2008, UN AÑO PARA ENTERRAR

Entre lo sobresaliente de 2008, la presentación del libro Desciendo al corazón de la noche de Ramón Rodriguez, con la presencia de josé de la Colina.Cataclísmicos títulos atestiguan, profetizan o corroboran “la decadencia de la cultura x”, “el desvanecimiento de la tradición y”, “el ocaso del espíritu z”. Pocas veces reparamos en que esos informes y dictámenes de fin de una época pueden ser aplicados más cerca nuestro. 2008 será recordado, si es que un año tan mediocre merece recuerdo, por el desvanecimiento de la cultura. Más allá de que la torpeza del régimen del presidente Felipe Calderón poco ha hecho por transformar las ya obsoletas estructuras del FONCA, cuyo único mérito ha sido sostener el Sistema Nacional para la Cultura y las Artes, con sus siempre controvertidas becas y una serie de programas necesarios pero insuficientes, lo que se advierte en la cultura a nivel institucional es la ausencia de planteamiento, de un programa de cultura que trascienda la coyuntura.
Si el 2008 será recordado por algo será por ser el año de Carlos Fuentes, ya que celebramos su ochenta aniversario y conmemoramos los cincuenta años de su novela basal: La región más transparente, de cuya recepción dimos noticia en abril, con un artículo de José Homero, que situaba la obra dentro del contexto de la tradición mexicana.
Si a nivel nacional fue patente la ausencia de criterio, y con ello involucró no sólo la capacidad de disección sino igualmente la capacidad de análisis, razón y vislumbre que debe distinguir a un funcionario cuya función es crear programas y diseñar estrategias para resolver problemas, en este caso la cultura y el retraso de años, la proverbial incultura de las huestes panistas aunado a su compromiso con la diabólica lideresa del magisterio han terminado por destruir toda esperanza de una renovación, en el ámbito local, donde la cultura no la dominan los panistas sino los rojos, resultó fehaciente que la falta de presupuesto adecuado e igualmente de un programa, de un concepto, de una idea de cultura han terminado por afectar ya no sólo los planes de largo alcance, lo que llamaríamos los planes del sexenio, sino incluso los planes inmediatos. Para resumir: tanto a nivel nacional como a nivel estatal la cultura agoniza.
En el ámbito institucional la mengua en los presupuestos destinados a cultura, lo cual data desde 2007, redundó en un empobrecimiento gradual que ya es patente, que ya es notorio, en el circuito digamos de cultura: galerías, teatros, bibliotecas, espacios públicos. No se han construido nuevos espacios, como se prometió hace cuatro años, no se han ideado festivales que estén a la altura de la tradición cultural y hospitalaria de Xalapa, como se ha venido prometiendo, y los pocos espacios físicos han acendrado su deterioro mientras los festivales que aún se mantienen lucen cada vez más miserables. Sí, suena duro, pero ese es el término. Un crítico no puede ni debe edulcorar palabras sino en usarlas con justicia.

