AUTONOMÍA universitaria. La A por lo REDONDO

La mañana del viernes 23 de agosto lucía soleada. Un ligero viento conmovía los árboles de diversas especies que circundan el Campus para la Cultura, las Artes y el Deporte, donde se encuentra la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información, en cuyo gimnasio se desarrollaría el cuarto y último informe de labores del rector actual. Tras las rejas de acceso un grupo de jóvenes extraía de sus mochilas impresos, se embozaban con paliacates. Poco antes de las 11: 15 Raúl Arias Lovillo intentó ingresar al conjunto propiedad de la Universidad Veracruzana. Jóvenes con diversas máscaras, desde héroes de la lucha libre, tal el Místico hasta mojigangas de Arias Lovillo y Sarukhán, se lo impidieron anudando gruesos eslabones en torno a las verjas, mientras otros esgrimían pancartas con lemas proclamando al rector corrupto, al proceso de elección de ilegal y a José Sarukhán, ilegítimo. En la mejor tradición de otras manifestaciones contra la represión y exigencia de derechos, como las memorables de los Cuatrocientos Pueblos, los enmascarados con gritos y pitidos provocados por ocarinas de fiesta impedían el diálogo a que el rector y Guillermo Villar, destacado intelectual veracruzano, actual asesor del secretario académico, invitaban a los conjurados. Y para que el carácter universitario fuera más coherente tomaban de unas cajas abiertas volúmenes de la Biblioteca del Universitario, editada por la UV. Uno de ellos incluso ostentaba el Ulises criollo de José Vasconcelos, aleccionado acaso por el lema de la UNAM. Otro incitó a Villar a ponerse a leer antes de hablar lo que provocó la respuesta airada del escritor y editor. Ni la presencia del gran impulsor de la editorial de la UV en tiempos recientes, Sergio Pitol, provocó excepción en tan lectores voraces.

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Los Plateados, voraces lectores; nótese que delatan ser devotos del proyecto Vasconcelos.

 

Ante la negativa de los manifestantes anónimos para liberar el bloqueo, el rector decidió trasladar su informe a la cercana facultad de contaduría. El cambio no alteró los planes o lineamientos de los enmascarados, quienes se aposentaron impidiendo la salida de los presentes en la USBI, entre ellos académicos, políticos y estudiantes. Sara Ladrón de Guevara y Leticia Rodríguez Audirac, candidatas a la rectoría, y el ex rector Emilio Gidi Villarreal, entre otros, se encontraban dentro de las instalaciones. Se propaló incluso que los manifestantes estaban armados por lo que muchos de los secuestrados prefirieron pertrecharse dentro de la biblioteca.
Los enmascarados, quienes se denominaron estudiantes de la UV de las diversas facultades y de las cinco regiones, sin que en ningún momento corroborarán su identidad indicando qué semestre y qué carrera cursaban o el atisbo siquiera de una cédula que los acreditara como estudiantes, entregaron un pliego petitorio en el que pedían cumplimiento de cinco puntos:
Retirar de la Junta de Gobierno a José Sarukhán; reiniciar el proceso de elección del rector; auditar los últimos 10 años de la UV; intervención del CNDH.
Apenas una semana atrás, el viernes 16 de agosto, se emitió la resolución de la Junta de Gobierno de la UV de depurar la lista de candidatos a la rectoría a cinco. Provocó sorpresa conocer la lista final que no incluía al doctor Víctor Arredondo Álvarez. Como lo denunció a través de su cuenta de Twitter el periodista Luis Velázquez, la eliminación de Arredondo no fue bien vista y de inmediato comenzaron a despotricar contra José Sarukhán. Ese tuit es del 17 de agosto.
El mensaje de los inconformes concluye con una advertencia: de no cumplir con estas exigencias y ser electo Porfirio Carrillo la universidad será tomada y será ingobernable.
El rector que quiso ser rey
Víctor Arredondo se inscribió como candidato a rector el último día del plazo; el 9 de julio. De inmediato los diarios más conocidos –leídos, quién sabe, resaltaron el hecho anunciando la aparición salvadora que regresaría a la Universidad Veracruzana a los primeros planos: “Víctor Arredondo Álvarez, el indicado para ser rector de la U.V.” (El Dictamen, 12 de agosto de 2013); “Lo mejor para la UV” (columna Apuntes de Manuel Rosete Chávez, varios periódicos y portales informativos), “UV será de las mejores del país” (Marcha, 10 de julio de 2013), “Inminente arribo de Víctor Arredondo a la UV” (Imagen de Veracruz). Los columnistas políticos más conocidos, populares entre la flota que ampara y vela por sus negocios, emitieron su sentencia y decidieron que Víctor Arredondo era, de calle, el mejor candidato. Políticos en el retiro, como el ex rector Rafael Hernández Villalpando, expresó su respaldo y señaló las buenas relaciones de Arredondo con la empresa, con la industria, los intelectuales y los periodistas. Incluso venerables glorias de la universidad, como Rafael Velasco Fernández, de quien siempre se ha dicho es el protector de Arredondo, rompió lanzas.
El propio Arredondo presumía esta percepción. A Diario de Xalapa dijo sin ambages: “Sin falsas modestias tengo las herramientas, las relaciones y la experiencia mostrada para poner a la Universidad Veracruzana en la vanguardia nacional de la innovación universitaria.”
La respuesta fue el corolario de otras certezas que Arredondo vertió en dicha entrevista. Por ejemplo, tener “una percepción muy clara sobre el futuro posible de la universidad y la certidumbre de que cuento con el repertorio profesional para promover colectivamente su transformación.”

