Una feria mutante

Espectacular vista del Colegio Preparatorio; FLIJX, 2008 [Foto: Jorge Castillo]

Espectacular vista del Colegio Preparatorio; FLIJX, 2008 [Foto: Jorge Castillo]

La Feria del Libro Infantil y Juvenil de Xalapa, rebautizada FLIJX en su edición XIX, ha estado sujeta a la veleidad de los gobernadores veracruzanos. Sin una dirección propia e independiente, caso contrario a otras ferias del libro que se organizan en México, la feria ha visto su existencia determinada por la poca o mucha voluntad, interés o visión del gobernador del momento.

Su creación fue en 1990, por iniciativa gubernamental; una de las acciones brillantes de Dante Delgado; un acierto en medio de otras decisiones desafortunadas. Patricio Chirinos, un gobernador que en materia de cultura no escatimó presupuesto e incluso se interesó personalmente en exposiciones y celebraciones, reiteró el apoyo, y al tener a un secretario de Educación tan activo y sagaz como Guillermo Zúñiga Martínez, consiguió consolidar la feria.

En cambio, con Miguel Alemán Velazco, que en poco menos de seis años buscó acabar con la idea de cultura que tanto había costado desarrollar incipiente y azarosamente en los tres sexenios anteriores al suyo, la feria comenzó su declive, que se acentuó con los contantes rumores de inminente desaparición. Los cuales se reafirmaron cuando Fidel Herrera Beltrán comenzó a utilizar como mantra la reingeniería y se acordó mediante decreto la desaparición del Instituto Veracruzano de la Cultura, la creación de una Secretaría de Turismo y Cultura y la reconversión de organismos que efectuaran duplicidad de funciones. Afortunadamente parece que esos días han quedado atrás.

La increíble feria vagabunda

La feria ha tenido una historia de zozobra. Nació en la escuela primaria Enrique C. Rébsamen, cuyo edificio albergó a las primeras generaciones de la Escuela Normal Veracruzana, una de las creaciones culturales que indujeron a fines del siglo XIX a conferir a Xalapa el mote de la Atenas Veracruzana. Al trasladarse al Colegio Preparatorio se le encontró una identidad fundándose un extraño arraigo. Paradoja: pese a que la feria no ha contribuido sustancialmente al desarrollo de lectores, sí ha cumplido con uno de los objetivos secundarios: formar un público. Los niños y adolescentes van a la feria como antes se iba al parque y hoy al mall: a encontrarse, a reconocerse felices en su pujante vitalidad. Y algunos de paso aprenden algo; los talleres sin duda han contribuido a que más de uno deseara ser saltimbanqui. Muchos artistas son indisociables de la imagen de la feria; digamos por ejemplo Martín Corona o Enrique Ceja.

Hasta el momento, y pese a una breve residencia en la hoy Casa del Lago –otrora Centro Cultural Los Lagos–, la feria continúa en el edificio del Colegio Preparatorio aunque ya se anuncia un cambio de sede a las instalaciones del otrora Museo del Transporte. Será para 2013 y se buscará que el traslado permita incluir más estands y por ende más casas editoriales. Con ello se busca asimismo una programación más nutrida; ya que permitiría realizar diversos actos de manera simultánea sin que el ruido impida el desarrollo de una conferencia y un recital de música, por ejemplo.

Limitada en espacio o en ideas, con pocos o muchos actos relevantes, la FLIJX es una celebración arraigada en el imaginario xalapeño. Como se atestigua en las diversas crónicas publicadas en los años de vida de Performance, los niños de ayer, asistentes agradecidos a la feria, se han convertido en los adolescentes, jóvenes y adultos que hoy preservan la tradición llevando a los más pequeños. La FILU, organizada por la Universidad Veracruzana, pese a su amplísima oferta editorial, a su mayor y más completo programa literario y musical, y por supuesto a su mayor presupuesto, no ha consolidado tan feliz arraigo. Esa es la baza más importante que tiene la Feria del Libro Infantil y que por contradictorio que parezca, ninguna administración, sea durante su etapa bajo la tutela de la Secretaría de Educación y Cultura o bajo el Ivec, ha sabido aprovechar.

Uno de los cambios más importantes que ha experimentado la feria ha sido el relevo de su fundadora. Desde 2010 se sustituyó a la recordada Lourdes Hernández Quiñones. La antigua jefa de Ediciones Pedagógicas de la Dirección de Educación Popular se había convertido  por antonomasia en la imagen de la feria, e incluso cuando en 2010 y 2011 la organización estuvo a cargo de otros coordinadores, la sombra y la asesoría de Hernández Quiñones fue visible. Al llegar Alejandro Mariano Pérez a la dirección general del Ivec, Lourdes, quien detentaba una subdirección, se apartó por decisión propia; de modo que por fuerza la nueva administración deberá enfrentar el reto de la feria sin la asesoría de quien fue por largos años la cabeza del proyecto y su emblema visible. Por ello la feria en su edición XXIII es una feria de transición.

¿El adiós a la Prepa?

A lo largo de su historia la feria ha conferido reconocimientos a diversos personajes; desde aquellos directamente relacionados con la cultura, como José Luis Martínez Suárez, la escritura para niños –Luis Arturo Ramos–, hasta a quienes su mayor contribución ha sido a la farándula, como Héctor Lechuga, quien en 2007 fue celebrado de manera incongruente. Aunque también en el ámbito literario se ha honrado a personajes menores. En este 2012 el reconocimiento se otorgará a Martha Lydia Vivanco Ricaño, atendiendo a que es el Año Internacional de la Lectura y que es necesario honrar a quienes han dedicado su vida a la promoción y estímulo de dicha actividad. Alejandro Mariano ha buscado que esta feria refleje la apertura del Ivec y su decisión por incluir a los diversos exponentes de la cultura, no sólo de Veracruz sino de México. Parte medular será el homenaje a Carlos Fuentes, instituido a sugerencia del gobernador Javier Duarte, como una forma de reconocer las raíces veracruzanas del novelista dandy. Por primera vez también la feria se desarrollará en un periodo que no coincide con ninguna quincena, lo que ha creado expectativas inquietantes entre los libreros.

Habrá que esperar hasta la edición XXIV para conocer cabalmente el nuevo rumbo de la feria, cómo las ideas del director del Ivec cuajarán en un nuevo espacio. Por el momento vale decir que se han incrementado las actividades artísticas y que habrá presencia de más escritores y actores de la cultura que en la manifestación anterior, la de 2011, que se recordará, con la del 2007, como una de las más grises y discretas. Será también la primer feria que privilegie ante todo la literatura infantil y juvenil por sobre otras manifestaciones literarias. Confiemos en que la edición del 2012 sea recordada con beneplácito.

