprovecha, A Chirinos, quien legó la tarea cultural al polémico Rafael Arias, tampoco le interesó retomar a El Agora como sitio de cultura, pese a que, de lejos, sea el último sexenio donde hubo noción de cultura en nuestro estado. Fue la década de los espacios del IVEC.

La década perdida sólo se palió con el arribo, una vez más, de Rebeca Bouchez, quien convenció a Miguel Alemán de la importancia del recinto histórico y su rescate. Es necesario un balance de estos últimos nueve años de gestión. Sin embargo puede decirse sin pensarlo demasiado que en esta cuarta etapa de El Agora –la primera es la del origen y gestación; la segunda, ya con un presupuesto exiguo, de resistencia; la tercera, de decadencia; la cuarta, la de la restauración– ha predominado el lucro –los espacios se concesionaron– y la cultura de relumbrón. Una exposición se mide no por la calidad de las obras expuestas sino por el número de asistentes. Un gran conferencista será aquel que convoque a personajes de la socialité y de la política. El éxito tiene que ver con la presencia del gobernador y la importancia del acto por el número de acompañantes del séquito. Como espectador y como diletante y diletonto no estoy de acuerdo en esa creciente idea de los gestores culturales de convertir exposiciones y presentaciones en una feria. Los músicos, las rifas, los actos maratónicos, no atraen a un público lego, sólo la convierten en una tortura para los interesados en asistir. Una recomendación: olvídense de rifas, de grupos de jazz, son, rock, música de cámara –por cierto, qué horrible toca la Orquesta de Cámara del Ayuntamiento– y sirvan más vino. Es lo único que hace soportable malos cuadros, música espantosa y gente fea e indeseable. Si quieren aumentar en sus informes el número de asistentes, eleven calidad y cantidad de vino. En la culta Xalapa sólo eso funciona cuando lo que se pretende es cantidad y no calidad.

VOTOconVETO

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Un dedo levantado para los políticos

El llamado a anular el voto en las inminentes elecciones del 5 de julio comenzó en abril, mayoritariamente a través de la difusión por internet. Los motivos aducidos para esta medida radical se concentran en la ineficacia del sistema político, más que electoral, de nuestro país. Es una acción de ascendencia anarquista cuyo propósito es repudiar a los políticos y a las instituciones electorales al exhibir mediante ese acto de negación el descontento que provoca en la ciudadanía la falta de opciones reales para elegir servidores públicos. A ello se agrega la desconfianza ante la clase política convertida en oligarquía, el descontento con las instituciones y especialmente con las erogaciones que cuesta a México una clase incapaz de resolver los problemas perentorios del país desde hace décadas mientras la población de pauperiza.
Iniciado por Manuel Pérez de Acha, la movilización con el llamado al voto nulo pretende asentar un repudio unánime y la principal interrogante, más allá de su validez o eficacia y de las opiniones que la clase política pueda tener es el porcentaje de ciudadanos que elegirá anular su voto. Aun cuando la información en Internet y en prensa es abundante, al punto que en estos días se han organizado diversos foros y debates en varias ciudades de la República para reflexionar en torno a esta posibilidad y diariamente políticos, instituciones y agrupaciones representantes del Stablishment se pronuncian en contra, no es peregrino recapitular en unos puntos. Primeramente el voto nulo no es una forma de abstencionismo, como tendenciosamente suele manejarse. El abstencionismo implica no votar; el voto nulo es un voto pero negativo, una medida de rechazo que permite medir el descontento. Por ello es un acto semejante a señalar con el pulgar hacia abajo. Segundo, el voto nulo es una opción democrática en tanto incita a la participación activa; diríamos que se trata de convertir en acción lo que es pasividad: la renuncia a elegir. Tercero, el IFE no puede impedir el voto nulo.