Cuestionado por el reportero si no veía esas capacidades en el resto de los aspirantes, Arredondo sentenció que veía aspirantes que habían “ destacado en diversas áreas del conocimiento disciplinario, que conocen algún segmento de la Universidad Veracruzana y que algunos cuentan con cierta experiencia universitaria nacional y con participaciones académicas en el extranjero.” Chequen chamacos los términos que resalto: “han destacado en áreas de conocimiento disciplinario”, “algún segmento”, “algunos cuentan con cierta experiencia”. Tras evaluar con calificaciones discretas (conocen algún, cuentan con cierta experiencia) expuso sus credenciales:
”Yo hice mis estudios de licenciatura en educación, mi maestría y doctorado en universidades de Estados Unidos que eran líderes, en su momento, en temas de innovación universitaria; me formé en el campo profesional de la educación superior en la mejor escuela de México en la materia: la Asociación Nacional de Universidades (ANUIES), donde participé en la investigación y formulación de políticas educativas nacionales; impartí docencia de posgrado en planeación universitaria en la mejor universidad del país, la UNAM; tuve la fortuna de emprender proyectos innovadores, a escala nacional e internacional, en el gobierno federal y he representado al gobierno mexicano y coordinado diversos grupos internacionales expertos en colaboración universitaria de corte intersectorial.”
Ferrari compitiendo contra vochitos, Arredondo aseguró confiar en la Junta de Gobierno de la UV, en su honorabilidad, en el criterio, que afortunadamente –son sus palabras–, evaluaba la meritocracia y no atendía un concepto obsoleto de democracia. Seguro de contar con la rectoría ya que poseía las mejores credenciales y por fortuna en la elección no regían criterios democráticos sino otros delatando su desprecio por la democracia.
“A diferencia de los procesos de elección democrática, donde por cierto muy pocas universidades cuentan con el obsoleto e ineficaz mecanismo del voto universal, aquí se aplica el criterio de la meritocracia en el que, de manera colegiada, se selecciona al más capaz para la función de rector.”
Sí he sesgado mediante itálicas una frase, el obsoleto e ineficaz mecanismo del voto universal, es porque considero refleja la ideología y la vocación política de Arredondo. Incluso había ya mostrado el aprecio en que tenía a la comunidad universitaria: “sabemos que la opinión de la comunidad universitaria es un referente importante, pero, los criterios de designación están bien definidos en el reglamento de la Junta de Gobierno.”
El soberbio ex rector, despreciaba la democracia, a la comunidad universitaria y preveía ya el resultado: no había quien pudiera disputarle la rectoría ni se acercara a sus credenciales. Lo que Arredondo no esperaba es que esa Junta de Gobierno a la que tantos elogios dedicó pudiera descartarlo de la terna, que fue quinteta, final.
El error de Arredondo fue soslayar el peso de la comunidad universitaria. Y dentro de la decisión de la Junta de Gobierno influyó justamente la percepción de la comunidad universitaria, de las regiones universitarias, con respecto a la reelección por segunda vez del ex rector.
Siendo candidato Arredondo cortejaba a la Junta de Gobierno con adjetivos de elogio asegurando que confiaba en la legalidad del proceso. Una vez rechazada su candidatura se promovió una campaña, bien coordinada en varios medios de Veracruz, denunciando la ilegalidad de José Sarukhán como miembro de la Junta de Gobierno. Y ello porque Arredondo sabe, sabía desde el principio, que su principal opositor era el ex rector de la UNAM quien siempre rechazó esa tentación que es el mal de los políticos contemporáneos: la reelección, la renuencia a dejar el poder.
En aquellos noventa, cuando el doctor en sicología su ufanaba de su currículum efectuado en universidades norteamericanas, promovió iniciativas destinadas a situar a la universidad en el centro de los reflectores mediáticos. Añadió a la modesta Feria del Libro Universitario de Xalapa el adjetivo “internacional”, sin que ello implicara inversión para convertir el adjetivo en una descripción. Asimismo instauró homenajes a figuras relevantes del arte y el pensamiento; un acierto. Uno de esos homenajes tuvo como figura central a José Sarukhán (2002). Eran sus formas de agradecer a quien lo había apoyado. Porque Arredondo asumió la rectoría impuesto a Patricio Chirinos Calero, recomendado por Ernesto Zedillo, arropado por el prestigio de instituciones como la ANUIES –y siendo rector pagó el favor al director general de esta asociación, con ínfulas de poeta, editándole Verano que no termina–, y con la venia de importantes figuras de la cátedra y el sistema burocrático de investigación. Desde entonces José Sarukhán era integrante de Conabio, como reza la página oficial del organismo (http://www.conabio.gob.mx/web/conocenos/quienes_somos.html): “La Conabio desempeña sus funciones mediante un grupo operativo que desde su creación ha estado encabezado por el doctor José Sarukhán Kermez como Coordinador Nacional”.