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CULTOS de DUARTE

Con Duarte la cultura está de pedo

 

Los rituales ordenan nuestras existencias. Conformamos nuestros actos y regimos nuestros días mediante calendarios en los que destacan, símbolos resplandecientes, lo soles de las fiestas, las lunas de la memoria y la celebración. Un ritual, más esporádico y fugitivo de los registros, pero de igual modo cíclico y pactado, es la reunión del candidato a gobernador, de filiación priista, con la denominada clase intelectual. En una entrega anterior razoné ya la connotación del término intelectual y cómo tal denominación es incompatible con el actuar de nuestros profesores, académicos, artistas, periodistas, escritores, promotores, funcionarios y demás oficios que en nuestros días y en Veracruz, se comprenden como “intelectuales”. Intelectual es un concepto que define a quien interviene en la vida pública analizando los actos públicos en razón del interés público. El intelectual se manifiesta: se convierte en un personaje, en una figura evidente, cuya política se ejerce a través de la razón.
En Veracruz las actividades culturales giran en torno al presupuesto y a la programación, que no programa, de las instituciones. Lo cual no deja de ser curioso porque esas muchas manifestaciones culturales, esa exuberancia de creatividad, de artistas y de tradiciones de la que se vanaglorian los políticos y que presumen como bastión para convertir a Xalapa en “capital mundial de la cultura” (Duarte dixit) en su mayoría corresponden a artistas y empresarios independientes, cuando no al pueblo. Xalapa es una ciudad de artistas y empresas libres que sobreviven precariamente y que requieren del apoyo mas no depender de los programas de gobierno o el subsidio universitario. Por ello resulta un misterio que sean justamente estos creadores independientes quienes con entusiasmo asisten a las convocatorias de los políticos. ¿Ambición o ingenuidad?
Acaso por la precariedad del medio, por el hartazgo de enfrentarse a la escasa o nula respuesta del culto público xalapeño y de la región, a la sempiterna miseria que obliga a marchantear el costo de entrada a espectáculos no subsidiados, a la falta de espacios adecuados y a la indiferencia de empresarios y ricos de la ciudad, mezquinos y timoratos, los trabajadores de la cultura se congregan, cada sexenio, en torno al ungido. Palomillas atraídas por la luz. Como no hay política cultural hay culturosos haciéndole a la política.
Una reunión íntima con quinientas personas
El PRI inventó el corporativismo para que mediante una central: obrera, campesina, popular, las clases sociales fueran concentradas, dirigidas, coptadas; en la era de la internet, se requieren organizaciones atomizadas, no nucleares que difuminen las ideas corporativas. El doctor Javier Duarte, a través de una de las tantas y muchísimas organizaciones que soliviantan y contribuyen a su candidatura, convocó el 24 de junio a una reunión informal con los trabajadores de la cultura. Los convocantes fueron diversos como variopintos los mensajeros y ujieres del reino, aunque el crédito final correspondió a la emergente y hasta el momento, insólita por su falta de corporeidad –razón de ser, propósitos, objetivos: FUNDARTE. ¿Flor de un día o una de esas redes parapartidistas creadas a iniciativa de los asesores de JD? En facebook hay muchísimas y su propósito es difundir la ideología duartista de manera subrepticia. Para quien aún no lo sabe hasta FielBook tenemos.
Después de la multitudinaria pero infructuosa reunión en el Teatro del Estado el sábado 25 de marzo, cuando un grupo de instituciones concitó el acarreo de mil quinientos asistentes –la mayoría, estudiantes, ahora basta con leer un libro de texto o para el caso unos apuntes, para ser considerado intelectual, en el país de los analfabetas el que lee TvNotas es rey–, los cuales se aburrieron y aprovecharon para dormir, según se desprende de las fotografías de Al Calor Político, los asesores y estrategas de Javier Duarte razonaron que era necesario otro encuentro. Admitiendo que la reunión promovida por el doctor Víctor Arredondo y por Francisco Rangel, directivos de la Secretaría de Educación de Veracruz y del Sistema de Tecnológicos había sido todo menos una reunión con la gente importante de la cultura –por ahí se dejaron ver apenas una docena de notables: Abraham Oceransky, Francisco Lozano, Antonio Tornero, no recuerdo a más— propusieron un nuevo acercamiento. Aprovechando el parentesco del candidato a gobernador con Jorge Duarte, destacado galerista en la Pinacoteca Diego Rivera gratamente apreciado en los círculos culturales, se pensó ofrecer una cena privada. El doctor Duarte recibiría en su casa a no más de treinta invitados. Al calor de la charla y de la hospitalidad conocería de primera mano las vivencias y necesidades de la comunidad cultural. De hecho, su esposa Karime Macías ha mostrado desde antaño inquietudes literarias. Desde esta perspectiva la reunión parecía prometedora, ya que una de las peticiones de la comunidad cultural es que los políticos conozcan y comprendan cuáles son sus necesidades y peticiones, más allá del sistema tan criticado de becas y de la promesa de construir teatros o museos. A veces los políticos malinterpre-tan las necesidades de una comunidad porque son muy distintas las exigencias de un artista “renombrado” y acostumbrado a los tratos palaciegos, a la cortesanía, que las de un artista que debe ganarse la vida mediante su trabajo.

Noche de alfombra roja


La pequeña reunión se convirtió en una especie de noche de alfombra roja. Nomás llegar al Salón Gal advertía uno el montaje. Multitudes ataviadas de rojo merodeaban el acceso. Cámaras de televisión, reporteros, periodis-tas, políticos con aspiraciones, oportunistas. Y para acceder, nadie reparaba ni te exigía invitación o nombre, lo cual era suficiente para provocar suspicacia. Se dice que incluso te convidaban a llevar a tu familia o a invitar como acompañante a quien quisieras. Lo importante es el derroche.
El motivo para el libre acceso fue que nuevamente el anunciado encuentro entre Duarte y los intelectuales se decantó por la muchedumbre. Y como la masa impide el encuentro, a cambio del intercambio de perspectivas, se derrochó alcohol en abundancia, el salón se convirtió en archipiélago de islotes de poder, y abundaron los asistentes pero escasearon nuevamente los artistas representativos. Aunque para qué necesitamos artistas si tenemos periodistas. Funcionarios de las instituciones educativas y culturales. Muy pocos de la Universidad Veracruzana, curiosamente. Muchísimo gestor o aspirante a gestor –ahora los artistas se venden al mejor gestor–. Pocos, muy pocos notables, los mismos que han venido asistiendo a los encuentros con Elizabeth Morales, los mismos que serán señalados como protagonistas del fidelato. Esos que persiguen ser directores del IVEC, regidores de cultura con Eliza-beth… Un artista plástico, visiblemente disgustado, comentó: “Esta es la misma mierda de cada seis años. De haberlo sabido, no vengo”. Y sí, cada seis años los trabajadores de la cultura saben que pueden beber gratis y atiborrarse de bocadillos, como cualquier estudiante de artes en inauguración plástica, mientras como hilo musical suena un sonsonete con promesas. Como anécdota: cuando el doctor prometía los aplausos estallaban, pero únicamente de un lado. El ala derecha estaba ocupada en su mayoría por desconocidos aunque también departían artistas como Per Anderson, Gerardo Vargas; escritores como Magali Velasco, César Silva y Jaime G. Velázquez; personalidades de la cultura local como Celia Álvarez o Rebeca Bouchez. Entre más desconocidos con mayor vehemencia aplaudían. En el centro, donde se ubicaban los intelectuales más conocidos –que no reconocidos– los aplausos eran tibios. Como si con tal laconismo pudieran ocultar que estaban ahí por su propio arbitrio y no obligados. No hay vergüenza peor que la que se quiere ocultar.

