AUTONOMÍA universitaria. La A por lo REDONDO

La mañana del viernes 23 de agosto lucía soleada. Un ligero viento conmovía los árboles de diversas especies que circundan el Campus para la Cultura, las Artes y el Deporte, donde se encuentra la Unidad de Servicios Bibliotecarios y de Información, en cuyo gimnasio se desarrollaría el cuarto y último informe de labores del rector actual. Tras las rejas de acceso un grupo de jóvenes extraía de sus mochilas impresos, se embozaban con paliacates. Poco antes de las 11: 15 Raúl Arias Lovillo intentó ingresar al conjunto propiedad de la Universidad Veracruzana. Jóvenes con diversas máscaras, desde héroes de la lucha libre, tal el Místico hasta mojigangas de Arias Lovillo y Sarukhán, se lo impidieron anudando gruesos eslabones en torno a las verjas, mientras otros esgrimían pancartas con lemas proclamando al rector corrupto, al proceso de elección de ilegal y a José Sarukhán, ilegítimo. En la mejor tradición de otras manifestaciones contra la represión y exigencia de derechos, como las memorables de los Cuatrocientos Pueblos, los enmascarados con gritos y pitidos provocados por ocarinas de fiesta impedían el diálogo a que el rector y Guillermo Villar, destacado intelectual veracruzano, actual asesor del secretario académico, invitaban a los conjurados. Y para que el carácter universitario fuera más coherente tomaban de unas cajas abiertas volúmenes de la Biblioteca del Universitario, editada por la UV. Uno de ellos incluso ostentaba el Ulises criollo de José Vasconcelos, aleccionado acaso por el lema de la UNAM. Otro incitó a Villar a ponerse a leer antes de hablar lo que provocó la respuesta airada del escritor y editor. Ni la presencia del gran impulsor de la editorial de la UV en tiempos recientes, Sergio Pitol, provocó excepción en tan lectores voraces.

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Los Plateados, voraces lectores; nótese que delatan ser devotos del proyecto Vasconcelos.

 

Ante la negativa de los manifestantes anónimos para liberar el bloqueo, el rector decidió trasladar su informe a la cercana facultad de contaduría. El cambio no alteró los planes o lineamientos de los enmascarados, quienes se aposentaron impidiendo la salida de los presentes en la USBI, entre ellos académicos, políticos y estudiantes. Sara Ladrón de Guevara y Leticia Rodríguez Audirac, candidatas a la rectoría, y el ex rector Emilio Gidi Villarreal, entre otros, se encontraban dentro de las instalaciones. Se propaló incluso que los manifestantes estaban armados por lo que muchos de los secuestrados prefirieron pertrecharse dentro de la biblioteca.
Los enmascarados, quienes se denominaron estudiantes de la UV de las diversas facultades y de las cinco regiones, sin que en ningún momento corroborarán su identidad indicando qué semestre y qué carrera cursaban o el atisbo siquiera de una cédula que los acreditara como estudiantes, entregaron un pliego petitorio en el que pedían cumplimiento de cinco puntos:
Retirar de la Junta de Gobierno a José Sarukhán; reiniciar el proceso de elección del rector; auditar los últimos 10 años de la UV; intervención del CNDH.
Apenas una semana atrás, el viernes 16 de agosto, se emitió la resolución de la Junta de Gobierno de la UV de depurar la lista de candidatos a la rectoría a cinco. Provocó sorpresa conocer la lista final que no incluía al doctor Víctor Arredondo Álvarez. Como lo denunció a través de su cuenta de Twitter el periodista Luis Velázquez, la eliminación de Arredondo no fue bien vista y de inmediato comenzaron a despotricar contra José Sarukhán. Ese tuit es del 17 de agosto.
El mensaje de los inconformes concluye con una advertencia: de no cumplir con estas exigencias y ser electo Porfirio Carrillo la universidad será tomada y será ingobernable.
El rector que quiso ser rey
Víctor Arredondo se inscribió como candidato a rector el último día del plazo; el 9 de julio. De inmediato los diarios más conocidos –leídos, quién sabe, resaltaron el hecho anunciando la aparición salvadora que regresaría a la Universidad Veracruzana a los primeros planos: “Víctor Arredondo Álvarez, el indicado para ser rector de la U.V.” (El Dictamen, 12 de agosto de 2013); “Lo mejor para la UV” (columna Apuntes de Manuel Rosete Chávez, varios periódicos y portales informativos), “UV será de las mejores del país” (Marcha, 10 de julio de 2013), “Inminente arribo de Víctor Arredondo a la UV” (Imagen de Veracruz). Los columnistas políticos más conocidos, populares entre la flota que ampara y vela por sus negocios, emitieron su sentencia y decidieron que Víctor Arredondo era, de calle, el mejor candidato. Políticos en el retiro, como el ex rector Rafael Hernández Villalpando, expresó su respaldo y señaló las buenas relaciones de Arredondo con la empresa, con la industria, los intelectuales y los periodistas. Incluso venerables glorias de la universidad, como Rafael Velasco Fernández, de quien siempre se ha dicho es el protector de Arredondo, rompió lanzas.
El propio Arredondo presumía esta percepción. A Diario de Xalapa dijo sin ambages: “Sin falsas modestias tengo las herramientas, las relaciones y la experiencia mostrada para poner a la Universidad Veracruzana en la vanguardia nacional de la innovación universitaria.”
La respuesta fue el corolario de otras certezas que Arredondo vertió en dicha entrevista. Por ejemplo, tener “una percepción muy clara sobre el futuro posible de la universidad y la certidumbre de que cuento con el repertorio profesional para promover colectivamente su transformación.”