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Fotografía tomada de la cuenta de Twitter de @Humofloat; con su venia

Los enemigos de cama

El episodio ilustra cómo la soberbia ciega a las personas. Hay aquí una lección. El candidato llamaría al viejo científico, que también es un viejo político, y le pediría su voto recordándole el homenaje. Para un notable, el llamado de una persona a la que él considera inferior implica un insulto, equivalente a recibir palmadas en la espalda. Seguramente una llamada provocó la caída del ex rector.
Hoy los medios interesados en la sucesión reclaman igualdad de oportunidades y revelan que José Sarukhán está imposibilitado para pertenecer a la Junta de Gobierno. Medios y estudiantes sin identificar reclaman la salida del autor de Las sirenas de Darwin de la junta y piden se elimine la candidatura de Porfirio Carrillo. Peticiones que delatan claramente de dónde proceden los ataques.
Esta semana será difícil. La eliminación de Arredondo afectó muchos intereses, no sólo los suyos, sino los de políticos tan importantes como Adolfo Mota, Erick Lagos y varios más, además de los propios de los dueños de medios, de Veracruz y de México. La política universitaria entraña una pegajosa madeja donde los intereses de periodistas y políticos se imbrica con los intereses del rector en turno. La comunidad, los estudiantes, la educación… Bueno, eso no importa.
Acaso la autonomía universitaria sea una ficción. Lo cierto es que hoy más que nunca es necesario enaltecerla. Es el último castillo y debe defenderse para evitar el regreso al autoritarismo, al manejo de las finanzas destinadas a la educación con otros fines, como ya ocurre por ejemplo en las áreas de cultura de otras instituciones que languidecen en la inopia y la mediocridad.