Te propongo

 

Fué un encuentro fallido. Duarte no conoció las propuestas, excepto las acordadas y peticiones de previamente por quienes habían realizado el encuentro –políticos que están buscando ya una cartera en el nuevo gabinete o gestores que desean incrustarse en el presupuesto. Recibió, en la mejor costumbre del fidelato, carpetitas con los proyectos quienes siguen considerando la dádiva expresión natural de la política cultural. Como en una noche de gala en Hollywood hubo conductores quienes saludaron a los asistentes y diversos números dancísticos. Al final, tras cerca de dos horas de espera, el doctor arribó en medio de una nube conformada por los medios de comuni-cación. Como en la ocasión anterior, brindó un discurso. Prometió ya no un teatro sino establecer un sistema de estímulos, desdeñando y soslayando que ya existe uno, ineficiente pero sujeto al arbitrio federal, lo cual es garantía democrática. Un sistema de becas regido y controlado por el todopoderoso y por sus acólitos sí da miedo. Prometió “empleo y ocupación”. Tampoco dijo cómo. Una sugerencia: podrían comenzar pagando emolumentos por tareas honrosas pero sin honorarios: conferencias, presentaciones de libros, diseños, correcciones, asesorías, lecturas, talleres.
Si de verdad le interesa a Javier Duarte tanto la cultura no se explica por qué los medios que asistieron fueron políticos y por qué la publicidad que se pagó fue en medios políticos y no en publicaciones culturales. No es que no haya es que no quieren voltear a verlas.
Ni siquiera el convivio prometido entre Duarte y los trabajadores de la cultura se cumplió. Al terminar su discurso el candidato se marchó alegando una apretada agenda. Pese a la aún abundante oferta de alcohol, los asistentes, demostrando que sólo son atraídos por el fulgor del candidato, se marcharon en su mayoría. Poco importó que aún no tocaran Los Cojolites ni la Negra Graciana. Ya se había visto, tocado, al ungido y nada quedaba de interés. Ni modo, a esperar otros seis años para que la comunidad reciba a cambio de su presencia alcohol y bocadillos. Pero no hay peor sordo que el que no quiere ver.

2008, UN AÑO PARA ENTERRAR

Entre lo sobresaliente de 2008, la presentación del libro Desciendo al corazón de la noche de Ramón Rodriguez, con la presencia de josé de la Colina.Cataclísmicos títulos atestiguan, profetizan o corroboran “la decadencia de la cultura x”, “el desvanecimiento de la tradición y”, “el ocaso del espíritu z”. Pocas veces reparamos en que esos informes y dictámenes de fin de una época pueden ser aplicados más cerca nuestro. 2008 será recordado, si es que un año tan mediocre merece recuerdo, por el desvanecimiento de la cultura. Más allá de que la torpeza del régimen del presidente Felipe Calderón poco ha hecho por transformar las ya obsoletas estructuras del FONCA, cuyo único mérito ha sido sostener el Sistema Nacional para la Cultura y las Artes, con sus siempre controvertidas becas y una serie de programas necesarios pero insuficientes, lo que se advierte en la cultura a nivel institucional es la ausencia de planteamiento, de un programa de cultura que trascienda la coyuntura.
Si el 2008 será recordado por algo será por ser el año de Carlos Fuentes, ya que celebramos su ochenta aniversario y conmemoramos los cincuenta años de su novela basal: La región más transparente, de cuya recepción dimos noticia en abril, con un artículo de José Homero, que situaba la obra dentro del contexto de la tradición mexicana.
Si a nivel nacional fue patente la ausencia de criterio, y con ello involucró no sólo la capacidad de disección sino igualmente la capacidad de análisis, razón y vislumbre que debe distinguir a un funcionario cuya función es crear programas y diseñar estrategias para resolver problemas, en este caso la cultura y el retraso de años, la proverbial incultura de las huestes panistas aunado a su compromiso con la diabólica lideresa del magisterio han terminado por destruir toda esperanza de una renovación, en el ámbito local, donde la cultura no la dominan los panistas sino los rojos, resultó fehaciente que la falta de presupuesto adecuado e igualmente de un programa, de un concepto, de una idea de cultura han terminado por afectar ya no sólo los planes de largo alcance, lo que llamaríamos los planes del sexenio, sino incluso los planes inmediatos. Para resumir: tanto a nivel nacional como a nivel estatal la cultura agoniza.
En el ámbito institucional la mengua en los presupuestos destinados a cultura, lo cual data desde 2007, redundó en un empobrecimiento gradual que ya es patente, que ya es notorio, en el circuito digamos de cultura: galerías, teatros, bibliotecas, espacios públicos. No se han construido nuevos espacios, como se prometió hace cuatro años, no se han ideado festivales que estén a la altura de la tradición cultural y hospitalaria de Xalapa, como se ha venido prometiendo, y los pocos espacios físicos han acendrado su deterioro mientras los festivales que aún se mantienen lucen cada vez más miserables. Sí, suena duro, pero ese es el término. Un crítico no puede ni debe edulcorar palabras sino en usarlas con justicia.