Sin presupuesto y sin ideas


A NIVEL DIGAMOS institucional es patente que el Instituto Veracruzano de Cultura carece de un presupuesto adecuado para cumplir con sus programas y funciones, lo cual termina siendo el lastre más acusado y acaso por ello, para solucionar el problema de los empleados, se ha pretendido derogarlo como institución, pero también se advierte que carece de una perspectiva de la cultura que se efectúa en el Estado. Es loable que haya interés por ser incluyente con la cultura popular, interés que por otra parte en modo alguno estuvo proscrita en las administraciones anteriores, huelga decirlo, pero no hay que soslayar que la cultura no puede ser de una vía única. Incluso, después de los debates y abogamientos a favor de la cultura popular o masiva, la acepción de cultura como una expresión de las artes y de una minoría ilustrada prevalece. La expresión más depurada de las expresiones humanas continúan siendo las artes, no las artesanías, que implican una serie, no una creación única, ni las tradiciones, que expresan no los anhelos, ideales y cifras, sino los ritos de integración colectiva.
Un instituto de cultura tiene la obligación de ofrecer programas de educación artística tanto como de ofrecer muestras de lo más representativo de las artes y no únicamente programas que pueden confundirse con un festival de fin de cursos. Y si puede comprenderse que los festivales mengüen, que las becas continúen con sus dudosos mecanismos de selección –hay funcionarios en activo que fueron becarios en activo, sin que ni los medios ni los artistas, mucho menos los encargados del Programa de Estímulos lo advirtieran–, no es comprensible que no pueda ofrecerse un programa de exposiciones, conferencias, obras de teatro o cursos medianamente decentes.
La carencia en el presupuesto se debe suplir con el conocimiento de las bondades del sistema. El CONACULTA, a través de sus diversos programas itinerantes, ofrece un catálogo de obras, exposiciones, artistas y creadores que permiten vestir a un estado con programas y recursos limitados. En vez de eso se prefiere programar a los que nunca se han ido. Y por eso los jóvenes, los nuevos y potenciales artistas, se desarrollan con un atraso en cuanto a conocimiento de las nuevas tendencias. Veracruz no es más la vanguardia artística; lleva años a la zaga, continuar repitiendo que nuestro estado es líder en materia de cultura sólo es adecuado para quienes lucran con ese presunto prestigio, válido únicamente para que los funcionarios puedan continuar cobrando.
Menciono al IVEC porque continúa siendo hasta hoy el organismo más importante de cultura en nuestro estado. En este 2008 de igual modo se corroboró que pese a los planes y conceptos en torno a cómo debería de reorganizarse la jerarquía gubernamental –la palabreja de reingeniería me caga, por eso no la uso :P–, la realidad, la abulia, la apatía, permitieron que las aguas retornaran a su cauce. No hay supersecretaría, Turismo y Cultura sigue siendo una Secretaría de Turismo y no de otra cosa, y el IVEC se mantiene y ratifica como el organismo rector de la cultura de Veracruz. Esa y no la construcción faraónica de la Araucaria, obra con la que aclaro no estoy a disgusto ni me sumo a los corrillos que la denostaron, es la gran noticia de 2008: la pervivencia del IVEC como organismo rector de la cultura.
Sin embargo, cabe añadir que la Universidad Veracruzana vio también afectada su participación como el segundo organismo más importante de cultura en Veracruz. La mengua en el presupuesto afectó directamente a la organización de la Feria Internacional del Libro Universitario, cuya edición 2008 tuvo el mérito de invitar a muchos de los escritores y editores de México que están creando la nueva literatura mexicana, pero que no creció de manera exponencial como antaño. Al menos la feria cumplió, ya que fue este justamente el año más polémico en la historia de la Editorial de la Universidad Veracruzana, con el relevo en clave de comedia de enredos en la dirección. Joaquín Díez-Canedo Flores, el nuevo director, ha sabido imprimir en pocos meses un sello propio, basado en el respeto, el conocimiento y su amplia agenda de relaciones.
Un punto a atender sería la Dirección de Divulgación Artística de la UV, que ha visto decrecer su presencia como supremo gestor de la difusión de los grupos artísticos y culturales univesitarios, y en cambio ha aumentado su influencia en ámbitos que antaño no le competían al punto que su titular se vio envuelto en infames rumores a raíz de la muerte de Erasmo Capilla, e incluso de Lorenzo Arduengo –sobre estos hechos, amplia información circula en Internet–. En ambos casos se habló de falta de apoyo para los respectivos programas que sostenían los extintos. Resulta obligado pedir que se esclarezcan los rumores y se forme un consejo que vigile la manera en que se asignan presupuestos.
Para concluir esta somera revisión de la cultura como programa institucional debe destacarse la labor del Ayuntamiento de Xalapa. No porque su programa de cultura sea sobresaliente –es en realidad provinciano, de barrio–, sino porque el anterior alcalde había mostrado su absoluto desdén por todo aquello que no fuera la cultura de la cubeta. Y no de las que ofrecen con privado a la mesa. Eso lo hubiera aplaudido JuanPi 2 desde la mesa que más aplaude –por aquello del rac, rac, rac. Velasco Chedraui y sus empleados al menos están programando obras populares, ofreciendo bailes y talleres. Es una alte rnativa, no la mejor, pero como decía mi abuela: peor es chile y agua lejos. Ojalá que a esa cultura de programación-de-fin-de-cursos alguien agregara un buen programa editorial, ciclos de conferencias, talleres por colonias, y la creación de espacios para danza y teatro en sitios hoy abandonados.
La cultura no es un adorno ni un entretenimiento para ociosos o estudiantes: es una necesidad. Xalapa, se ha dicho mil veces, podría vivir de su oferta cultural. En cambio, una costumbre que nunca cambia, los políticos y dirigentes prefieren continuar sosteniendo periódicos que nadie lee, revistas que a nadie le importan, periodistas que no lo son. No pedimos que se cancelen los programas en colonias –o delegaciones–, lo que pedimos es que el programa de cultura municipal sea un complemento de los programas de las otras instituciones. Y sobre todo, que haya una difusión adecuada que permita canalizar el esfuerzo que tantos creadores, desde posturas individuales, de grupo o colectivas, realizan en beneficio de la comunidad.
Mientras no haya un adecuado programa de cultura, que por principio comprenda qué es cultura, mientras no se respeten los derechos de los trabajadores, mientras las decisiones continúen siendo unilaterales, a cargo del líder iluminado en turno, no habrá manera de transformar nuestra sociedad. De este análisis se desprende que lo que menos hay, en esta época de eximias gestores, promotores, doctores y asesores, es una visión integral de la cultura.

Anuncios

¿CULTURAINTEGRAL O CULTURA INTEGRISTA?

VILLASANA EN LA FERIA INFANTIL

La sucesión en el IVEC/III y última

A MEDIDA QUE transcurre el mandato de Sergio Villasana Delfín como director del Instituto Veracruzano de Cultura los motivos para su designación asientan su volumen, como si el calor de las semanas hubiera solidificado los surcos cenagosos de los primeros días moldeándolos en bajorrelieves de arcilla. La lectura de las pocas entrevistas concedidas y los comentarios aparecidos en las columnas políticas más longevas, prestigiadas y por ello sospechosas de vocería, uno entiende que detrás de todo este enredo, está la mano visible del gobernador.