Cuestionado por el reportero si no veía esas capacidades en el resto de los aspirantes, Arredondo sentenció que veía aspirantes que habían “ destacado en diversas áreas del conocimiento disciplinario, que conocen algún segmento de la Universidad Veracruzana y que algunos cuentan con cierta experiencia universitaria nacional y con participaciones académicas en el extranjero.” Chequen chamacos los términos que resalto: “han destacado en áreas de conocimiento disciplinario”, “algún segmento”, “algunos cuentan con cierta experiencia”. Tras evaluar con calificaciones discretas (conocen algún, cuentan con cierta experiencia) expuso sus credenciales:
”Yo hice mis estudios de licenciatura en educación, mi maestría y doctorado en universidades de Estados Unidos que eran líderes, en su momento, en temas de innovación universitaria; me formé en el campo profesional de la educación superior en la mejor escuela de México en la materia: la Asociación Nacional de Universidades (ANUIES), donde participé en la investigación y formulación de políticas educativas nacionales; impartí docencia de posgrado en planeación universitaria en la mejor universidad del país, la UNAM; tuve la fortuna de emprender proyectos innovadores, a escala nacional e internacional, en el gobierno federal y he representado al gobierno mexicano y coordinado diversos grupos internacionales expertos en colaboración universitaria de corte intersectorial.”
Ferrari compitiendo contra vochitos, Arredondo aseguró confiar en la Junta de Gobierno de la UV, en su honorabilidad, en el criterio, que afortunadamente –son sus palabras–, evaluaba la meritocracia y no atendía un concepto obsoleto de democracia. Seguro de contar con la rectoría ya que poseía las mejores credenciales y por fortuna en la elección no regían criterios democráticos sino otros delatando su desprecio por la democracia.
“A diferencia de los procesos de elección democrática, donde por cierto muy pocas universidades cuentan con el obsoleto e ineficaz mecanismo del voto universal, aquí se aplica el criterio de la meritocracia en el que, de manera colegiada, se selecciona al más capaz para la función de rector.”
Sí he sesgado mediante itálicas una frase, el obsoleto e ineficaz mecanismo del voto universal, es porque considero refleja la ideología y la vocación política de Arredondo. Incluso había ya mostrado el aprecio en que tenía a la comunidad universitaria: “sabemos que la opinión de la comunidad universitaria es un referente importante, pero, los criterios de designación están bien definidos en el reglamento de la Junta de Gobierno.”
El soberbio ex rector, despreciaba la democracia, a la comunidad universitaria y preveía ya el resultado: no había quien pudiera disputarle la rectoría ni se acercara a sus credenciales. Lo que Arredondo no esperaba es que esa Junta de Gobierno a la que tantos elogios dedicó pudiera descartarlo de la terna, que fue quinteta, final.
El error de Arredondo fue soslayar el peso de la comunidad universitaria. Y dentro de la decisión de la Junta de Gobierno influyó justamente la percepción de la comunidad universitaria, de las regiones universitarias, con respecto a la reelección por segunda vez del ex rector.
Siendo candidato Arredondo cortejaba a la Junta de Gobierno con adjetivos de elogio asegurando que confiaba en la legalidad del proceso. Una vez rechazada su candidatura se promovió una campaña, bien coordinada en varios medios de Veracruz, denunciando la ilegalidad de José Sarukhán como miembro de la Junta de Gobierno. Y ello porque Arredondo sabe, sabía desde el principio, que su principal opositor era el ex rector de la UNAM quien siempre rechazó esa tentación que es el mal de los políticos contemporáneos: la reelección, la renuencia a dejar el poder.
En aquellos noventa, cuando el doctor en sicología su ufanaba de su currículum efectuado en universidades norteamericanas, promovió iniciativas destinadas a situar a la universidad en el centro de los reflectores mediáticos. Añadió a la modesta Feria del Libro Universitario de Xalapa el adjetivo “internacional”, sin que ello implicara inversión para convertir el adjetivo en una descripción. Asimismo instauró homenajes a figuras relevantes del arte y el pensamiento; un acierto. Uno de esos homenajes tuvo como figura central a José Sarukhán (2002). Eran sus formas de agradecer a quien lo había apoyado. Porque Arredondo asumió la rectoría impuesto a Patricio Chirinos Calero, recomendado por Ernesto Zedillo, arropado por el prestigio de instituciones como la ANUIES –y siendo rector pagó el favor al director general de esta asociación, con ínfulas de poeta, editándole Verano que no termina–, y con la venia de importantes figuras de la cátedra y el sistema burocrático de investigación. Desde entonces José Sarukhán era integrante de Conabio, como reza la página oficial del organismo (http://www.conabio.gob.mx/web/conocenos/quienes_somos.html): “La Conabio desempeña sus funciones mediante un grupo operativo que desde su creación ha estado encabezado por el doctor José Sarukhán Kermez como Coordinador Nacional”.