Sin presupuesto y sin ideas


A NIVEL DIGAMOS institucional es patente que el Instituto Veracruzano de Cultura carece de un presupuesto adecuado para cumplir con sus programas y funciones, lo cual termina siendo el lastre más acusado y acaso por ello, para solucionar el problema de los empleados, se ha pretendido derogarlo como institución, pero también se advierte que carece de una perspectiva de la cultura que se efectúa en el Estado. Es loable que haya interés por ser incluyente con la cultura popular, interés que por otra parte en modo alguno estuvo proscrita en las administraciones anteriores, huelga decirlo, pero no hay que soslayar que la cultura no puede ser de una vía única. Incluso, después de los debates y abogamientos a favor de la cultura popular o masiva, la acepción de cultura como una expresión de las artes y de una minoría ilustrada prevalece. La expresión más depurada de las expresiones humanas continúan siendo las artes, no las artesanías, que implican una serie, no una creación única, ni las tradiciones, que expresan no los anhelos, ideales y cifras, sino los ritos de integración colectiva.
Un instituto de cultura tiene la obligación de ofrecer programas de educación artística tanto como de ofrecer muestras de lo más representativo de las artes y no únicamente programas que pueden confundirse con un festival de fin de cursos. Y si puede comprenderse que los festivales mengüen, que las becas continúen con sus dudosos mecanismos de selección –hay funcionarios en activo que fueron becarios en activo, sin que ni los medios ni los artistas, mucho menos los encargados del Programa de Estímulos lo advirtieran–, no es comprensible que no pueda ofrecerse un programa de exposiciones, conferencias, obras de teatro o cursos medianamente decentes.
La carencia en el presupuesto se debe suplir con el conocimiento de las bondades del sistema. El CONACULTA, a través de sus diversos programas itinerantes, ofrece un catálogo de obras, exposiciones, artistas y creadores que permiten vestir a un estado con programas y recursos limitados. En vez de eso se prefiere programar a los que nunca se han ido. Y por eso los jóvenes, los nuevos y potenciales artistas, se desarrollan con un atraso en cuanto a conocimiento de las nuevas tendencias. Veracruz no es más la vanguardia artística; lleva años a la zaga, continuar repitiendo que nuestro estado es líder en materia de cultura sólo es adecuado para quienes lucran con ese presunto prestigio, válido únicamente para que los funcionarios puedan continuar cobrando.
Menciono al IVEC porque continúa siendo hasta hoy el organismo más importante de cultura en nuestro estado. En este 2008 de igual modo se corroboró que pese a los planes y conceptos en torno a cómo debería de reorganizarse la jerarquía gubernamental –la palabreja de reingeniería me caga, por eso no la uso :P–, la realidad, la abulia, la apatía, permitieron que las aguas retornaran a su cauce. No hay supersecretaría, Turismo y Cultura sigue siendo una Secretaría de Turismo y no de otra cosa, y el IVEC se mantiene y ratifica como el organismo rector de la cultura de Veracruz. Esa y no la construcción faraónica de la Araucaria, obra con la que aclaro no estoy a disgusto ni me sumo a los corrillos que la denostaron, es la gran noticia de 2008: la pervivencia del IVEC como organismo rector de la cultura.
Sin embargo, cabe añadir que la Universidad Veracruzana vio también afectada su participación como el segundo organismo más importante de cultura en Veracruz. La mengua en el presupuesto afectó directamente a la organización de la Feria Internacional del Libro Universitario, cuya edición 2008 tuvo el mérito de invitar a muchos de los escritores y editores de México que están creando la nueva literatura mexicana, pero que no creció de manera exponencial como antaño. Al menos la feria cumplió, ya que fue este justamente el año más polémico en la historia de la Editorial de la Universidad Veracruzana, con el relevo en clave de comedia de enredos en la dirección. Joaquín Díez-Canedo Flores, el nuevo director, ha sabido imprimir en pocos meses un sello propio, basado en el respeto, el conocimiento y su amplia agenda de relaciones.
Un punto a atender sería la Dirección de Divulgación Artística de la UV, que ha visto decrecer su presencia como supremo gestor de la difusión de los grupos artísticos y culturales univesitarios, y en cambio ha aumentado su influencia en ámbitos que antaño no le competían al punto que su titular se vio envuelto en infames rumores a raíz de la muerte de Erasmo Capilla, e incluso de Lorenzo Arduengo –sobre estos hechos, amplia información circula en Internet–. En ambos casos se habló de falta de apoyo para los respectivos programas que sostenían los extintos. Resulta obligado pedir que se esclarezcan los rumores y se forme un consejo que vigile la manera en que se asignan presupuestos.
Para concluir esta somera revisión de la cultura como programa institucional debe destacarse la labor del Ayuntamiento de Xalapa. No porque su programa de cultura sea sobresaliente –es en realidad provinciano, de barrio–, sino porque el anterior alcalde había mostrado su absoluto desdén por todo aquello que no fuera la cultura de la cubeta. Y no de las que ofrecen con privado a la mesa. Eso lo hubiera aplaudido JuanPi 2 desde la mesa que más aplaude –por aquello del rac, rac, rac. Velasco Chedraui y sus empleados al menos están programando obras populares, ofreciendo bailes y talleres. Es una alte rnativa, no la mejor, pero como decía mi abuela: peor es chile y agua lejos. Ojalá que a esa cultura de programación-de-fin-de-cursos alguien agregara un buen programa editorial, ciclos de conferencias, talleres por colonias, y la creación de espacios para danza y teatro en sitios hoy abandonados.
La cultura no es un adorno ni un entretenimiento para ociosos o estudiantes: es una necesidad. Xalapa, se ha dicho mil veces, podría vivir de su oferta cultural. En cambio, una costumbre que nunca cambia, los políticos y dirigentes prefieren continuar sosteniendo periódicos que nadie lee, revistas que a nadie le importan, periodistas que no lo son. No pedimos que se cancelen los programas en colonias –o delegaciones–, lo que pedimos es que el programa de cultura municipal sea un complemento de los programas de las otras instituciones. Y sobre todo, que haya una difusión adecuada que permita canalizar el esfuerzo que tantos creadores, desde posturas individuales, de grupo o colectivas, realizan en beneficio de la comunidad.
Mientras no haya un adecuado programa de cultura, que por principio comprenda qué es cultura, mientras no se respeten los derechos de los trabajadores, mientras las decisiones continúen siendo unilaterales, a cargo del líder iluminado en turno, no habrá manera de transformar nuestra sociedad. De este análisis se desprende que lo que menos hay, en esta época de eximias gestores, promotores, doctores y asesores, es una visión integral de la cultura.

Y VUELTA LA BURRA AL TRIGO

LA INICIATIVA DE LEY PARA LA CULTURA Y LAS ARTES, RELOADED

Dalia Pérez Castañeda en el Foro Arte y Cultura para el Desarrollo, sábado 25 de agosto de 2007

Al comentar la Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes propuesta por el Conarte y avalada por el diputado por el PRD, Atanasio García Durán (Performance, núm. 19, 4 de abril de 2006), la califiqué como una comedia pero también como una suerte de película de terror, en su variedad gore.

Como en una película de asesino en serie, léase Jason o Freddy Krueger o los más cercanos sádicos de Hostel o Saw, las antiguas declaraciones, las antiguas propuestas de hace apenas dos años, han vuelto, expresadas por nuevos actores pero con idénticas palabras e incluso idéntico comportamiento, con lo que se corrobora la tesis de que Ramón Acebo y Caftán Rojo no eran los villanos ni los autores de la Iniciativa, sino únicamente testaferros, dobles de cuerpo de una entidad ignota e innominable cuyo gran aporte a la cultura en Veracruz será desaparecer el IVEC y crear un Consejo de notables –más notables por su falta de interés en la cultura.