Bajo esta luz, el relevo de Esther Hernández Palacios y la designación de un hombre de confianza y lealtad a toda laya pero sin trayectoria como gestor o promotor cultural, como lo ha sido Sergio Villasana, se revelan capítulos de una aventura que comenzó con el mandato, la candidatura diríase, de Fidel Herrera Beltrán.¿Por qué tanto interés en el IVEC? ¿Su Ley oculta algo? ¿Por qué el interés por una nueva Ley? ¿Fidel se propone reformar la concepción de cultura y acercarla a la ciudadanía? ¿Estamos frente a un estadista o ante un corporativista?

Donde manda gobernador vale keke intelectual

ANTES QUE VILLASANA ofreciera entrevista alguna, los motivos de su llegada al IVEC habían sido pregonados por periodistas a quienes o afecta el delirio que los habitantes de la Hélade reconocían fuente de la profecía otro de los paralelismos que hermanan a Xalapa con Atenas, quizá por los subterráneos gases– o bien fungen de voceros. Gracias por informarnos de los méritos de Villasana, de quien ya hemos dicho y señalado han intelectuales de mayor prestigio, como falto de méritos profesionales para dirigir la cultura en Veracruz, que intelectuales no sabemos, pues no podemos andar con nuestra pesita medidora de ICQ* pidiéndole a la gente que nos deje sopesar sus cráneos. Y en fin, que no contentos con informarnos de las razones que nuestro soberano tuvo para defenestrar de la gracia palaciega a la Doctora, los augures delinearon tan sutilmente suelen las pezuñas permitirlo, carpetas y tapices que Villasana y equipo tejerían. Antes entonces de que Villasana informara de a qué llegó y sus cartas credenciales enseñara, sus propuestas que transformarían a la cultura, ya los periodistas, que no los intelectuales, conocían sus intenciones. Es más cuentan que Villasana leyó esas columnas para saber cuáles eran sus planes. Para decirlo claro y dejarnos de estos pinches jueguitos barrocos que nadie entiende y nomás los hago pa ver si leen un poco más despacio: Villasana está en el IVEC para hacer lo que el gober diga. Un boletín de Comunicación Social de GEV sobre la I Jornada Cultural en tu Colonia es ilustrativo: “a sugerencia del gobernador Fidel Herrera Beltrán se busca acercar a todas las colonias populares las diversas manifestaciones culturales” [SIC SIC asic dice] (publicado en El Golfo, 30 de julio).

Ya. Ya no hay responsables de cultura ni de divulgación. El responsable supremo es siempre el Único. El Líder.

Un pejcao con bombín

El viernes 6 de julio, Villasana convocó a un desayuno con “los chicos de la prensa”, que a decir del reportero Milo Vela fue una tomadura de pelo. Cuestionado por el reportero de Notiver en torno a la presencia de Carolina Gudiño en labores proselitistas —como informamos en nuestra segunda parte, publicada en el número anterior de Performance y en el segundo post publicado en este blog con fecha del 19 de julio—. El 8 de julio sin embargo apareció un artículo que resumía la conferencia de prensa. A grandes rasgos Villasana Delfín aseguró que realizaría una política cultural integral “en coordinación con la doctora Ida Rodríguez Prampolini, la Universidad Veracruzana y Radio Televisión de Veracruz, para promocionar y fortalecer la cultura en el Estado”. Añadió que buscarían utilizar “los recintos que dependen del IVEC, mismos que suman 15, siete en Veracruz, cuatro en Xalapa, y los de Orizaba, Coatepec, Papantla y Tlacotalpan, así como a través de las 63 Casas de Cultura en la entidad.” (Notiver, 8 de julio de 2007 ). Posteriormente, Villasana otorgó una entrevista exclusiva a Notiver, donde expone su concepción de la cultura, y de paso, por si quedaban dudas, reconoce que está en el IVEC para instrumentar la idea de cultura que tiene el gobernador. Una corrección: en la nota Villasana se refiere a 62 espacios, en la entrevista a 63 y cuenta como espacios a la casas de Cultura de Coatepec, Papantla y Tlacotalpan… Los espacios entre Xalapa, Veracruz y Orizaba suman 13, no 15. Todo de acuerdo a la página en Internet del IVEC. Señaladas estas pequeñas deficiencias aritméticas cuento el adagio del pez por la boca muere. Destaco en negritas los comentarios significativos. Primero que nada, los comentarios indican claramente: yo no tengo mando el meromero es el Mero Mero —eso de los meros revela que estamos entre peces:

Declarado que los lineamientos vienen de Palacio, Villasana enfatiza que la cultura debe de tener un carácter social:

Al mismo tiempo encontrar el equilibrio para lograr una mayor participación social en los programas que tiene el IVEC.