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Fotografía tomada de la cuenta de Twitter de @Humofloat; con su venia

Los enemigos de cama

El episodio ilustra cómo la soberbia ciega a las personas. Hay aquí una lección. El candidato llamaría al viejo científico, que también es un viejo político, y le pediría su voto recordándole el homenaje. Para un notable, el llamado de una persona a la que él considera inferior implica un insulto, equivalente a recibir palmadas en la espalda. Seguramente una llamada provocó la caída del ex rector.
Hoy los medios interesados en la sucesión reclaman igualdad de oportunidades y revelan que José Sarukhán está imposibilitado para pertenecer a la Junta de Gobierno. Medios y estudiantes sin identificar reclaman la salida del autor de Las sirenas de Darwin de la junta y piden se elimine la candidatura de Porfirio Carrillo. Peticiones que delatan claramente de dónde proceden los ataques.
Esta semana será difícil. La eliminación de Arredondo afectó muchos intereses, no sólo los suyos, sino los de políticos tan importantes como Adolfo Mota, Erick Lagos y varios más, además de los propios de los dueños de medios, de Veracruz y de México. La política universitaria entraña una pegajosa madeja donde los intereses de periodistas y políticos se imbrica con los intereses del rector en turno. La comunidad, los estudiantes, la educación… Bueno, eso no importa.
Acaso la autonomía universitaria sea una ficción. Lo cierto es que hoy más que nunca es necesario enaltecerla. Es el último castillo y debe defenderse para evitar el regreso al autoritarismo, al manejo de las finanzas destinadas a la educación con otros fines, como ya ocurre por ejemplo en las áreas de cultura de otras instituciones que languidecen en la inopia y la mediocridad.

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La SAGA de la desaparición del IVEC

 

El doctor Félix Báez Jorge durante la canonización de Rafael Guizar y Valencia, 2006.

El lunes 24 de enero una noticia estremeció al cerrado pero tornadizo mundo de la cultura: a las redacciones de varios periódicos y portales de noticias habría llegado una carta, firmada por Eduardo Sansores, el popular Güero, personaje de la vida cultural jarocha, denunciando que Félix Báez-Jorge, director del Instituto Veracruzano de la Cultura, IVEC, se proponía desmantelar la institución además de tomar medidas injustas y arbitrarias. Ignoro si por huera propensión al chisme o por convenir a los intereses inconfesables, varios medios intitularon el boletín –ninguno consigna la carta, pore so digo “habría llegado una carta”, y todos repiten o transcriben idéntico texto, lo cual resulta curioso por decir lo menos y por ello presumo la existencia de un boletín– con titulares llamativos: Los Políticos, un blog a cargo de Salvador Muñoz, y Veracruz Informa eligieron el incendiario: “Félix Báez, un peligro para la cultura: Sansores”; con el mismo título la nota apareció en el portal de Hechos. Es probable que tal fuera el título del boletín y que los periodistas se limitaran a transcribir. En una entrada previa de El Diletonto comentamos con detalle la noticia en Notiver.
Las acusaciones de Sansores
¿Qué es lo que ha motivado esa alarma que Sansores expresa en el boletín? A reserva de conocer la carta en detalle y no sólo en el resumen difundido,las acusaciones denuncian varias acciones que inconformaron a ciertos creadores del Puerto –no consigno sus nombres porque no sé a quiénes representa Sansores, ni si habla en nombre propio o ha sido designado vocero de una comunidad: el boletín no lo deslinda. He aquí los puntos:
“los trabajadores desaprueban la desaparición de la subdirección de Promoción y Animación Cultural, ya que consideran que es el inicio del desmantelamiento del IVEC”.
“presentó [al gobernador Javier Duarte] un programa de reestructuración del IVEC que contempla la transferencia de la referida subdirección a la Secretaría de Turismo y Cultura”.
La Fototeca Juan Malpica Mimendi y la Casa de la Cultura Agustín Lara han sido clausuradas [sic].
“los artistas o ciudadanos no pueden acceder [a las oficinas del IVEC], violando el derecho de audiencia”.
Se despidió a “Yesica Martínez, quien era subdirectora Administrativa […] porque atendió a una persona que requería orientación para un trámite”.