La mitad del foro

Cuando se convocó al Foro Arte y Cultura para el Desarrollo, celebrado el sábado 25 de agosto de 2008, por la entonces candidata a diputada local Dalia Pérez Castañeda, hubo voces, entre ellas la de Juan Javier Mora-Rivera, que vieron en este foro más que una oportunidad para la libre expresión y discusión de los problemas y propuestas de la comunidad intelectual, una argucia para eventualmente recuperar la añeja Iniciativa de Ley, reescribirla bajo el argumento de que se trataba de las resoluciones de una consulta popular y presentarla sin tocar en esencia los principios y objetivos que animaron, animan y animarán las propuestas de ley que se elaboren en este sexenio: desaparecer el IVEC, crear un megaconsejo con los jerarcas de la cultura, la educación y la política, y uniformar la cultura con el propósito soterrado o visible, de corporativizar la cultura, el último endeble bastión. Máxime que la desaparición del IVEC y la creación de un consejo está ya asentada por el Ejecutivo estatal en el decreto para instituir la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo para el Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave), la cual se publicó el 13 de enero de 2006 en la Gaceta Oficial, por lo que sólo se requiere para completar el círculo, de una suerte de propuesta popular. Ni Deleuze en sus delirantes paradojas imaginó ésta digna de Carroll: la Ley que resulta de la consulta ya está escrita, falta realizar la consulta.

Los resultados de la consulta efectuada en agosto de 2007 no se publicaron y varios participantes señalaron que no hubo seguimiento en los trabajos, no obstante que una de las declaraciones apuntaba precisamente en el punto sexto de la Convocatoria “los documentos y conclusiones que se generen en cada mesa coadyuvarán en la definición y gestión del trabajo legislativo en las áreas de Arte y Cultura para el ejercicio de la LXI Legislatura del Estado”. Quienes asistieron en calidad de observadores notaron, si bien la presencia de intelectuales destacados por su labor solitaria, como Abraham Oceransky, la nutrida concurrencia de funcionarios de cultura y de artistas e intelectuales asociados al poder, lo que presagiaba una perspectiva favorable a los lineamientos institucionales. En junio, Dalia retomó esta promesa de campaña, elaborar una Ley de Cultura, sin que mediaran indicios en los primeros meses de su gestión de interés alguno por continuar con ella, ya que en estos meses su labor se había enfocado más a la dimensión social.

De suyo el Foro no es una iniciativa reprobable. Celebremos que haya un legislador interesado en la problemática de la comunidad artística ávida de eternizar su gestión mediante la memorable gesta de cristalizar una Ley de la Cultura y las Artes. Es una excelente oportunidad para que los actores de la cultura, las artes y el pensamiento de todo el estado participen y expresen sus ideas y carencias en este sector. Y aun cuando muchos han comentado la ausencia de Xalapa como una de las sedes del Foro, El Diletonto colige se debe a que ya se había hecho una consulta, aunque en aras de la transparencia debería de convocarse ya que el anterior sucedió cuando Pérez Castañeda era candidata. Toda vez que incluso nominalmente ambos foros son distintos. No es pese a todo en el Foro y la convocatoria donde se advierte la conjura sino en las declaraciones. Uno se pregunta: ¿por qué esa necesidad de declarar? ¿Se trata de una compulsión por mostrar a quien sepa leerlo que todo está fraguado, acordado de antemano?

Foro Arte y Cultura para el Desarrollo, sábado 25 de agosto de 2007

Ideas flotantes

El lunes 30 de junio Sergio Villasana Delfín, titular del IVEC, declaró a los medios, aprovechando la rueda de prensa que se efectuó para anunciar la exposición Homenaje a Leonora Carrington, que si en la consulta del Foro se pedía la desaparición del IVEC y la emergencia de un Consejo Veracruzano, él no se oponía. Al leer esto, El Diletonto saltó y por poco se golpea su casi calva cabeza contra el bajo techo de la pocilga donde medra. ¡Los monstruos regresaban! Se había advertido, cuando la Iniciativa de Ley quedó vegetando en las cámaras su discusión, que el asunto no terminaría ahí, que volvería bajo otro disfraz, como una especie de vaina alienígena al estilo de Los usurpadores de cuerpos, la amenaza de la desaparición del IVEC, la creación de un Consejo y el corporativismo cultural. Y en efecto, han vuelto*.

Transcribo:

  • El Instituto Veracruzano de la Cultura podría desaparecer a partir de la Ley de Arte, Cultura y Patrimonio para crear un Consejo Veracruzano de la Cultura y las Artes que ya se estudia en la LXI Legislatura del Estado.
  • El director del IVEC, Sergio Villasana Delfín, reconoció que se trata de una propuesta de creadores y promotores de la cultura, y que se analiza en los foros regionales de consulta que el Congreso del Estado inició el viernes pasado en Córdoba.
  • “Está flotando la idea de la creación de un Consejo Veracruzano de la Cultura y las Artes, yo creo que se está buscando el mejor mecanismo para que se desarrolle la actividad cultural en el estado”, comentó el Director del Instituto Veracruzano de la Cultura. (“Desaparecería el IVEC con la creación de la Ley de Arte y Cultura”, Al calor político, 30 de junio de 2008, http://www.alcalorpolitico.com/notas/notas.php?nota=080630ivecal.htm).

Todo es una repetición: poco antes de que comenzaran los trabajos que condujeron a la Iniciativa de Ley –de acuerdo a la versión de Acebo– en un periódico local se anunciaba que los artistas pedían la desaparición del IVEC (Milenio Portal, 19 de junio de 2005). Cuando la Iniciativa estaba por presentarse, Acebo declaró nuevamente al mismo diario que los artistas e intelectuales pedían la desaparición del IVEC. El Diletonto, en ese artículo “Cómo acabar de unaves con la cultura” (op. cit.) señalaba la incongruencia de que Acebo ya supiera lo que los artistas resolverían antes de efectuar la consulta. Igual que pasa ahora con Villasana, quien, clarividente, ya sabe cuáles son las ideas que flotarán en los foros: “Está flotando la idea de la creación de un Consejo Veracruzano de la Cultura y las Artes”. No, no creo que esté flotando, creo que desde 2005 y acaso más antes, se pretende sustituir al IVEC. Pero imponer desde arriba no es flotar, es asentar, instituir, porque es la institución, porque es el poder.

* Para una discusión detallada de la obsesión de los diversos gobernadores para desaparecer al IVEC ruego al lector que acuda a la columna publicada en Performance núm. 19. O bien, consulte el blog de El Diletonto en Internet: josehomero.wordpress.com.

¿CULTURAINTEGRAL O CULTURA INTEGRISTA?

VILLASANA EN LA FERIA INFANTIL

La sucesión en el IVEC/III y última

A MEDIDA QUE transcurre el mandato de Sergio Villasana Delfín como director del Instituto Veracruzano de Cultura los motivos para su designación asientan su volumen, como si el calor de las semanas hubiera solidificado los surcos cenagosos de los primeros días moldeándolos en bajorrelieves de arcilla. La lectura de las pocas entrevistas concedidas y los comentarios aparecidos en las columnas políticas más longevas, prestigiadas y por ello sospechosas de vocería, uno entiende que detrás de todo este enredo, está la mano visible del gobernador.

Bajo esta luz, el relevo de Esther Hernández Palacios y la designación de un hombre de confianza y lealtad a toda laya pero sin trayectoria como gestor o promotor cultural, como lo ha sido Sergio Villasana, se revelan capítulos de una aventura que comenzó con el mandato, la candidatura diríase, de Fidel Herrera Beltrán.¿Por qué tanto interés en el IVEC? ¿Su Ley oculta algo? ¿Por qué el interés por una nueva Ley? ¿Fidel se propone reformar la concepción de cultura y acercarla a la ciudadanía? ¿Estamos frente a un estadista o ante un corporativista?