Más adelante explica que todos los organismos que efectúan labores de promoción cultural en el estado deben de trabajar conjuntamente:

Los tres principios de la cultura
(versión Fidel reloaded región 4)

Resumamos. El eje es una política cultural integral que coordine los programas de las instituciones dedicadas a la promoción de la cultura en Veracruz: la Universidad Veracruzana, Radio Televisión de Veracruz, Culturas Populares, la Secretaría de Educación. Además de coordinar las diversas dependencias, el IVEC proporcionaría sus espacios: recintos históricos, museos, galerías, y casas de cultura. Se desliza por otra parte que la cultura tiene que ser social, que debe llegar al pueblo. Finalmente se señala que debe buscarse el apoyo de las subvenciones de organismos no gubernamentales para completar el presupuesto del IVEC.
Desglosemos y expliquemos motivos y alcances de esta declaración
La idea de que deben de coordinarse los organismos de cultura institucionales no es nueva, se delinea en el libro de Sabina Berman y Lucina Jiménez, Democracia cultural. El propósito es evitar además de duplicidad de funciones, el ahorro, con lo cual el presupuesto resultará más eficaz y eficientemente repartido. Si se cumple el propósito de integrar todos los programas culturales en uno sólo pueden obtenerse mayores logros, ya que las casas de cultura, por ejemplo, podrían invitar a maestros de la UV a impartir cursos o bien presentar alguno de sus grupos artísticos o a los de la SEC. Sólo un reparo: ¿no que la UV es autónoma? ¿no estaría mejor integrar a las regidurías y comisiones de cultura de los ayuntamientos , quienes se supone sostienen a dichas Casas de Cultura?

Eso por una parte. Por la otra: la cultura debe de ser negocio y como tal, entonces privilegiar los festivales, los actos monumentales. En vez de la democracia, la demagogia. Por eso hasta el momento las manifestaciones culturales amparadas y promovidas por el IVEC en este mes de villasanato han sido equívocas. Y no, porque demuestran fehacientemente qué se entiende por cultura. Comprueban por qué los emisarios de Villasana se acercan a los creadores para decir que hay que promover una cultura para el pueblo y no para los exquisitos. Contra estas intenciones les recuerdo la frase de Alfonso Reyes: hay que igualar pero desde arriba. Mientras la noción continúe siendo que el pueblo es tan menso que hay que mandarle comparsitas y talleres de zapateado, la cultura no cambiará. No se trata de destinar el dinero a actividades elitistas sino de otorgar al pueblo elementos para que comprendan el arte en sus diversas acepciones. Es necesario educarlos y mostrarles la importancia de las expresiones artísticas más allá de las expresiones ancilares, populares o comunitarias.

 Por supuesto, siempre será más barato crear un festival que cambiar la enseñanza en educación artística. Festivales y arte abstracto, poesía hermética y fandangos pueden coexistir. ¡Jelooó!

El tercer punto es captar capital privado. Dice Villasana que buscarán crear una Fundación IVEC, para captar dólares o euros. O sea: el dinero no alcanza y no hay cómo aumentar el presupuesto. Dice Villasana “el IVEC solicitó 120 millones de pesos para ejercer en este año y le dieron 73 millones exactamente 50 millones de pesos menos”?
Con la presente administración el presupuesto destinado a la cultura disminuyó cualitativamente con respecto a los presupuestos de administraciones anteriores. No sólo eso: el presupuesto destinado al IVEC es el más bajo –de nuevo cuantitativamente: 73 millones Las instrucciones entonces son más claras: hay que activar el IVEC pero sin que al estado le cueste un peso, la cultura, la sensibilidad, el conocimiento, no son prioridad.
Dos reparos: uno, el estado tiene el deber de velar por la educación y por promover la cultura y la ciencia, como complementos de la formación integral del ciudadano, no es asunto de la iniciativa privada, como no lo son de ésta tampoco la seguridad, la salud, el derecho al trabajo, la infraestructura, sino del Estado que cobra impuestos a cambio de velar por el ciudadano. Dos, el patrón de estas ideas viene de iniciativas gachupas, pero se olvida que en Europa las actividades son patrocinadas por el Estado en 50 o 51 %. Un modelo adecuado es el funcionamiento de la Universidad Veracruzana con su Coordinación Institucional de Procuración de Fondos. Se trata de que la iniciativa privada complete los montos necesarios, pero no que administre y decida cómo promover el arte. Con el modelo que encarnaría en la Ley de Cultura que con tanta avidez se desea promover e implantar, el estado se deslinda de la cultura y se la entrega en bandeja a quien la compre. ¿Quieren pruebas de a dónde nos llevaría eso? La programación de RTV es un buen ejemplo: programas de magia, ensaladas de Lechuga –más seca que el Sahara. Ah, y caravanas musicales con Joe de Lara.