[Todas las citas corresponden al boletín mencionado]

Los argumentos posteriormente fueron reproducidos por columnistas quienes anunciaron, sin comprobar las aseveraciones ni las denuncias expuestas, que Báez-Jorge se proponía desmantelar el IVEC. Si la floración de reportes de balaceras en diversos puntos de la ciudad de Xalapa el viernes 14 de enero motivó artículos sarcásticos ante la ausencia de pruebas, no me explico por qué estas columnas, quienes no han presentado sus pruebas, no han merecido reprobación semejante.
Desaparición cíclica
El tema del desmantelamiento del IVEC es cíclico. Cada comienzo de sexenio, una vez designado un nuevo director, en las tertulias se propala la noticia de un inminente desmantelamiento del IVEC o bien a la sujeción de la Secretaría de Turismo y Cultura. Así ocurrió cuando el CONARTE, trasunto de la fundación cultural Caftán Rojo A. C. promovió una iniciativa de ley cuyos objetivos, en palabras del vocero y principal promotor, Ramón Acebo, eran la desaparición del IVEC (“El gobernador pide desaparecer el IVEC”, La Jornada, 21 de enero de 2006). Conforme a la información difundida esta ley se elaboró durante 2005; es decir a menos de un año de que Fidel Herrera Beltrán detentara la gubernatura. La Agencia AVC Noticias habría sido el venero de esa información; Acebo expresaba:

El Consejo Veracruzano para la Cultura y las Artes —de crearse— se ajustaría a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo que transformó a la Secretaría de Educación y Cultura (SEC) en Secretaría de Educación y que permitió que se absorbiera el área cultural por la Secretaría de Turismo y Cultura.

El chismoso, perdón, el curioso lector interesado en desmenuzar los pormenores puede consultar mi columna: “Cómo acabar de unaves con la cultura” (Performance num. 19, 4 de abril de 2006); en línea en: El Diletonto). La coincidencia de los principales lineamientos de la Iniciativa con una de las acciones principales de la reingeniería gubernamental propuesta por Herrera, la desaparición del Instituto Veracruzano de Cultura y la absorción de sus funciones por la Secretaría de Educación y por la Secretaría de Turismo, fue entonces lo que causó tal encono y oposición a la Iniciativa de Ley propuesta por el diputado Atanasio García Durán.
Sin embargo, cuando Dalia Pérez Escobar prometio durante su campaña para lograr la diputación una Ley de Cultura, pocos previmos que el resultado terminaría respaldando esa Ley Orgánica del Poder Ejecutivo que había asentado como supremo árbitro de la cultura al gobernador y su manejo a la Secretaría de Turismo y Cultura. Nuevamente remito a los curiosos a consultar mis columnas al respecto.
Sujeto a la Secretaría
A lo largo de esta novela por entregas o saga tragicómica, resulta evidente que la desaparición del IVEC está asentada en los lineamientos de la ley que instauró la creación de la Secretaría. El Diletonto ha reiterado, a lo largo de más de cuatro años, que los lineamientos del sexenio de Herrera Beltrán fueron desaparecer el IVEC, crear un megaconsejo con los jerarcas de la cultura, la educación y la política, y uniformar la cultura con el propósito soterrado o visible, de corporativizar la cultura. Esta interpretación se basa en que la desaparición del IVEC y la creación de un consejo se asienta en el decreto para instituir la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo para el Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave), la cual se publicó el 13 de enero de 2006 en La Gaceta Oficial.
Cabe preguntarse, ¿realmente Félix Báez-Jorge planea desaparecer el IVEC o es la secretaria de Turismo, Cultura y Cinematografía quien se propone incorporar a las funciones de su secretaría las atribuciones anteriormente reservadas al IVEC? Para muestra basta que el IVEC ha dejado de ser el responsable de la coordinación de festividades populares, como la Fiesta de la Candelaria; es la Secretaría quien se ocupará de coordinar estas fiestas.
Esta confrontación apenas empieza y sin duda sera nuevamente la gran saga del sexenio.

¿Un TIGRE para elIVEC?

La conformación final del gabinete de Javier Duarte de Ochoa es inminente. Varios puestos han sido ya designados y otros nombramientos se dan por un hecho. En el ámbito de la cultura las especulaciones son sobre quién será el titular del Instituto veracruzano de Cultura aunque parece decidido el nombramiento.

Poeta en la ciudad

Silvia Tomasa Rivera, poeta de reconocimiento nacional, orgullosamente veracruzana, emigra a México. En la última quincena la poeta resolvió su mudanza, además de trámites para continuar con su fundación Posada del Poeta, cuya sede es en Veracruz pero que tendrá representación en el Centro Histórico de la Ciudad de México. La mudanza es significativa; cierra un ciclo, la estancia de Silvia durante cerca de quince años en Veracruz, e indica que no será directora del IVEC, un puesto al que se decía aspiraba. Silvia parecía una candidata idónea: poeta reconocida y elogiada por Fidel Herrera Beltrán, quien apoyó y patrocinó varias actividades de Rivera, como el encuentro Escritores de Mar y Montaña, que por falta justamente de patrocinio institucional no alcanzó segunda edición en 2009.
En la cena realizada el lunes 24 de mayo en el salón Gal, promovida por Fundarte, donde se congregaron trabajadores de la cultura con el entonces candidato Javier Duarte de Ochoa, una de las protagonistas fue justamente Rivera. El Diletonto en su oportunidad escribió una crónica.
Había un punto en contra de Silvia: su franqueza y vehemencia. Nunca ocultó su antipatía por Leticia Perlasca, con quien se enemistó cuando dirigió el IVEC, al punto que airó sus diferencias en público.