La SAGA de la desaparición del IVEC

 

El doctor Félix Báez Jorge durante la canonización de Rafael Guizar y Valencia, 2006.

El lunes 24 de enero una noticia estremeció al cerrado pero tornadizo mundo de la cultura: a las redacciones de varios periódicos y portales de noticias habría llegado una carta, firmada por Eduardo Sansores, el popular Güero, personaje de la vida cultural jarocha, denunciando que Félix Báez-Jorge, director del Instituto Veracruzano de la Cultura, IVEC, se proponía desmantelar la institución además de tomar medidas injustas y arbitrarias. Ignoro si por huera propensión al chisme o por convenir a los intereses inconfesables, varios medios intitularon el boletín –ninguno consigna la carta, pore so digo “habría llegado una carta”, y todos repiten o transcriben idéntico texto, lo cual resulta curioso por decir lo menos y por ello presumo la existencia de un boletín– con titulares llamativos: Los Políticos, un blog a cargo de Salvador Muñoz, y Veracruz Informa eligieron el incendiario: “Félix Báez, un peligro para la cultura: Sansores”; con el mismo título la nota apareció en el portal de Hechos. Es probable que tal fuera el título del boletín y que los periodistas se limitaran a transcribir. En una entrada previa de El Diletonto comentamos con detalle la noticia en Notiver.
Las acusaciones de Sansores
¿Qué es lo que ha motivado esa alarma que Sansores expresa en el boletín? A reserva de conocer la carta en detalle y no sólo en el resumen difundido,las acusaciones denuncian varias acciones que inconformaron a ciertos creadores del Puerto –no consigno sus nombres porque no sé a quiénes representa Sansores, ni si habla en nombre propio o ha sido designado vocero de una comunidad: el boletín no lo deslinda. He aquí los puntos:
“los trabajadores desaprueban la desaparición de la subdirección de Promoción y Animación Cultural, ya que consideran que es el inicio del desmantelamiento del IVEC”.
“presentó [al gobernador Javier Duarte] un programa de reestructuración del IVEC que contempla la transferencia de la referida subdirección a la Secretaría de Turismo y Cultura”.
La Fototeca Juan Malpica Mimendi y la Casa de la Cultura Agustín Lara han sido clausuradas [sic].
“los artistas o ciudadanos no pueden acceder [a las oficinas del IVEC], violando el derecho de audiencia”.
Se despidió a “Yesica Martínez, quien era subdirectora Administrativa […] porque atendió a una persona que requería orientación para un trámite”.

[Todas las citas corresponden al boletín mencionado]

Los argumentos posteriormente fueron reproducidos por columnistas quienes anunciaron, sin comprobar las aseveraciones ni las denuncias expuestas, que Báez-Jorge se proponía desmantelar el IVEC. Si la floración de reportes de balaceras en diversos puntos de la ciudad de Xalapa el viernes 14 de enero motivó artículos sarcásticos ante la ausencia de pruebas, no me explico por qué estas columnas, quienes no han presentado sus pruebas, no han merecido reprobación semejante.
Desaparición cíclica
El tema del desmantelamiento del IVEC es cíclico. Cada comienzo de sexenio, una vez designado un nuevo director, en las tertulias se propala la noticia de un inminente desmantelamiento del IVEC o bien a la sujeción de la Secretaría de Turismo y Cultura. Así ocurrió cuando el CONARTE, trasunto de la fundación cultural Caftán Rojo A. C. promovió una iniciativa de ley cuyos objetivos, en palabras del vocero y principal promotor, Ramón Acebo, eran la desaparición del IVEC (“El gobernador pide desaparecer el IVEC”, La Jornada, 21 de enero de 2006). Conforme a la información difundida esta ley se elaboró durante 2005; es decir a menos de un año de que Fidel Herrera Beltrán detentara la gubernatura. La Agencia AVC Noticias habría sido el venero de esa información; Acebo expresaba:

El Consejo Veracruzano para la Cultura y las Artes —de crearse— se ajustaría a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo que transformó a la Secretaría de Educación y Cultura (SEC) en Secretaría de Educación y que permitió que se absorbiera el área cultural por la Secretaría de Turismo y Cultura.