La CTM cultural (versión 4. 0)

HAY UNA INTENCIÓN oculta en estos intentos. Al agrupar todos los organismos e instituciones con fondos públicos en un solo programa, se controlan los actos y manifestaciones estéticas. La idea de un Consejo Editorial del Gobierno del Estado de Veracruz, como lo ha anunciado el gobernador, donde toda editorial queda vigilada por un Consejo, es un ejemplo de esta idea. La forma de consejo se presenta como una figura liberal, democrática, pero al ser controlada por un Elector Supremo, deviene una forma del simulacro, del control. Así, con un supremo Consejo validando qué se realiza y qué no, la capacidad de disidencia se reduce ampliamente. Máxime si el objetivo de este Consejo es favorecer a una determinada imprenta y a un político que de editor no tiene nada pero sí de ordeñador —de vacas y de arcas, dicen sus detractores.
Y si además el Estado echará a andar su armatoste para conseguir subvenciones de ONG y organismos internacionales dedicados a la promoción de la cultura, la posibilidad de establecer una disidencia sin necesidad de pedirle chiche al Estado, desaparece. ¿A quién privilegiaría la ONG? ¿A la modesta Fundación Cultural El Diletonto o a la Fundación Cultural El IVEC?.
Ese es el peligro fascista que entraña esta política cultural tan integral, democrática y sensible. De ahí que sea en la Iniciativa de Ley presentada por el diputado Atanasio García Durán y elaborada por Ramón Acebo y Sara Arróniz, en el proyecto delineado por Sergio Villasana Delfín, nos encontremos con idéntica fantasmagoría: desmantelar el IVEC, derogar su Ley, crear una nueva Ley, establecer Consejos, agremiar a los intelectuales. No contentos con modificarla en el 2003 para que el IVEC quedara sujeto totalmente al Ejecutivo Estatal se busca ahora derogarla, crear otra.

* El Diletonto es tan tonto que confunde el ICQ con el IQ. Aquí en la Redacción sólo atestiguamos, no disentimos

PONIÉNDOSE ROJO Y SINVERGÜENZA

SERGIO VILLASANA EN LA GALERÍA DE ARTE CONTEMPORÁNEO

La sucesión en el IVEC/II de III

Las acciones de Sergio Villasana Delfín en su primer quincena como director del Instituto Veracruzano de Cultura se distribuyen en: rotar posiciones mientras sopesa la depuración; uniformar el Instituto con base en los lineamientos no escritos pero visibles del fidelato; reconocer el terreno en que se ha adentrado. En menor medida, a articular oralmente la idea de cultura que Fidel Herrera Beltrán posee pero no ha podido asentar en una ley, un programa o al menos un proyecto y que groseramente podría definirse como “una cultura para el pueblo”. Al contemplarse y sopesarse tales acciones patentizan la ausencia de un proyecto, de una noción siquiera de qué es cultura —no se diga de una idea—, errores operativos que contradicen la proclamada eficiencia del nuevo equipo.

Limpiando la casa por la ventana

Para los nuevos dirigentes del IVEC depurar no sólo significa despedir a los cercanos colaboradores de Esther Hernández Palacios —la anterior directora, para los recién llegados a esta telenovela—, sino también reducir salarios, despedir personal cuya filiación hernandezpalaciega no es directa y trastrocar cargos. El argumento es por supuesto la eficiencia administrativa, el ahorro, evitar duplicación de funciones en el organigrama; argucias válidas a condición de que los despidos y la depuración no se contradijeran con nuevas contrataciones.
Quien no conozca el IVEC y su composición incluso podría pensar que hay que adelgazar la burocracia; quienes han trabajado o mínimamente tratado con dicha institución, recordarán que ya se trabaja con un personal reducido y las carencias que incluyen desde falta de mantenimiento hasta falta de implementos de papelería. Siendo en la real politik —para hablar como los académicos—, costumbre inveterada rodearse de leales, ni siquiera alguien tan tonto como este cronista cuestionaría los relevos. Lo reprochable es el equívoco en la evaluación de los trabajadores.
Ejemplo fehaciente de esta comedia de errores son las indecisiones, los despidos corregidos por la continuidad y la continuidad ratificada desmentida por el despido. Así, la indecisión para saber si el Centro Experimental de Desarrollo Integral a través de las Artes (CEDAI)
continúa, si reducen o no colaboradores; la ratificación de Jorge Acevedo (fundador en 1998 de la Fototeca de Veracruz) en su función como museógrafo, y su despido al día siguiente. En la mejor tradición del slapstick*, a mitad de la segunda semana de julio se propaló el rumor de que Silvia Tomasa Rivera dirigiría Publicaciones del IVEC. Para el viernes se ratificó que Ángel José Fernández no continuaba y se rectificó que tampoco llegaba Silvia (¿la venganza de Perlasca por todos los insultos sufridos?). El doctor en historia presentó su renuncia desde el 30 de junio, con carácter de irrevocable, y hasta ahorita espera sucesor. Fieles lecciones aprendidas: ¿mandarán a alguien de RTV a publicaciones?.

¿ Qué hay de nuevo, Pussycat?