Donde manda gobernador vale keke intelectual

ANTES QUE VILLASANA ofreciera entrevista alguna, los motivos de su llegada al IVEC habían sido pregonados por periodistas a quienes o afecta el delirio que los habitantes de la Hélade reconocían fuente de la profecía otro de los paralelismos que hermanan a Xalapa con Atenas, quizá por los subterráneos gases– o bien fungen de voceros. Gracias por informarnos de los méritos de Villasana, de quien ya hemos dicho y señalado han intelectuales de mayor prestigio, como falto de méritos profesionales para dirigir la cultura en Veracruz, que intelectuales no sabemos, pues no podemos andar con nuestra pesita medidora de ICQ* pidiéndole a la gente que nos deje sopesar sus cráneos. Y en fin, que no contentos con informarnos de las razones que nuestro soberano tuvo para defenestrar de la gracia palaciega a la Doctora, los augures delinearon tan sutilmente suelen las pezuñas permitirlo, carpetas y tapices que Villasana y equipo tejerían. Antes entonces de que Villasana informara de a qué llegó y sus cartas credenciales enseñara, sus propuestas que transformarían a la cultura, ya los periodistas, que no los intelectuales, conocían sus intenciones. Es más cuentan que Villasana leyó esas columnas para saber cuáles eran sus planes. Para decirlo claro y dejarnos de estos pinches jueguitos barrocos que nadie entiende y nomás los hago pa ver si leen un poco más despacio: Villasana está en el IVEC para hacer lo que el gober diga. Un boletín de Comunicación Social de GEV sobre la I Jornada Cultural en tu Colonia es ilustrativo: “a sugerencia del gobernador Fidel Herrera Beltrán se busca acercar a todas las colonias populares las diversas manifestaciones culturales” [SIC SIC asic dice] (publicado en El Golfo, 30 de julio).

Ya. Ya no hay responsables de cultura ni de divulgación. El responsable supremo es siempre el Único. El Líder.

Un pejcao con bombín

El viernes 6 de julio, Villasana convocó a un desayuno con “los chicos de la prensa”, que a decir del reportero Milo Vela fue una tomadura de pelo. Cuestionado por el reportero de Notiver en torno a la presencia de Carolina Gudiño en labores proselitistas —como informamos en nuestra segunda parte, publicada en el número anterior de Performance y en el segundo post publicado en este blog con fecha del 19 de julio—. El 8 de julio sin embargo apareció un artículo que resumía la conferencia de prensa. A grandes rasgos Villasana Delfín aseguró que realizaría una política cultural integral “en coordinación con la doctora Ida Rodríguez Prampolini, la Universidad Veracruzana y Radio Televisión de Veracruz, para promocionar y fortalecer la cultura en el Estado”. Añadió que buscarían utilizar “los recintos que dependen del IVEC, mismos que suman 15, siete en Veracruz, cuatro en Xalapa, y los de Orizaba, Coatepec, Papantla y Tlacotalpan, así como a través de las 63 Casas de Cultura en la entidad.” (Notiver, 8 de julio de 2007 ). Posteriormente, Villasana otorgó una entrevista exclusiva a Notiver, donde expone su concepción de la cultura, y de paso, por si quedaban dudas, reconoce que está en el IVEC para instrumentar la idea de cultura que tiene el gobernador. Una corrección: en la nota Villasana se refiere a 62 espacios, en la entrevista a 63 y cuenta como espacios a la casas de Cultura de Coatepec, Papantla y Tlacotalpan… Los espacios entre Xalapa, Veracruz y Orizaba suman 13, no 15. Todo de acuerdo a la página en Internet del IVEC. Señaladas estas pequeñas deficiencias aritméticas cuento el adagio del pez por la boca muere. Destaco en negritas los comentarios significativos. Primero que nada, los comentarios indican claramente: yo no tengo mando el meromero es el Mero Mero —eso de los meros revela que estamos entre peces:

Declarado que los lineamientos vienen de Palacio, Villasana enfatiza que la cultura debe de tener un carácter social:

Al mismo tiempo encontrar el equilibrio para lograr una mayor participación social en los programas que tiene el IVEC.

Más adelante explica que todos los organismos que efectúan labores de promoción cultural en el estado deben de trabajar conjuntamente:

Los tres principios de la cultura
(versión Fidel reloaded región 4)

Resumamos. El eje es una política cultural integral que coordine los programas de las instituciones dedicadas a la promoción de la cultura en Veracruz: la Universidad Veracruzana, Radio Televisión de Veracruz, Culturas Populares, la Secretaría de Educación. Además de coordinar las diversas dependencias, el IVEC proporcionaría sus espacios: recintos históricos, museos, galerías, y casas de cultura. Se desliza por otra parte que la cultura tiene que ser social, que debe llegar al pueblo. Finalmente se señala que debe buscarse el apoyo de las subvenciones de organismos no gubernamentales para completar el presupuesto del IVEC.
Desglosemos y expliquemos motivos y alcances de esta declaración
La idea de que deben de coordinarse los organismos de cultura institucionales no es nueva, se delinea en el libro de Sabina Berman y Lucina Jiménez, Democracia cultural. El propósito es evitar además de duplicidad de funciones, el ahorro, con lo cual el presupuesto resultará más eficaz y eficientemente repartido. Si se cumple el propósito de integrar todos los programas culturales en uno sólo pueden obtenerse mayores logros, ya que las casas de cultura, por ejemplo, podrían invitar a maestros de la UV a impartir cursos o bien presentar alguno de sus grupos artísticos o a los de la SEC. Sólo un reparo: ¿no que la UV es autónoma? ¿no estaría mejor integrar a las regidurías y comisiones de cultura de los ayuntamientos , quienes se supone sostienen a dichas Casas de Cultura?

Eso por una parte. Por la otra: la cultura debe de ser negocio y como tal, entonces privilegiar los festivales, los actos monumentales. En vez de la democracia, la demagogia. Por eso hasta el momento las manifestaciones culturales amparadas y promovidas por el IVEC en este mes de villasanato han sido equívocas. Y no, porque demuestran fehacientemente qué se entiende por cultura. Comprueban por qué los emisarios de Villasana se acercan a los creadores para decir que hay que promover una cultura para el pueblo y no para los exquisitos. Contra estas intenciones les recuerdo la frase de Alfonso Reyes: hay que igualar pero desde arriba. Mientras la noción continúe siendo que el pueblo es tan menso que hay que mandarle comparsitas y talleres de zapateado, la cultura no cambiará. No se trata de destinar el dinero a actividades elitistas sino de otorgar al pueblo elementos para que comprendan el arte en sus diversas acepciones. Es necesario educarlos y mostrarles la importancia de las expresiones artísticas más allá de las expresiones ancilares, populares o comunitarias.