IFE al rescate

Dilucidadas ciertas confusiones conviene analizar cuáles son, más allá del repudio, la exhibición de la inoperancia del sistema electoral, las consecuencias y propósitos de anular el voto. En principio el voto nulo, en proporciones masivas, permitirá conocer el estado real del descontento hacia el sistema político y electoral de México; estadística que se complementará con la efectuada por la Secretaría de Gobernación que indica una desconfianza casi unánime en los partidos políticos. Sin embargo, ya ha advertido el IFE que el voto nulo será considerado un voto no válido de manera que se desechará. Más claro, ni el agua. No se contarán entonces los votos nulos por lo cual esta medida que busca exhibir la inoperancia de las instituciones no servirá para nada. Es tiempo aún de debatir la validez de esta resolución del IFE, que como en el triste episodio de la polémica generada por el video paródico que acusaba a Fidel Herrera de ladrón, demuestra no estar a la altura de las circunstancias, no ser un árbitro de la discusión democrática, sino una institución al servicio de los partidos políticos de cualquier índole. El IFE no está para censurar y si lo está, entonces debería de ser limpio. ¿Se han retirado los videos que comparan al PAN con la Alemania nazi? ¿A ese fotomontaje priista que se vale del pietaje de La caída para asegurar que el PRI arrasará? ¿Se han prohibido los miserables videos de Byron Barranco donde apoya a Fidel? No, sólo se prohibe lo que atenta contra el gobernante no contra los partidos políticos. En otros países Google –YouTube forma parte del consorcio– ha servido para fomentar la expresión cívica. Ahora Twitter ha jugado un papel decisivo en la democracia internacional con un papel decisivo en la cobertura de las recientes elecciones en Irán. En México, al parecer YouTube sólo piensa en ganancias y canonjías.

Ahora el IFE pretende primeramente disuadir a la ciudadanía de sufragar anulando el voto y en seguida, ante el clamor creciente de una votación de nulidades masiva, ya alertó que los desechará, con lo cual emite una amenaza tácita: tu descontento y repudio no servirá de nada, no te contaremos.
La opción de anular el voto me parece legítima y es a su modo tan alegre como una fiesta a mitad de la semana, diría Jaime Gil de Biedma. Sin embargo, en Veracruz, puede tener consecuencias catastróficas. Quienes elijan esta opción deben estar conscientes de su decisión; es probable que podamos simpatizar con determinado partido pero no con su dirigencia o candidatos y al no apoyarlo, a un partido minoritario en concreto, sellar con el rechazo su suerte pues este rechazo al sistema también permite la eliminación de partidos minoritarios.
El voto nulo es una acción de resistencia pasiva que demuestra la desconfianza ante el sistema político de un país. Su consecuencia directa, más allá de discusiones bizantinas de si es democrático o no –¡claro que lo es! Es un acto de elección y de participación cívica–, es que, como de nuevo el IFE se ha ocupado de exponer, afectará la elección en el sentido de que los candidatos, aunque sea con una votación mínima, serán electos y tendrán investidura de servidores públicos, así sea que representen a una minoría. Por otra parte, entraña el regreso del voto duro: los partidos mayoritarios, aquellos fundados en estructuras de acarreo –PRI, PAN, PRD– serán los verdaderos ganadores. Esa es la amenaza y la paradoja: se vota para denunciar el hartazgo ante partidos clientelares –PRD–, con nexos con el narcotráfico –PRI–, con personajes siniestros corruptos y criminales –PANAL, PRI, PAN, Convergencia– y en cambio se recibirá, como un inesperado y no solicitado regalo, un pequeño tigre de garras retorcidas y aliento mefítico.

PRI for EVER

En Veracruz el voto nulo conviene directamente al PRI que de ese modo se afianzará en el poder como un ensayo de las futuras elecciones federales. Es imposible votar por una opción, como el PAN, donde en este estado se encuentra asociada a uno de los políticos más siniestros, megalómanos y corruptos nacidos en el estado, duro honor en una comarca donde abundan entre la clase política los caciques, los asesinos, los narcotraficantes, los tratantes de blancas y los corruptos. Y dudo que alguien con dos dedos de frente pueda votar por el PRD o el Partido Verde, con su mezcla de fascismo y populismo, de dónde se deduce que la opción menos pior sería Convergencia o el PT, igualmente asociados a personajes siniestros y corruptos.
En Veracruz el voto nulo redundará en este momento en un afianzamiento de los dos partidos mayoritarios. Sin embargo, si hay una participación de repudio masivo y se difunden los resultados, permitirá confiar en que pueda surgir una movilización cívica que transforme las instituciones. Lo bello de este llamado al voto nulo ha sido revelar que hay un interés por la política pero no por los políticos, que los ciudadanos deseamos participar y expresarnos pero desconfiamos de los partidos, y también expresar que no estamos de acuerdo en las prerrogativas de que disfrutan los políticos. Es el momento en que aflora toda la impotencia convertida en poder: un poder de negación que es otra forma de acción. Es cierto, en Veracruz, como en otras partes, el gobernador ha llamado a defender la democracia votando partidistamente, pero no hay nada más democrático que expresar, con papeletas llenas de frases que indiquen qué pensamos del gobierno y del sistema de partidos. Estamos ante un umbral abierto a un camino de posibilidades. Hay que establecer participaciones ciudadanas que revisen la Ley de Participación Ciudadana, la revocación del mandato, la ciudadanización de los órganos autónomos como la CNDH, las candidaturas ciudadanas e incluso el reconocimiento jurídico del voto en blanco, además de revisar los salarios de los servidores públicos, la impunidad de los políticos corruptos, derogar las candidaturas plurinominales y delinear nítidamente los derechos del IFE. Es la hora de refundar la democracia mexicana y convertirla no en un sistema de partidos sino de participación cívica.
Y acaso permita augurar el surgimiento de una fuerza electoral o de un candidato ciudadano que enfrente a los poderosos y corruptos políticos en las elecciones del 2012. Como ciudadano –sí, El Diletonto suele votar– poseo la esperanza de que esta escaramuza, que se perderá, sirva para preparar una batalla mayor. Que será la decisiva y nos ofrecerá la oportunidad de deshacernos del PRI, el PAN, Dante, perdón, Convergencia, y toda esa nómina de corruptos y criminales que solemos llamar políticos por eufemismo.