Dentro de esta snowball* , muchas más anécdotas: Rafael Santín, subdirector de Educación e Investigación Artística del IVEC, decoroso impulsor del Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artístico en el Estado de Veracruz, es relegado como administrador al Teatro Reforma. Hasta el momento desconocemos si aceptó este puesto “honorario”, o si se integrará a Culturas Populares o regresará a México. Dos artistas veracruzanos, Francisco Galí y Néstor Andrade, se han enzarzado en una comedia de equívocos y errores desde la administración anterior. Andrade, con veinte años de labor en el Instituto, anda desubicado. Y no por la andropausia sino porque su lugar como museógrafo Galí. Villasana ya prometió arreglar el asunto pero no encuentra dónde. Colaboracionistas como somos, sugerimos que Andrade vaya a Casa Principal.
Si estos enroques parecen extraños, qué decir de otros: al responsable de recursos financieros lo enviaron a un área destinada a recursos federales. ¿Confirma esto que deseaban la subjección del IVEC para emplear fondos públicos para las campañas de los candidatos priistas?

La roja insignia del padrón

Primera confirmación: Villasana sí llegó a alinear y a pintar de rojo al IVEC. Una oreja —no un oreja, aunque abunden— del periódico Política el día de la asunción de Villasana cuestionaba crípticamente: ¿lo pintará de rojo? Sí, si lo pintará, ya se mancharon incluso. Muestra de ello: la cartelera del IVEC que se inserta en el Diario de Xalapa está reroja. Nada extraño, se dirá, así tiene que ir toda la publicidad de Fidel —me rehuso a identificar a Fidel Herrera Beltrán con el Gobierno del Estado de Veracruz, quizá un filósofo pueda distinguir entre el individuo que desempeña una función y la función, aunque para FHB no haya límites, véase su defensa contra las acusaciones que le imputan protección a Ye Gon, donde claramente se advierte que él se considera el Gobierno del Estado de Veracruz e incluso el Estado de Veracruz.

Dos pruebas que documentan la lectura de la alineación por la alineación: Rosa Borunda, el 12 de julio, al entregar en el Museo de Antropología de Xalapa el Códice de Chiconquiaco para su resguardo a la directora del MAX, exclamó: “Bienvenido Sergio Villasana al IVEC, que estamos seguros que contaremos contigo en este esfuerzo.” (El Golfo) El periodista y editor Manuel Rosete Chávez, fiel al delirio profético que últimamente lo sobrecoge, por su parte, afirma en su columna “Apuntes” : “Por lo que hace a Sergio Villasana, entendemos que se hace cargo del IVEC para dar al trabajo de esa institución un sentido más apegado a los objetivos del gobierno de Fidel Herrera, que como político de gran habilidad y probada lealtad al titular del Ejecutivo, sabrá coordinar adecuadamente los esfuerzos de todos los integrantes de la comunidad artística del IVEC para que los frutos de su trabajo hagan brillar a Veracruz en el contexto nacional e internacional, donde casi no tiene presencia. En pocos días Villasana tendrá alineado al arte y la cultura dentro de la “Fidelidad”. [Destaco en negritas comentario tan brillante] Como dicen los de TVAzteca: “¡Aaadentro!, que están cenando”.


Irremediablemente fiel a ti


Segunda sospecha confirmada:
Villasana sí llegó al IVEC para apoyar al fidelato en las elecciones. Apenas comenzaba a operar y a presentarse ante los medios de comunicación cuando resbaló en el primer peldaño. Carolina Gudiño, querida amiga de Fidel, apoyada para que quedara como secretaria del PRI, y cuyo dispendio en su campaña ha sido denunciado por la prensa, aprovechó actividades del IVEC en Casa Principal para promoverse como candidata a la diputación local por el distrito urbano de Veracruz. Ante las críticas de los partidos y el cuestionamiento de algunos periodistas, Villasana declaró que cualquier candidato “podrá visitar las instalaciones de la dependencia y en su caso promover su proyecto”. ¿Desconocerá el licenciado Villasana el Código Electoral de Veracruz? ¿La Ley de Fomento a las Actividades de Desarrollo Social de las Organizaciones para el Estado? ¿La Circular de la Contraloría para Supervisar el Manejo de Recursos en el Proceso Electoral del 2007?
Al no poseer el licenciado Villasana el perfil para dirigir el Instituto Veracruzano de Cultura —tampoco poseía el perfil para dirigir RTV, hay que decirlo ––, nos lo han presentado como el hombre adecuado para enmendar la política cultural por su conocimiento de las leyes y su eficiencia. ¿Cómo interpretar entonces su desconocimiento de las leyes? Al margen: la señora Gudiño declaró a Notiver “que va a tener los ojos muy puestos en todas aquellas autoridades locales que son ajenos al proceso electoral y que deben de mantenerse al margen del mismo, pues deben de dejar que los candidatos y partidos políticos hagan su trabajo y que la gente en base al candidato y la propuesta, determine quien quiere que sea su representante tanto en el congreso como en las alcaldías.” (Notiver). Eso fue el 2 de julio, después se olvidó de lo que dijo y aprovechó a autoridades ajenas al proceso electoral —y a instituciones— y se dejó invitar por Ivonne Moreno, a Casa Principal. Ahí donde también presentó su libro: Hablemos de mujeres
.