 Por supuesto, siempre será más barato crear un festival que cambiar la enseñanza en educación artística. Festivales y arte abstracto, poesía hermética y fandangos pueden coexistir. ¡Jelooó!

El tercer punto es captar capital privado. Dice Villasana que buscarán crear una Fundación IVEC, para captar dólares o euros. O sea: el dinero no alcanza y no hay cómo aumentar el presupuesto. Dice Villasana “el IVEC solicitó 120 millones de pesos para ejercer en este año y le dieron 73 millones exactamente 50 millones de pesos menos”?
Con la presente administración el presupuesto destinado a la cultura disminuyó cualitativamente con respecto a los presupuestos de administraciones anteriores. No sólo eso: el presupuesto destinado al IVEC es el más bajo –de nuevo cuantitativamente: 73 millones Las instrucciones entonces son más claras: hay que activar el IVEC pero sin que al estado le cueste un peso, la cultura, la sensibilidad, el conocimiento, no son prioridad.
Dos reparos: uno, el estado tiene el deber de velar por la educación y por promover la cultura y la ciencia, como complementos de la formación integral del ciudadano, no es asunto de la iniciativa privada, como no lo son de ésta tampoco la seguridad, la salud, el derecho al trabajo, la infraestructura, sino del Estado que cobra impuestos a cambio de velar por el ciudadano. Dos, el patrón de estas ideas viene de iniciativas gachupas, pero se olvida que en Europa las actividades son patrocinadas por el Estado en 50 o 51 %. Un modelo adecuado es el funcionamiento de la Universidad Veracruzana con su Coordinación Institucional de Procuración de Fondos. Se trata de que la iniciativa privada complete los montos necesarios, pero no que administre y decida cómo promover el arte. Con el modelo que encarnaría en la Ley de Cultura que con tanta avidez se desea promover e implantar, el estado se deslinda de la cultura y se la entrega en bandeja a quien la compre. ¿Quieren pruebas de a dónde nos llevaría eso? La programación de RTV es un buen ejemplo: programas de magia, ensaladas de Lechuga –más seca que el Sahara. Ah, y caravanas musicales con Joe de Lara.

La CTM cultural (versión 4. 0)

HAY UNA INTENCIÓN oculta en estos intentos. Al agrupar todos los organismos e instituciones con fondos públicos en un solo programa, se controlan los actos y manifestaciones estéticas. La idea de un Consejo Editorial del Gobierno del Estado de Veracruz, como lo ha anunciado el gobernador, donde toda editorial queda vigilada por un Consejo, es un ejemplo de esta idea. La forma de consejo se presenta como una figura liberal, democrática, pero al ser controlada por un Elector Supremo, deviene una forma del simulacro, del control. Así, con un supremo Consejo validando qué se realiza y qué no, la capacidad de disidencia se reduce ampliamente. Máxime si el objetivo de este Consejo es favorecer a una determinada imprenta y a un político que de editor no tiene nada pero sí de ordeñador —de vacas y de arcas, dicen sus detractores.
Y si además el Estado echará a andar su armatoste para conseguir subvenciones de ONG y organismos internacionales dedicados a la promoción de la cultura, la posibilidad de establecer una disidencia sin necesidad de pedirle chiche al Estado, desaparece. ¿A quién privilegiaría la ONG? ¿A la modesta Fundación Cultural El Diletonto o a la Fundación Cultural El IVEC?.
Ese es el peligro fascista que entraña esta política cultural tan integral, democrática y sensible. De ahí que sea en la Iniciativa de Ley presentada por el diputado Atanasio García Durán y elaborada por Ramón Acebo y Sara Arróniz, en el proyecto delineado por Sergio Villasana Delfín, nos encontremos con idéntica fantasmagoría: desmantelar el IVEC, derogar su Ley, crear una nueva Ley, establecer Consejos, agremiar a los intelectuales. No contentos con modificarla en el 2003 para que el IVEC quedara sujeto totalmente al Ejecutivo Estatal se busca ahora derogarla, crear otra.

* El Diletonto es tan tonto que confunde el ICQ con el IQ. Aquí en la Redacción sólo atestiguamos, no disentimos

PONIÉNDOSE ROJO Y SINVERGÜENZA

SERGIO VILLASANA EN LA GALERÍA DE ARTE CONTEMPORÁNEO

La sucesión en el IVEC/II de III

Las acciones de Sergio Villasana Delfín en su primer quincena como director del Instituto Veracruzano de Cultura se distribuyen en: rotar posiciones mientras sopesa la depuración; uniformar el Instituto con base en los lineamientos no escritos pero visibles del fidelato; reconocer el terreno en que se ha adentrado. En menor medida, a articular oralmente la idea de cultura que Fidel Herrera Beltrán posee pero no ha podido asentar en una ley, un programa o al menos un proyecto y que groseramente podría definirse como “una cultura para el pueblo”. Al contemplarse y sopesarse tales acciones patentizan la ausencia de un proyecto, de una noción siquiera de qué es cultura —no se diga de una idea—, errores operativos que contradicen la proclamada eficiencia del nuevo equipo.

Limpiando la casa por la ventana

Para los nuevos dirigentes del IVEC depurar no sólo significa despedir a los cercanos colaboradores de Esther Hernández Palacios —la anterior directora, para los recién llegados a esta telenovela—, sino también reducir salarios, despedir personal cuya filiación hernandezpalaciega no es directa y trastrocar cargos. El argumento es por supuesto la eficiencia administrativa, el ahorro, evitar duplicación de funciones en el organigrama; argucias válidas a condición de que los despidos y la depuración no se contradijeran con nuevas contrataciones.
Quien no conozca el IVEC y su composición incluso podría pensar que hay que adelgazar la burocracia; quienes han trabajado o mínimamente tratado con dicha institución, recordarán que ya se trabaja con un personal reducido y las carencias que incluyen desde falta de mantenimiento hasta falta de implementos de papelería. Siendo en la real politik —para hablar como los académicos—, costumbre inveterada rodearse de leales, ni siquiera alguien tan tonto como este cronista cuestionaría los relevos. Lo reprochable es el equívoco en la evaluación de los trabajadores.
Ejemplo fehaciente de esta comedia de errores son las indecisiones, los despidos corregidos por la continuidad y la continuidad ratificada desmentida por el despido. Así, la indecisión para saber si el Centro Experimental de Desarrollo Integral a través de las Artes (CEDAI)
continúa, si reducen o no colaboradores; la ratificación de Jorge Acevedo (fundador en 1998 de la Fototeca de Veracruz) en su función como museógrafo, y su despido al día siguiente. En la mejor tradición del slapstick*, a mitad de la segunda semana de julio se propaló el rumor de que Silvia Tomasa Rivera dirigiría Publicaciones del IVEC. Para el viernes se ratificó que Ángel José Fernández no continuaba y se rectificó que tampoco llegaba Silvia (¿la venganza de Perlasca por todos los insultos sufridos?). El doctor en historia presentó su renuncia desde el 30 de junio, con carácter de irrevocable, y hasta ahorita espera sucesor. Fieles lecciones aprendidas: ¿mandarán a alguien de RTV a publicaciones?.