El chismoso, perdón, el curioso lector interesado en desmenuzar los pormenores puede consultar mi columna: “Cómo acabar de unaves con la cultura” (Performance num. 19, 4 de abril de 2006); en línea en: El Diletonto). La coincidencia de los principales lineamientos de la Iniciativa con una de las acciones principales de la reingeniería gubernamental propuesta por Herrera, la desaparición del Instituto Veracruzano de Cultura y la absorción de sus funciones por la Secretaría de Educación y por la Secretaría de Turismo, fue entonces lo que causó tal encono y oposición a la Iniciativa de Ley propuesta por el diputado Atanasio García Durán.
Sin embargo, cuando Dalia Pérez Escobar prometio durante su campaña para lograr la diputación una Ley de Cultura, pocos previmos que el resultado terminaría respaldando esa Ley Orgánica del Poder Ejecutivo que había asentado como supremo árbitro de la cultura al gobernador y su manejo a la Secretaría de Turismo y Cultura. Nuevamente remito a los curiosos a consultar mis columnas al respecto.
Sujeto a la Secretaría
A lo largo de esta novela por entregas o saga tragicómica, resulta evidente que la desaparición del IVEC está asentada en los lineamientos de la ley que instauró la creación de la Secretaría. El Diletonto ha reiterado, a lo largo de más de cuatro años, que los lineamientos del sexenio de Herrera Beltrán fueron desaparecer el IVEC, crear un megaconsejo con los jerarcas de la cultura, la educación y la política, y uniformar la cultura con el propósito soterrado o visible, de corporativizar la cultura. Esta interpretación se basa en que la desaparición del IVEC y la creación de un consejo se asienta en el decreto para instituir la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo para el Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave), la cual se publicó el 13 de enero de 2006 en La Gaceta Oficial.
Cabe preguntarse, ¿realmente Félix Báez-Jorge planea desaparecer el IVEC o es la secretaria de Turismo, Cultura y Cinematografía quien se propone incorporar a las funciones de su secretaría las atribuciones anteriormente reservadas al IVEC? Para muestra basta que el IVEC ha dejado de ser el responsable de la coordinación de festividades populares, como la Fiesta de la Candelaria; es la Secretaría quien se ocupará de coordinar estas fiestas.
Esta confrontación apenas empieza y sin duda sera nuevamente la gran saga del sexenio.

2008, UN AÑO PARA ENTERRAR

Entre lo sobresaliente de 2008, la presentación del libro Desciendo al corazón de la noche de Ramón Rodriguez, con la presencia de josé de la Colina.Cataclísmicos títulos atestiguan, profetizan o corroboran “la decadencia de la cultura x”, “el desvanecimiento de la tradición y”, “el ocaso del espíritu z”. Pocas veces reparamos en que esos informes y dictámenes de fin de una época pueden ser aplicados más cerca nuestro. 2008 será recordado, si es que un año tan mediocre merece recuerdo, por el desvanecimiento de la cultura. Más allá de que la torpeza del régimen del presidente Felipe Calderón poco ha hecho por transformar las ya obsoletas estructuras del FONCA, cuyo único mérito ha sido sostener el Sistema Nacional para la Cultura y las Artes, con sus siempre controvertidas becas y una serie de programas necesarios pero insuficientes, lo que se advierte en la cultura a nivel institucional es la ausencia de planteamiento, de un programa de cultura que trascienda la coyuntura.
Si el 2008 será recordado por algo será por ser el año de Carlos Fuentes, ya que celebramos su ochenta aniversario y conmemoramos los cincuenta años de su novela basal: La región más transparente, de cuya recepción dimos noticia en abril, con un artículo de José Homero, que situaba la obra dentro del contexto de la tradición mexicana.
Si a nivel nacional fue patente la ausencia de criterio, y con ello involucró no sólo la capacidad de disección sino igualmente la capacidad de análisis, razón y vislumbre que debe distinguir a un funcionario cuya función es crear programas y diseñar estrategias para resolver problemas, en este caso la cultura y el retraso de años, la proverbial incultura de las huestes panistas aunado a su compromiso con la diabólica lideresa del magisterio han terminado por destruir toda esperanza de una renovación, en el ámbito local, donde la cultura no la dominan los panistas sino los rojos, resultó fehaciente que la falta de presupuesto adecuado e igualmente de un programa, de un concepto, de una idea de cultura han terminado por afectar ya no sólo los planes de largo alcance, lo que llamaríamos los planes del sexenio, sino incluso los planes inmediatos. Para resumir: tanto a nivel nacional como a nivel estatal la cultura agoniza.
En el ámbito institucional la mengua en los presupuestos destinados a cultura, lo cual data desde 2007, redundó en un empobrecimiento gradual que ya es patente, que ya es notorio, en el circuito digamos de cultura: galerías, teatros, bibliotecas, espacios públicos. No se han construido nuevos espacios, como se prometió hace cuatro años, no se han ideado festivales que estén a la altura de la tradición cultural y hospitalaria de Xalapa, como se ha venido prometiendo, y los pocos espacios físicos han acendrado su deterioro mientras los festivales que aún se mantienen lucen cada vez más miserables. Sí, suena duro, pero ese es el término. Un crítico no puede ni debe edulcorar palabras sino en usarlas con justicia.