CUANDO MUERALA TARDE

ehp-fhb_netaneta.gif

LA SUCESION EN EL IVEC/I de III partes

El miércoles 27 de junio eran aún muy pocos quienes lo sabían: el sucesor de Esther Hernández Palacios, directora del Instituto Veracruzano de Cultura , no saldría de la tercena de nombres que se manejaba en los corrillos y que saltaban alzando la mano para que el titiritero las eligiera. El sucesor sería el hombre más idóneo para cumplir la encomienda que concomía a Herrera Beltrán: un articulador político que convirtiera a la amorfa masa artística e intelectual de Veracruz en el último de los gremios aglutinados en torno al fidelato.
Los rumores de cambio en la dirección del IVEC eran tópicos. Desde el regreso con visos de triunfo de la doctora en Letras y flamante funcionaria del CONACULTA foxista —fue directora de Animación Cultural—, los enemigos que había acumulado durante su mandato —periodistas resentidos por la renuencia de Hernández Palacios a untar la mano, eternos aspirantes al IVEC y los resentidos candidatos a algo que convierten a Xalapa en un escenario de la picaresca decimonónica— no habían cejado en su empeño por zancadillar nuevamente a la escritora y académica universitaria.

Almuerzo en la hierba

UNA TARDE DE DOMINGO Fidel Herrera Beltrán y Esther Hernández Palacios coincidieron en la casa de una amistad en común. La doctora, ya alertada de las intrigas aúlicas que buscaban destituirla, aprovechó la comida para conversar informalmente con Fidel, a quien siempre se refirió como su amigo personal, en torno a las intrigas. Desde enero del año en curso los fidelistas habían señalado al gobernador lo incongruente que resultaba el IVEC dentro del organigrama del gobierno del Estado: Esther no era fidelista y el Instituto, a diferencia de las demás secretarias e instituciones gubernamentales, no ostentaba el color rojo fidelidad. Nuestro gobernador, convencido, tal buen alumno del echeverriato, que los intelectuales sí sirven para algo, comenzó a escuchar a los intrigantes, entre ellos al influyente director de Comunicación Social: Alfredo Gándara, quien siempre despreció a Esther y buscaba lograr el enroque, que no sólo completara el equipo de feligreses —dícese de los fieles—, sino también que afianzara los necesarios miniequipos que todo político con aspiraciones conforma en el seno de un equipo mayor. Hoy, Gándara ha llenado el círculo: su cuate David Cuevas está también en RTV.

Toma de posesión de Sergio Villasana

Súmese a ello las eternas aspiraciones de personas cercanas a Fidel, como Maruchi Bravo Pagola, Ivonne Moreno —impuesta a Esther en la Casa Principal, a cambio de la cabeza del antiguo alumno y cercano colaborador de Hernández Palacios, el maestro Daniel Domínguez—, Reynel Melgarejo —impuesto en el IVEC—, Manuel Zepeda —quien presumía de su cercanía con el gobernador y a quien periodistas como Joaquín Rosas Garcés aún hoy continúan denostando debido a rencores añejos entre ambos —, y por supuesto la filtración de datos a través del canal exclusivo de noticias que opera desde las oficinas de Palacio de Gobierno. Y el rencor vivo de Juan Maldonado Pereda, quien no perdona a Esther ser hija de don Aureliano, el hombre que frustró sus esperanzas políticas.
En mayo el rumor fue clamor: Esther ahora sí se va, vuelve Perlasca. De eso platicaron Esther y el gobernador. Fidel amonestó a Esther solicitándole que el IVEC se ajustara a los lineamientos políticos e ideológicos del régimen y le informó de su interés porque existiera unidad en el díscolo y levantisco medio intelectual. Esther respondió que la comunidad era de suyo crítica y con una ideología antiinstitucional, que era imposible aglutinarlos en una suerte de gremio y mucho menos que suscribieran el apoyo al fidelato y por extensión al PRI. Convencido de que una masa crítica pero amorfa, disidente pero desunida, como la presentó Esther al gobernador, era más conveniente que un llamado al orden que sólo generaría unánime rechazo, Fidel ratificó su apoyo a Hernández Palacios prometiendo incluso más recursos al IVEC. Nunca llegaron.

Porque quieras o no, yo soy tu dueño

EL JUEVES 14 de mayo, por la mañana, el gobernador llamó a Esther y le pidió que se presentara en sus oficinas. Esther redactó nuevamente su renuncia, como en aquel lejano día del 2000, aún con la esperanza de mantener la dignidad. Por la tarde, Fidel le dijo que ya sólo deliberarían de común acuerdo sobre el sucesor.
No esperaba Fidel que Esther anunciara su salida. En la ceremonia de premiación del Concurso Nacional de Cuento y Novela Policiacos convocados por el IPAX el lunes 18 de junio en la Biblioteca Carlos Fuentes, tras un improvisado discurso, con la voz alterada por la emoción, Esther enfrentó las preguntas de los periodistas y declaró haber entregado ya su renuncia.