Cercanías y diferencias


El punto clave no es barajar nombres sino saber quién es cercano a Perlasca, titular de Turismo y Cultura, o al menos quien podría acordar y colaborar con ella. Que Perlasca haya resuelto el zarzal de los conflictos sindicales del COBAEV y que haya dejado al IVEC saneado y con dinero son meritorias credenciales. Sin embargo, por mayor tolerancia y espíritu conciliador que la distingan, se antojaría difícil que trabaje con quienes la han criticado.
De modo que si la lección se aprendió, el próximo director del IVEC será una persona con la que la máxima titular de la cultura en el estado acuerde en respetuoso diálogo. De ahí que también muchas personas recibieran con cautela el nombre de Dalia Pérez, ya que, aseguran, tuvo sus roces con la aún directora del COBAEV. Durante el primer foro de cultura Pérez Castañeda aseguró que ella se dedicaría a la cultura y a su apoyo “no como otros que saltaban de un instituto de cultura a dirigir escuelas de bachilleres”.
De los tres que yo tenía, de los tres que yo tenía, ya sólo queda uno, ya sólo queda uno, y es porque dicen que la rifa del tigre se la quedará el Tigre.

El Tigre en la caza

El doctor Félix Báez Jorge se ha distinguido, además de por su notable trayectoria –es una eminencia intelectual cuyo pensamiento lo proyecta de manera universal; basta leer sus obras de antropología publicadas principalmente por la Universidad Veracruzana a través de la colección Biblioteca–, por ser un notable político. Formado en la academia, diríase que se doctoró en la diplomacia durante los años eufóricos del PRI de los setenta y ochenta. En este sexenio, junto con Domingo Alberto Martínez Reséndiz, ha sido el funcionario cultural con mayor obra. Ambos a la chita callando. Ambos seguirán sin duda en el nuevo gabinete.
Baez pertenece al grupo Obertura: Siglo XXI, agrupación un poco esotérica, que incluye a prestigiosos académicos e intelectuales que han detentado puestos públicos claves: Esther Hernández, José Luis Velasco, Mario Muñoz…
Un amigo me llamó la atención sobre un hecho: “Mira, al final los encuentros y reuniones de trabajo entre intelectuales y Duarte sirvieron para algo. Lety organizó la cena con Beatriz Paredes y demostró su eficiencia; resultado: Turismo. Y lo que no sabes es que Duarte estuvo trabajando en Nanciyaga con Velasco y otros intelectuales para conformar un plan de cultura. Sí, fue poco antes de que se diera el mitín del 15 de junio. ¿Resultado?…”
Otro dato: el sábado 27 de marzo, en la primera reunión que el entonces precandidato tuvo con intelectuales, el orador principal fue José Velasco Toro. Si se quieren más signos de que este grupo será el favorecido, revisemos quiénes presiden los festejos del Centenario instaurados por el Partido Revolucionario Institucional.
Por lo pronto, aun cuando muchos aseguran que nada está definido, el director de la Editora de Gobierno, tácito aspirante a la rectoría de la Universidad Veracruzana y biógrafo de Rafael Guízar y Valencia, parece el elegido para enmendar los entuertos del ruinoso Instituto. Los propios empleados del IVEC lo confirmaron: se les dijo que Félix será el nuevo director.
Si otra cosa no sucede tendremos como jerarca de la cultura a uno de los intelectuales más prestigiosos de Veracruz y a un hombre que de política sabe lo suficiente como para sortear obstáculos y no amilanarse ante administraciones dudosas y presupuestos mezquinos.

El GABINETE del doctor DUARTE

 

Con la ratificación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de la elección como gobernador de Veracruz para el ciclo 2012-2018 del doctor Javier Duarte de Ochoa comienza una nueva etapa para Veracruz. En el ámbito cultural, término donde enunciamos a los trabajadores de la cultura, a los funcionarios, los creadores, los gestores y los que siendo estudiantes o espectadores participan de la cultura y las artes, quienes se asumen como creadores protagonistas o funcionarios de élite alimentan aún más sus esperanzas. No se habían movido porque no se sabía si la elección era válida. El espectro de la anulación permeó sobre la elección de julio todo este lapso. Priistas fieles, servidores y empleados del propio Duarte de Ochoa manifestaban sus dudas y temían que una eventual anulación cancelara sus esperanzas. Finalmente el martes 26 de octubre Duarte de Ochoa pudo dormir tranquilo.