¿ Qué hay de nuevo, Pussycat?

Dentro de esta snowball* , muchas más anécdotas: Rafael Santín, subdirector de Educación e Investigación Artística del IVEC, decoroso impulsor del Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artístico en el Estado de Veracruz, es relegado como administrador al Teatro Reforma. Hasta el momento desconocemos si aceptó este puesto “honorario”, o si se integrará a Culturas Populares o regresará a México. Dos artistas veracruzanos, Francisco Galí y Néstor Andrade, se han enzarzado en una comedia de equívocos y errores desde la administración anterior. Andrade, con veinte años de labor en el Instituto, anda desubicado. Y no por la andropausia sino porque su lugar como museógrafo Galí. Villasana ya prometió arreglar el asunto pero no encuentra dónde. Colaboracionistas como somos, sugerimos que Andrade vaya a Casa Principal.
Si estos enroques parecen extraños, qué decir de otros: al responsable de recursos financieros lo enviaron a un área destinada a recursos federales. ¿Confirma esto que deseaban la subjección del IVEC para emplear fondos públicos para las campañas de los candidatos priistas?

La roja insignia del padrón

Primera confirmación: Villasana sí llegó a alinear y a pintar de rojo al IVEC. Una oreja —no un oreja, aunque abunden— del periódico Política el día de la asunción de Villasana cuestionaba crípticamente: ¿lo pintará de rojo? Sí, si lo pintará, ya se mancharon incluso. Muestra de ello: la cartelera del IVEC que se inserta en el Diario de Xalapa está reroja. Nada extraño, se dirá, así tiene que ir toda la publicidad de Fidel —me rehuso a identificar a Fidel Herrera Beltrán con el Gobierno del Estado de Veracruz, quizá un filósofo pueda distinguir entre el individuo que desempeña una función y la función, aunque para FHB no haya límites, véase su defensa contra las acusaciones que le imputan protección a Ye Gon, donde claramente se advierte que él se considera el Gobierno del Estado de Veracruz e incluso el Estado de Veracruz.

Dos pruebas que documentan la lectura de la alineación por la alineación: Rosa Borunda, el 12 de julio, al entregar en el Museo de Antropología de Xalapa el Códice de Chiconquiaco para su resguardo a la directora del MAX, exclamó: “Bienvenido Sergio Villasana al IVEC, que estamos seguros que contaremos contigo en este esfuerzo.” (El Golfo) El periodista y editor Manuel Rosete Chávez, fiel al delirio profético que últimamente lo sobrecoge, por su parte, afirma en su columna “Apuntes” : “Por lo que hace a Sergio Villasana, entendemos que se hace cargo del IVEC para dar al trabajo de esa institución un sentido más apegado a los objetivos del gobierno de Fidel Herrera, que como político de gran habilidad y probada lealtad al titular del Ejecutivo, sabrá coordinar adecuadamente los esfuerzos de todos los integrantes de la comunidad artística del IVEC para que los frutos de su trabajo hagan brillar a Veracruz en el contexto nacional e internacional, donde casi no tiene presencia. En pocos días Villasana tendrá alineado al arte y la cultura dentro de la “Fidelidad”. [Destaco en negritas comentario tan brillante] Como dicen los de TVAzteca: “¡Aaadentro!, que están cenando”.


Irremediablemente fiel a ti


Segunda sospecha confirmada:
Villasana sí llegó al IVEC para apoyar al fidelato en las elecciones. Apenas comenzaba a operar y a presentarse ante los medios de comunicación cuando resbaló en el primer peldaño. Carolina Gudiño, querida amiga de Fidel, apoyada para que quedara como secretaria del PRI, y cuyo dispendio en su campaña ha sido denunciado por la prensa, aprovechó actividades del IVEC en Casa Principal para promoverse como candidata a la diputación local por el distrito urbano de Veracruz. Ante las críticas de los partidos y el cuestionamiento de algunos periodistas, Villasana declaró que cualquier candidato “podrá visitar las instalaciones de la dependencia y en su caso promover su proyecto”. ¿Desconocerá el licenciado Villasana el Código Electoral de Veracruz? ¿La Ley de Fomento a las Actividades de Desarrollo Social de las Organizaciones para el Estado? ¿La Circular de la Contraloría para Supervisar el Manejo de Recursos en el Proceso Electoral del 2007?
Al no poseer el licenciado Villasana el perfil para dirigir el Instituto Veracruzano de Cultura —tampoco poseía el perfil para dirigir RTV, hay que decirlo ––, nos lo han presentado como el hombre adecuado para enmendar la política cultural por su conocimiento de las leyes y su eficiencia. ¿Cómo interpretar entonces su desconocimiento de las leyes? Al margen: la señora Gudiño declaró a Notiver “que va a tener los ojos muy puestos en todas aquellas autoridades locales que son ajenos al proceso electoral y que deben de mantenerse al margen del mismo, pues deben de dejar que los candidatos y partidos políticos hagan su trabajo y que la gente en base al candidato y la propuesta, determine quien quiere que sea su representante tanto en el congreso como en las alcaldías.” (Notiver). Eso fue el 2 de julio, después se olvidó de lo que dijo y aprovechó a autoridades ajenas al proceso electoral —y a instituciones— y se dejó invitar por Ivonne Moreno, a Casa Principal. Ahí donde también presentó su libro: Hablemos de mujeres
.

PROMOCION AVASALLADORAPARA LA CULTURA

Su diversidad plástica

Patio Central de la Galería de Arte Contemporáneo, viernes 6 de julio de 2007. 20: 30 hrs.
Esta fotografía del primer acto presidido por el licenciado Sergio Villasana, nuevo director del IVEC, muestra fehacientemente la gran promoción que se dio a la inauguración de la exposición
El Sureste: su diversidad plástica. En cambio sirvió para mostrar el sentido de la oportunidad de ciertos miembros de la comunidad artística y cultural de Xalapa —curiosamente los que en las últimas cuatro administraciones, incluidas las de Esther, han disfrutado de prebendas y un respeto que sus obras no respalda—, quienes ni tardo ni perezosos hicieron cola, roncha y fila para esperar su turno de platicar con Villasana, con el cual se reunieron para intercambiar impresiones en “conocido restaurante”, como revela la oportuna nota del Diario de Xalapa . De los poco más de veinte espectadores —descontando empleados— la mitad eran intelectuales de reconocido prestigio esperando presentar sus respetos al licenciado.
Martes 17 de julio es el gran día en que podrán leer la segunda parte de La sucesión en el IVEC. Mientras deleítense con estas bellas imágenes: la primera tomada en exclusiva para Performance por nuestro querido amigo y la segunda publicada en el mencionado Diario.

ANDERSON Y BARCLAY EN EL BARCO

[Esta imagen fue publicada en Diario de Xalapa, crédito Luisa Dorbecker]