EHP conversa con el licenciado V�ctor Arredondo Álvarez

Ante esta desobediencia al protocolo tácito de la función pública, Fidel no llamó ya a Esther. Los nombres de Antonio Nemi Dib, de Sergio González Levet —ávidamente destapado por sus colegas periodistas— e incluso de ¡Ramón Acevo! comenzaron a sonar.
El relevo era inminente. Los ociosos intelectuales buscaban un cabo que desembrollara la madeja, algunos candidatos inclusive se ufanaban de su amistad con el gobernador en exposiciones.
El miércoles 20 una atmósfera lóbrega envolvía las oficinas del IVEC. Durante el acto de incorporación al patrimonio cultural de Veracruz de la Fortaleza de San Carlos, en la ciudad de Perote, Herrera Beltrán nunca le dirigió la palabra a Esther, vamos, ni la miró. Las fotografías, remitidas puntualmente por Comunicación Social del Gobierno del Estado de Veracruz, muestran al gobernador, no a ella. Y estaba a su lado. Todo es cosa de recortar el encuadre. Una vieja técnica del estalinismo, quien siempre borró a sus enemigos no sólo de la tierra sino del imaginario. Esa noche, a las 22: 10, Fidel volaría a Londres. Se subió al helicóptero que lo trasladaría al aeropuerto de la ciudad de México, se despidió de todos, inclusive de periodistas. No de Esther.
Merced a ello se especuló que Fidel, la dejaría en el cargo un rato más y en el momento menos pensado: ¡cueeello!. Juran que cantaba “te vas cuando yo quiero que te vayas”. Como con el procurador, decían los enterados. Como con Noemí, recordaban otros. Incluso en la guardia pretoriana de Esther existía la convicción de que todo quedaría en agua de borrajas. En el otro extremo, los periodistas atacaban a Manuel Zepeda, para allanarle el camino a González Levet, sobre el cual llovían elogios y panegíricos de sus amigos y periodistas tan diligentes como serviciales.
Sin embargo el miércoles 27 Gándara filtró a sus voceros digitales —Al Calor Político y Gobernantes— quién era el elegido: Sergio Villasana, director de RTV, compañero echeverrista de Fidel, priista excelente y funcionario diligente —su currículum lo exhibe como un eficiente orquestador y un hábil oficiante, además de conocedor de sindicatos, acuerdos, órdenes: desfacedor de entuertos. Una especie de Limpiador. Como el que sale en Pulp Fiction. Finalmente se confirmaba el rumor: Esther Hernández Palacios no dejaba el IVEC por ineficiente, como los visionarios periodistas informaron, sino porque Fidel necesitaba un operador político, capaz de aglutinar a los escandalosos pero inofensivos artistas en una masa dócil, algo así como la claque que aplaude en los shows televisivos. No sería extraño: ya Leticia Perlasca, Francisco Morosini y Silvia Saldaña sentaron precedente obrando eficazmente en el recaudo de firmas prestigiosas para encomiar el desempeño del señor gobernador: felicitaciones durante el informe e incluso ¡certificaciones de la transparencia en las elecciones del 2006 antes de que el cómputo terminara!

Intelectuales al grito de ¡caaargada!

Villasana

FIDEL APRENDIÓ MUCHO de Echeverría: la función de los intelectuales no es hacer cultura sino respaldar moralmente a un gobernante bajo sospecha. Fidel sí está interesado en la cultura. Cree en los artistas e intelectuales. Cree que bastará que quienes han recibido sus apoyos personalistas y no institucionales —todo lo que el IVEC debió hacer, lo ha hecho Fidel, desde dinero sin restricciones para Acevo y compañía, becas personales para escritores —Silvia Tomasa, ¡no te enojes!— y pasajes de avión para estudiantes, porque a éste le convienen los favores, no la transparencia ciudadana— firmen una proclama para legitimar lo que se advierte será una de las elecciones más controvertidas en los últimos años. ¿Cómo un serio aspirante a la candidatura presidencial podría resignarse a ser mandatario de un estado mayoritariamente opositor?

Esos son los motivos ocultos en la designación del ex secretario particular del antiguo aspirante a rector, Juan Maldonado Pereda, el compañero de formación echeverrista, el sempiterno hombre tras bambalinas, hoy extraído a la luz como una gema: Sergio Villasana Delfín, cuyo punto culminante —lección gratuita para los periodistas: culminante es adverbio derivado de “culmen”, no lo que termina sino el punto más alto— del currículum es convertir Radiotelevisión de Veracruz en una radio de estado, no del pueblo, en la vieja lección “comunista”. Para alinear a los rejegos, para pintar de rojo la cultura. Y acaso también para apaciguarlos: Antonio Vázquez Figueroa, formado bajo la tutela de Fernando López Arias, recordado como un represor, estará también en el IVEC.
En este escenario, se sabe que habrá un operador cultural que fungirá de enlace con los artistas e intelectuales. Un contrapeso. Se menciona a una persona de cultura, con un currículum versado en la gestión y con excelentes resultados al frente de la Galería de Arte Contemporáneo, la cual además de arropada por el gobierno federal y estatal, goza de la estimación de los artistas e intelectuales: Araceli Friscione, quien será la directora de Educación. Esta incorporación permite esperar que sea el diálogo y no la intolerancia el que florezca.