Sin presupuesto y sin ideas


A NIVEL DIGAMOS institucional es patente que el Instituto Veracruzano de Cultura carece de un presupuesto adecuado para cumplir con sus programas y funciones, lo cual termina siendo el lastre más acusado y acaso por ello, para solucionar el problema de los empleados, se ha pretendido derogarlo como institución, pero también se advierte que carece de una perspectiva de la cultura que se efectúa en el Estado. Es loable que haya interés por ser incluyente con la cultura popular, interés que por otra parte en modo alguno estuvo proscrita en las administraciones anteriores, huelga decirlo, pero no hay que soslayar que la cultura no puede ser de una vía única. Incluso, después de los debates y abogamientos a favor de la cultura popular o masiva, la acepción de cultura como una expresión de las artes y de una minoría ilustrada prevalece. La expresión más depurada de las expresiones humanas continúan siendo las artes, no las artesanías, que implican una serie, no una creación única, ni las tradiciones, que expresan no los anhelos, ideales y cifras, sino los ritos de integración colectiva.
Un instituto de cultura tiene la obligación de ofrecer programas de educación artística tanto como de ofrecer muestras de lo más representativo de las artes y no únicamente programas que pueden confundirse con un festival de fin de cursos. Y si puede comprenderse que los festivales mengüen, que las becas continúen con sus dudosos mecanismos de selección –hay funcionarios en activo que fueron becarios en activo, sin que ni los medios ni los artistas, mucho menos los encargados del Programa de Estímulos lo advirtieran–, no es comprensible que no pueda ofrecerse un programa de exposiciones, conferencias, obras de teatro o cursos medianamente decentes.
La carencia en el presupuesto se debe suplir con el conocimiento de las bondades del sistema. El CONACULTA, a través de sus diversos programas itinerantes, ofrece un catálogo de obras, exposiciones, artistas y creadores que permiten vestir a un estado con programas y recursos limitados. En vez de eso se prefiere programar a los que nunca se han ido. Y por eso los jóvenes, los nuevos y potenciales artistas, se desarrollan con un atraso en cuanto a conocimiento de las nuevas tendencias. Veracruz no es más la vanguardia artística; lleva años a la zaga, continuar repitiendo que nuestro estado es líder en materia de cultura sólo es adecuado para quienes lucran con ese presunto prestigio, válido únicamente para que los funcionarios puedan continuar cobrando.
Menciono al IVEC porque continúa siendo hasta hoy el organismo más importante de cultura en nuestro estado. En este 2008 de igual modo se corroboró que pese a los planes y conceptos en torno a cómo debería de reorganizarse la jerarquía gubernamental –la palabreja de reingeniería me caga, por eso no la uso :P–, la realidad, la abulia, la apatía, permitieron que las aguas retornaran a su cauce. No hay supersecretaría, Turismo y Cultura sigue siendo una Secretaría de Turismo y no de otra cosa, y el IVEC se mantiene y ratifica como el organismo rector de la cultura de Veracruz. Esa y no la construcción faraónica de la Araucaria, obra con la que aclaro no estoy a disgusto ni me sumo a los corrillos que la denostaron, es la gran noticia de 2008: la pervivencia del IVEC como organismo rector de la cultura.