Y VUELTA LA BURRA AL TRIGO

LA INICIATIVA DE LEY PARA LA CULTURA Y LAS ARTES, RELOADED

Dalia Pérez Castañeda en el Foro Arte y Cultura para el Desarrollo, sábado 25 de agosto de 2007

Al comentar la Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes propuesta por el Conarte y avalada por el diputado por el PRD, Atanasio García Durán (Performance, núm. 19, 4 de abril de 2006), la califiqué como una comedia pero también como una suerte de película de terror, en su variedad gore.

Como en una película de asesino en serie, léase Jason o Freddy Krueger o los más cercanos sádicos de Hostel o Saw, las antiguas declaraciones, las antiguas propuestas de hace apenas dos años, han vuelto, expresadas por nuevos actores pero con idénticas palabras e incluso idéntico comportamiento, con lo que se corrobora la tesis de que Ramón Acebo y Caftán Rojo no eran los villanos ni los autores de la Iniciativa, sino únicamente testaferros, dobles de cuerpo de una entidad ignota e innominable cuyo gran aporte a la cultura en Veracruz será desaparecer el IVEC y crear un Consejo de notables –más notables por su falta de interés en la cultura.

La mitad del foro

Cuando se convocó al Foro Arte y Cultura para el Desarrollo, celebrado el sábado 25 de agosto de 2008, por la entonces candidata a diputada local Dalia Pérez Castañeda, hubo voces, entre ellas la de Juan Javier Mora-Rivera, que vieron en este foro más que una oportunidad para la libre expresión y discusión de los problemas y propuestas de la comunidad intelectual, una argucia para eventualmente recuperar la añeja Iniciativa de Ley, reescribirla bajo el argumento de que se trataba de las resoluciones de una consulta popular y presentarla sin tocar en esencia los principios y objetivos que animaron, animan y animarán las propuestas de ley que se elaboren en este sexenio: desaparecer el IVEC, crear un megaconsejo con los jerarcas de la cultura, la educación y la política, y uniformar la cultura con el propósito soterrado o visible, de corporativizar la cultura, el último endeble bastión. Máxime que la desaparición del IVEC y la creación de un consejo está ya asentada por el Ejecutivo estatal en el decreto para instituir la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo para el Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave), la cual se publicó el 13 de enero de 2006 en la Gaceta Oficial, por lo que sólo se requiere para completar el círculo, de una suerte de propuesta popular. Ni Deleuze en sus delirantes paradojas imaginó ésta digna de Carroll: la Ley que resulta de la consulta ya está escrita, falta realizar la consulta.

Los resultados de la consulta efectuada en agosto de 2007 no se publicaron y varios participantes señalaron que no hubo seguimiento en los trabajos, no obstante que una de las declaraciones apuntaba precisamente en el punto sexto de la Convocatoria “los documentos y conclusiones que se generen en cada mesa coadyuvarán en la definición y gestión del trabajo legislativo en las áreas de Arte y Cultura para el ejercicio de la LXI Legislatura del Estado”. Quienes asistieron en calidad de observadores notaron, si bien la presencia de intelectuales destacados por su labor solitaria, como Abraham Oceransky, la nutrida concurrencia de funcionarios de cultura y de artistas e intelectuales asociados al poder, lo que presagiaba una perspectiva favorable a los lineamientos institucionales. En junio, Dalia retomó esta promesa de campaña, elaborar una Ley de Cultura, sin que mediaran indicios en los primeros meses de su gestión de interés alguno por continuar con ella, ya que en estos meses su labor se había enfocado más a la dimensión social.