La Operación Jarocha

No es lo mismo despertar siendo Javier Duarte de Ochoa y dormirse siendo el señor gobernador. La metamorfosis a la jarocha ha ocasionado en estos días que los rumores se incrementen en torno a la composición del inminente gabinete. Personas bien informadas aseguran que Leticia Perlasca, quien desempeñó una gran labor como directora del Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz, será la secretaria de Turismo y Cultura, lo que se antoja una decisión correcta y halagueña para el futuro de esta dependencia de tan gris memoria en el actual sexenio. Sencillamente Álvaro Peña fue un gris secretario sin ningún interés en el área de cultura y con escasa visión turística. Perlasca, por su manera de trabajar, puede dar nuevos bríos a una secretaría tan discutida.

En la conformación de los gabinetes no quedan siempre los que persiguen ni por supuesto tampoco se logra lo que se espera sino lo que se encuentra. Dalia Pérez, quien trabajó en la Comisión de Turismo de la Legislatura, esperaba ser designada como titular de la secretaria correspondiente, mientras que Perlasca aspiraba a suceder al doctor Arredondo en la Secretaría de Educación. En Educación, todos lo sabemos, va el famoso Motita, ídolo de todo joven priista que aspira a seguir los pasos del inminente secretario. Perlasca se quedará en Turismo mientras que Dalia espera la designación como suprema dirigente de la cultura en Veracruz. El Instituto Veracruzano de Cultura parece el destino lógico para quien movió los hilos en Xalapa para Javier Duarte de Ochoa.

Una Dalia para la Cultura

No parece augurar sorpresas la designación de Dalia; a tal punto que ya ha comenzado a reunir a sus allegados en preparación para asumir el poder cultural. Conforman su grupo mayoritariamente gestores culturales que se han desempeñado como funcionarios de galerías y que de una u otra forma esperan continuar sirviendo al estado. O mamando del presupuesto, usted diga cuál. Otros nombres que se enuncian son Juan Antonio Nemi Dib, quien sería también un buen director de cultura, ya que al frente del Instituto de la Policía Auxiliar fue un notable líder y un hombre sensible que transformó esa gris dependencia y editó libros y organizó concursos. Sergio Villasana Delfín quiere repetir y más que él sus administradores y mujeres muy cercanas a él en la intimidad quienes piensan, una sobre todo, heredarán el poder para seguir disponiendo del presupuesto a su antojo, como ha sido el rubro en este último año. Lo que Don Sergio no sabe es que muchos de sus propios funcionarios y directores de área conspiran contra él porque no aguantan las ínfulas de quien se asume su heredera ni mucho menos las tropelías de los administradores y el caos en que la institución opera. Difícilmente repetirá Villasana porque sus propios agremiados no lo quieren.

Queda sin embargo una pregunta: si Dalia Pérez asume la dirección, dada su cercanía con Don Sergio, quien es su mentor político, ¿protegerá a los administradores actuales? Si es así, cabe esperar que el IVEC continúe sin dinero y con escasa presencia. Esperamos que la inteligencia y voluntad que ha distinguido a Dalia en todas sus actividades se manifieste asumiendo que no puede heredar culpas ni continuar con debacles. Leticia Perlasca hizo un gran trabajo en el IVEC, lo saneó y lo dejó en bonanza. Todo lo contrario de lo que sucede con el IVEC.

CULTOS de DUARTE

Con Duarte la cultura está de pedo

 