Sin embargo, cabe añadir que la Universidad Veracruzana vio también afectada su participación como el segundo organismo más importante de cultura en Veracruz. La mengua en el presupuesto afectó directamente a la organización de la Feria Internacional del Libro Universitario, cuya edición 2008 tuvo el mérito de invitar a muchos de los escritores y editores de México que están creando la nueva literatura mexicana, pero que no creció de manera exponencial como antaño. Al menos la feria cumplió, ya que fue este justamente el año más polémico en la historia de la Editorial de la Universidad Veracruzana, con el relevo en clave de comedia de enredos en la dirección. Joaquín Díez-Canedo Flores, el nuevo director, ha sabido imprimir en pocos meses un sello propio, basado en el respeto, el conocimiento y su amplia agenda de relaciones.
Un punto a atender sería la Dirección de Divulgación Artística de la UV, que ha visto decrecer su presencia como supremo gestor de la difusión de los grupos artísticos y culturales univesitarios, y en cambio ha aumentado su influencia en ámbitos que antaño no le competían al punto que su titular se vio envuelto en infames rumores a raíz de la muerte de Erasmo Capilla, e incluso de Lorenzo Arduengo –sobre estos hechos, amplia información circula en Internet–. En ambos casos se habló de falta de apoyo para los respectivos programas que sostenían los extintos. Resulta obligado pedir que se esclarezcan los rumores y se forme un consejo que vigile la manera en que se asignan presupuestos.
Para concluir esta somera revisión de la cultura como programa institucional debe destacarse la labor del Ayuntamiento de Xalapa. No porque su programa de cultura sea sobresaliente –es en realidad provinciano, de barrio–, sino porque el anterior alcalde había mostrado su absoluto desdén por todo aquello que no fuera la cultura de la cubeta. Y no de las que ofrecen con privado a la mesa. Eso lo hubiera aplaudido JuanPi 2 desde la mesa que más aplaude –por aquello del rac, rac, rac. Velasco Chedraui y sus empleados al menos están programando obras populares, ofreciendo bailes y talleres. Es una alte rnativa, no la mejor, pero como decía mi abuela: peor es chile y agua lejos. Ojalá que a esa cultura de programación-de-fin-de-cursos alguien agregara un buen programa editorial, ciclos de conferencias, talleres por colonias, y la creación de espacios para danza y teatro en sitios hoy abandonados.
La cultura no es un adorno ni un entretenimiento para ociosos o estudiantes: es una necesidad. Xalapa, se ha dicho mil veces, podría vivir de su oferta cultural. En cambio, una costumbre que nunca cambia, los políticos y dirigentes prefieren continuar sosteniendo periódicos que nadie lee, revistas que a nadie le importan, periodistas que no lo son. No pedimos que se cancelen los programas en colonias –o delegaciones–, lo que pedimos es que el programa de cultura municipal sea un complemento de los programas de las otras instituciones. Y sobre todo, que haya una difusión adecuada que permita canalizar el esfuerzo que tantos creadores, desde posturas individuales, de grupo o colectivas, realizan en beneficio de la comunidad.
Mientras no haya un adecuado programa de cultura, que por principio comprenda qué es cultura, mientras no se respeten los derechos de los trabajadores, mientras las decisiones continúen siendo unilaterales, a cargo del líder iluminado en turno, no habrá manera de transformar nuestra sociedad. De este análisis se desprende que lo que menos hay, en esta época de eximias gestores, promotores, doctores y asesores, es una visión integral de la cultura.

SUCESIÓN EN LA EDITORIAL DE LA UV

Entrega por entregas

 
(I de III partes)
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