De suyo el Foro no es una iniciativa reprobable. Celebremos que haya un legislador interesado en la problemática de la comunidad artística ávida de eternizar su gestión mediante la memorable gesta de cristalizar una Ley de la Cultura y las Artes. Es una excelente oportunidad para que los actores de la cultura, las artes y el pensamiento de todo el estado participen y expresen sus ideas y carencias en este sector. Y aun cuando muchos han comentado la ausencia de Xalapa como una de las sedes del Foro, El Diletonto colige se debe a que ya se había hecho una consulta, aunque en aras de la transparencia debería de convocarse ya que el anterior sucedió cuando Pérez Castañeda era candidata. Toda vez que incluso nominalmente ambos foros son distintos. No es pese a todo en el Foro y la convocatoria donde se advierte la conjura sino en las declaraciones. Uno se pregunta: ¿por qué esa necesidad de declarar? ¿Se trata de una compulsión por mostrar a quien sepa leerlo que todo está fraguado, acordado de antemano?

Foro Arte y Cultura para el Desarrollo, sábado 25 de agosto de 2007

Ideas flotantes

El lunes 30 de junio Sergio Villasana Delfín, titular del IVEC, declaró a los medios, aprovechando la rueda de prensa que se efectuó para anunciar la exposición Homenaje a Leonora Carrington, que si en la consulta del Foro se pedía la desaparición del IVEC y la emergencia de un Consejo Veracruzano, él no se oponía. Al leer esto, El Diletonto saltó y por poco se golpea su casi calva cabeza contra el bajo techo de la pocilga donde medra. ¡Los monstruos regresaban! Se había advertido, cuando la Iniciativa de Ley quedó vegetando en las cámaras su discusión, que el asunto no terminaría ahí, que volvería bajo otro disfraz, como una especie de vaina alienígena al estilo de Los usurpadores de cuerpos, la amenaza de la desaparición del IVEC, la creación de un Consejo y el corporativismo cultural. Y en efecto, han vuelto*.

Transcribo:

  • El Instituto Veracruzano de la Cultura podría desaparecer a partir de la Ley de Arte, Cultura y Patrimonio para crear un Consejo Veracruzano de la Cultura y las Artes que ya se estudia en la LXI Legislatura del Estado.
  • El director del IVEC, Sergio Villasana Delfín, reconoció que se trata de una propuesta de creadores y promotores de la cultura, y que se analiza en los foros regionales de consulta que el Congreso del Estado inició el viernes pasado en Córdoba.
  • “Está flotando la idea de la creación de un Consejo Veracruzano de la Cultura y las Artes, yo creo que se está buscando el mejor mecanismo para que se desarrolle la actividad cultural en el estado”, comentó el Director del Instituto Veracruzano de la Cultura. (“Desaparecería el IVEC con la creación de la Ley de Arte y Cultura”, Al calor político, 30 de junio de 2008, http://www.alcalorpolitico.com/notas/notas.php?nota=080630ivecal.htm).

Todo es una repetición: poco antes de que comenzaran los trabajos que condujeron a la Iniciativa de Ley –de acuerdo a la versión de Acebo– en un periódico local se anunciaba que los artistas pedían la desaparición del IVEC (Milenio Portal, 19 de junio de 2005). Cuando la Iniciativa estaba por presentarse, Acebo declaró nuevamente al mismo diario que los artistas e intelectuales pedían la desaparición del IVEC. El Diletonto, en ese artículo “Cómo acabar de unaves con la cultura” (op. cit.) señalaba la incongruencia de que Acebo ya supiera lo que los artistas resolverían antes de efectuar la consulta. Igual que pasa ahora con Villasana, quien, clarividente, ya sabe cuáles son las ideas que flotarán en los foros: “Está flotando la idea de la creación de un Consejo Veracruzano de la Cultura y las Artes”. No, no creo que esté flotando, creo que desde 2005 y acaso más antes, se pretende sustituir al IVEC. Pero imponer desde arriba no es flotar, es asentar, instituir, porque es la institución, porque es el poder.

* Para una discusión detallada de la obsesión de los diversos gobernadores para desaparecer al IVEC ruego al lector que acuda a la columna publicada en Performance núm. 19. O bien, consulte el blog de El Diletonto en Internet: josehomero.wordpress.com.