Los rituales ordenan nuestras existencias. Conformamos nuestros actos y regimos nuestros días mediante calendarios en los que destacan, símbolos resplandecientes, lo soles de las fiestas, las lunas de la memoria y la celebración. Un ritual, más esporádico y fugitivo de los registros, pero de igual modo cíclico y pactado, es la reunión del candidato a gobernador, de filiación priista, con la denominada clase intelectual. En una entrega anterior razoné ya la connotación del término intelectual y cómo tal denominación es incompatible con el actuar de nuestros profesores, académicos, artistas, periodistas, escritores, promotores, funcionarios y demás oficios que en nuestros días y en Veracruz, se comprenden como “intelectuales”. Intelectual es un concepto que define a quien interviene en la vida pública analizando los actos públicos en razón del interés público. El intelectual se manifiesta: se convierte en un personaje, en una figura evidente, cuya política se ejerce a través de la razón.
En Veracruz las actividades culturales giran en torno al presupuesto y a la programación, que no programa, de las instituciones. Lo cual no deja de ser curioso porque esas muchas manifestaciones culturales, esa exuberancia de creatividad, de artistas y de tradiciones de la que se vanaglorian los políticos y que presumen como bastión para convertir a Xalapa en “capital mundial de la cultura” (Duarte dixit) en su mayoría corresponden a artistas y empresarios independientes, cuando no al pueblo. Xalapa es una ciudad de artistas y empresas libres que sobreviven precariamente y que requieren del apoyo mas no depender de los programas de gobierno o el subsidio universitario. Por ello resulta un misterio que sean justamente estos creadores independientes quienes con entusiasmo asisten a las convocatorias de los políticos. ¿Ambición o ingenuidad?
Acaso por la precariedad del medio, por el hartazgo de enfrentarse a la escasa o nula respuesta del culto público xalapeño y de la región, a la sempiterna miseria que obliga a marchantear el costo de entrada a espectáculos no subsidiados, a la falta de espacios adecuados y a la indiferencia de empresarios y ricos de la ciudad, mezquinos y timoratos, los trabajadores de la cultura se congregan, cada sexenio, en torno al ungido. Palomillas atraídas por la luz. Como no hay política cultural hay culturosos haciéndole a la política.
Una reunión íntima con quinientas personas
El PRI inventó el corporativismo para que mediante una central: obrera, campesina, popular, las clases sociales fueran concentradas, dirigidas, coptadas; en la era de la internet, se requieren organizaciones atomizadas, no nucleares que difuminen las ideas corporativas. El doctor Javier Duarte, a través de una de las tantas y muchísimas organizaciones que soliviantan y contribuyen a su candidatura, convocó el 24 de junio a una reunión informal con los trabajadores de la cultura. Los convocantes fueron diversos como variopintos los mensajeros y ujieres del reino, aunque el crédito final correspondió a la emergente y hasta el momento, insólita por su falta de corporeidad –razón de ser, propósitos, objetivos: FUNDARTE. ¿Flor de un día o una de esas redes parapartidistas creadas a iniciativa de los asesores de JD? En facebook hay muchísimas y su propósito es difundir la ideología duartista de manera subrepticia. Para quien aún no lo sabe hasta FielBook tenemos.
Después de la multitudinaria pero infructuosa reunión en el Teatro del Estado el sábado 25 de marzo, cuando un grupo de instituciones concitó el acarreo de mil quinientos asistentes –la mayoría, estudiantes, ahora basta con leer un libro de texto o para el caso unos apuntes, para ser considerado intelectual, en el país de los analfabetas el que lee TvNotas es rey–, los cuales se aburrieron y aprovecharon para dormir, según se desprende de las fotografías de Al Calor Político, los asesores y estrategas de Javier Duarte razonaron que era necesario otro encuentro. Admitiendo que la reunión promovida por el doctor Víctor Arredondo y por Francisco Rangel, directivos de la Secretaría de Educación de Veracruz y del Sistema de Tecnológicos había sido todo menos una reunión con la gente importante de la cultura –por ahí se dejaron ver apenas una docena de notables: Abraham Oceransky, Francisco Lozano, Antonio Tornero, no recuerdo a más— propusieron un nuevo acercamiento. Aprovechando el parentesco del candidato a gobernador con Jorge Duarte, destacado galerista en la Pinacoteca Diego Rivera gratamente apreciado en los círculos culturales, se pensó ofrecer una cena privada. El doctor Duarte recibiría en su casa a no más de treinta invitados. Al calor de la charla y de la hospitalidad conocería de primera mano las vivencias y necesidades de la comunidad cultural. De hecho, su esposa Karime Macías ha mostrado desde antaño inquietudes literarias. Desde esta perspectiva la reunión parecía prometedora, ya que una de las peticiones de la comunidad cultural es que los políticos conozcan y comprendan cuáles son sus necesidades y peticiones, más allá del sistema tan criticado de becas y de la promesa de construir teatros o museos. A veces los políticos malinterpre-tan las necesidades de una comunidad porque son muy distintas las exigencias de un artista “renombrado” y acostumbrado a los tratos palaciegos, a la cortesanía, que las de un artista que debe ganarse la vida mediante su trabajo.

Noche de alfombra roja


La pequeña reunión se convirtió en una especie de noche de alfombra roja. Nomás llegar al Salón Gal advertía uno el montaje. Multitudes ataviadas de rojo merodeaban el acceso. Cámaras de televisión, reporteros, periodis-tas, políticos con aspiraciones, oportunistas. Y para acceder, nadie reparaba ni te exigía invitación o nombre, lo cual era suficiente para provocar suspicacia. Se dice que incluso te convidaban a llevar a tu familia o a invitar como acompañante a quien quisieras. Lo importante es el derroche.
El motivo para el libre acceso fue que nuevamente el anunciado encuentro entre Duarte y los intelectuales se decantó por la muchedumbre. Y como la masa impide el encuentro, a cambio del intercambio de perspectivas, se derrochó alcohol en abundancia, el salón se convirtió en archipiélago de islotes de poder, y abundaron los asistentes pero escasearon nuevamente los artistas representativos. Aunque para qué necesitamos artistas si tenemos periodistas. Funcionarios de las instituciones educativas y culturales. Muy pocos de la Universidad Veracruzana, curiosamente. Muchísimo gestor o aspirante a gestor –ahora los artistas se venden al mejor gestor–. Pocos, muy pocos notables, los mismos que han venido asistiendo a los encuentros con Elizabeth Morales, los mismos que serán señalados como protagonistas del fidelato. Esos que persiguen ser directores del IVEC, regidores de cultura con Eliza-beth… Un artista plástico, visiblemente disgustado, comentó: “Esta es la misma mierda de cada seis años. De haberlo sabido, no vengo”. Y sí, cada seis años los trabajadores de la cultura saben que pueden beber gratis y atiborrarse de bocadillos, como cualquier estudiante de artes en inauguración plástica, mientras como hilo musical suena un sonsonete con promesas. Como anécdota: cuando el doctor prometía los aplausos estallaban, pero únicamente de un lado. El ala derecha estaba ocupada en su mayoría por desconocidos aunque también departían artistas como Per Anderson, Gerardo Vargas; escritores como Magali Velasco, César Silva y Jaime G. Velázquez; personalidades de la cultura local como Celia Álvarez o Rebeca Bouchez. Entre más desconocidos con mayor vehemencia aplaudían. En el centro, donde se ubicaban los intelectuales más conocidos –que no reconocidos– los aplausos eran tibios. Como si con tal laconismo pudieran ocultar que estaban ahí por su propio arbitrio y no obligados. No hay vergüenza peor que la que se quiere ocultar.

Te propongo

 

Fué un encuentro fallido. Duarte no conoció las propuestas, excepto las acordadas y peticiones de previamente por quienes habían realizado el encuentro –políticos que están buscando ya una cartera en el nuevo gabinete o gestores que desean incrustarse en el presupuesto. Recibió, en la mejor costumbre del fidelato, carpetitas con los proyectos quienes siguen considerando la dádiva expresión natural de la política cultural. Como en una noche de gala en Hollywood hubo conductores quienes saludaron a los asistentes y diversos números dancísticos. Al final, tras cerca de dos horas de espera, el doctor arribó en medio de una nube conformada por los medios de comuni-cación. Como en la ocasión anterior, brindó un discurso. Prometió ya no un teatro sino establecer un sistema de estímulos, desdeñando y soslayando que ya existe uno, ineficiente pero sujeto al arbitrio federal, lo cual es garantía democrática. Un sistema de becas regido y controlado por el todopoderoso y por sus acólitos sí da miedo. Prometió “empleo y ocupación”. Tampoco dijo cómo. Una sugerencia: podrían comenzar pagando emolumentos por tareas honrosas pero sin honorarios: conferencias, presentaciones de libros, diseños, correcciones, asesorías, lecturas, talleres.
Si de verdad le interesa a Javier Duarte tanto la cultura no se explica por qué los medios que asistieron fueron políticos y por qué la publicidad que se pagó fue en medios políticos y no en publicaciones culturales. No es que no haya es que no quieren voltear a verlas.
Ni siquiera el convivio prometido entre Duarte y los trabajadores de la cultura se cumplió. Al terminar su discurso el candidato se marchó alegando una apretada agenda. Pese a la aún abundante oferta de alcohol, los asistentes, demostrando que sólo son atraídos por el fulgor del candidato, se marcharon en su mayoría. Poco importó que aún no tocaran Los Cojolites ni la Negra Graciana. Ya se había visto, tocado, al ungido y nada quedaba de interés. Ni modo, a esperar otros seis años para que la comunidad reciba a cambio de su presencia alcohol y bocadillos. Pero no hay peor sordo que el que no quiere ver.

DUARTE y los TONTOS ÚTILES/Continuación

En el número 116 de Performance El Diletonto dedica su columna a la reunión del pasado lunes 24 de junio de Javier Duarte con un grupo de trabajadores de la cultura xalapeña principalmente. Esta reunión tenía como propósito acercar al doctor duarte a las necesidades de la comunidad artística y cultural de Veracruz, uno de los sectores más vulnerables debido a la ausencia de empleo, salarios, derechos y otras prestaciones que brinda la ley a cualquier trabajador excepto los artistas.

La reunión fue multitudinaria y no cumplió la promesa: ser un encuentro y un intercambio de ideas. A cambio privilegió nuevamente la escucha sin réplica. El doctor dirigió una alocución en la que prometió empleo y ocupación y crear un sistema de becas. Quizá no sabe que empleo hay lo que no existe es remuneración: en las ferias del libro, en los festivales, siempre concurren actividades artísticas, literarias, culturales. Lo que no se brinda es remuneración. Las revistas especializadas, como Performance, deben de mendigar publicidad. En cambio en el encuentro se vió a los directores de Líder, de Nuestras Noticias Veracruz, obsequiando lujosos ejemplares pagados con dinero del pueblo. Eso sí, en vez de ideas, derramó whisky y ron sobre quienes así lo quisieran. Quizá pensaron los asesores de Duarte: empedamos a los intelectuales y no nos la armarán de pedo. Esperen esta columna, ya muy pronto.

DUARTE contempla la posibilidad de perder: LUIS VELAZQUEZ

El periodista Luis Velázquez Rivera

Interesante columna la que publica Luis Velázquez en el periódico IMAGEN. Da cuenta de una reunión ente Javier Duarte y su primer círculo. Los Doce Apóstoles los llama Velázquez, un periodista siempre cercano al poder y por tanto muy informado. Además de que Duarte está rodeado de fidelistas destaca el arribo de expertos en el fraude electoral. Y de acuerdo con el decano periodista veracruzano, Duarte y su equipo plantean seriamente que pueden perder la elección.