DUARTE contempla la posibilidad de perder: LUIS VELAZQUEZ

El periodista Luis Velázquez Rivera

Interesante columna la que publica Luis Velázquez en el periódico IMAGEN. Da cuenta de una reunión ente Javier Duarte y su primer círculo. Los Doce Apóstoles los llama Velázquez, un periodista siempre cercano al poder y por tanto muy informado. Además de que Duarte está rodeado de fidelistas destaca el arribo de expertos en el fraude electoral. Y de acuerdo con el decano periodista veracruzano, Duarte y su equipo plantean seriamente que pueden perder la elección.

FOROS de CULTURA: Los nuevos CAMPESINOS

En el número de quinto aniversario de Performance aparece una columna de El Diletonto comentando el reciente Foro Veracruz y la Cultura, convocado por varias instituciones para congregar diversos estudiantes, maestros, profesores, académicos e incluso artistas, con el doctor Javier Duarte.

Los intelectuales son los campesinos de la edad digital. Antaño, los candidatos a un puesto de elección popular visitaban a los agricultores y habitantes del campo para escuchar sus vivencias y problemas, la cual, entonces como hoy, resulta atávica. Como igual de atávica resulta la situación de la cultura y las experiencias y más que vivencias, dolencias de sus creadores. No importa el candidato, la filiación partidista e ideológica, el político convoca a los creadores e intelectuales para investir su campaña de altruismo, para prometer y finalmente para cumplir con su agenda de escuchar, congregar y adoctrinar a la ciudadanía entera. Si se encuentra con taxistas y con líderes de colonias, ¿por qué no habría de reunirse con los así llamados intelectuales? Además, son gratis, no acuden por tortas sino para sentirse importantes. Perros mansos que se contentan con una carantoña.
El término “Intelectual” no definía al trabajador de las ideas, mucho menos a quien se limita a trasmitir el saber o a oficiar de funcionario de cultura –ahora les quieren llamar gestores–, sino a quienes participan con sus análisis y posiciones en la vida pública. Son quienes, al modo de Voltaire y su idea del “pequeño filósofo”, confrontan a su época y sociedad interviniendo en el debate social. Metiches, que opinan y hablan de lo que no les llaman.
Justamente porque el papel del intelectual es intervenir desde la tribuna, comúnmente los periódicos, pero también los medios de comunicación de imagen, y ejercer la crítica, discutir y muchas veces, si no siempre, disentir de la opinión del gobierno y de las clases conservadoras, Xalapa carece de líderes intelectuales. Cierto, hay, han habido, grandes escritores, importantes eruditos, notables académicos, algunas de fama mundial, pero no suelen disentir ni oponerse al prestigio del rey. Sujeta a la burocracia, dependiente del dinero de las arcas estatales, en esta ciudad en cambio abundan los gestores, perdón, los funcionarios de cultura, los que administran y sí viven del escaso recurso que se aplica para la cultura, y los artistas y creadores palaciegos. Podrá no haber presupuesto pero siempre habrá funcionarios. En el futuro los verdaderos objetos de culto serán los artistas.

De ahí la molestia con políticos que atienden a uno de los sectores más descuidados de la sociedad sólo en tiempos de elecciones. Los candidatos ofrecen, ahora como hace seis años, una panacea: convertir a Xalapa en un corredor cultural, recurrir al turismo cultural para atraer dinero. Sin embargo mientras la actitud con que los políticos contemplan y consideran a los creadores, promotores y empresarios que se dedican a la cultura, continúe siendo condescendiente, cuando no francamente despectiva, poco o nada cambiará. Hace tres años se pedía un teatro para la ciudad. Ahora el en ese momento aún precandidato Javier Duarte lo promete. La pregunta es: ¿se permitirá su uso a las agrupaciones teatrales, dancísticas, literarias independientes o sólo a quien apoquine su varo? Son veinticinco mil pesos lo que cuesta la Sala Grande del Teatro del Estado. Esa es una minucia: si no tienen río, les haremos un puente. Y si no tienen grupos artísticos, les daremos un teatro, aunque sea para festivales de fin de cursos. Se necesita un teatro sí, pero más se necesita cambiar los hábitos artísticos y de sensibilización.


Los tontos útiles


Hay que hacerles
comprender a los políticos, a los aspirantes a gobernarnos, que un foro no es un espacio donde un político dirige un discurso a la audiencia, mientras a cambio recibe aplausos y genuflexiones. Un foro es un espacio donde se debate y se dialoga con respecto a un tema. El reciente foro ambiciosa y al mismo tiempo equívocamente llamado “Veracruz y la Cultura” –equivocado nominalmente porque recuerda a la fundación cultural de Dante Delgado Rannauro, Veracruz en la Cultura–, fue todo menos un foro. El entonces precandidato que ya sabía que sería candidato se reunió con intelectuales, más de mil quinientos, dice la nota, fue saludado por el antropólogo José Velasco Toro –alguna vez aspirante a la rectoría– e igualmente intervino el notable intelectual Francisco Rangel, saludando los méritos de Duarte. Si no saben quién es Rangel, yo tampoco.
Desde los años en que Luis Echeverría Álvarez fletaba aviones repletos de intelectuales hacia Suramérica, no sabíamos que existían tantos: mil quinientos, sólo en Xalapa. El misterio por supuesto fue resuelto por el único periódico que más allá de las cifras y del resumen del discurso de Duarte buscó aclarar quién convocó. El informativo digital Veracruzanos. Info acotó que el Instituto Tecnológico de Veracruz convocó a los intelectuales junto con el Círculo Cultural de Veracruz.
Hemos querido indagar quiénes conforman ese Círculo Cultural. Rumores que trae el viento en esta soleada Xalapa nos susurran que los conjurados son intelectuales siempre ilustres que siempre están aspirando a un cambio –algunos de sexenio, otros sólo brincar a un nuevo puesto. Por lo pronto, junto con ese grupo de notables, se disputan el dudoso honor de una convocatoria donde la mayoría no eran quienes decían ser –intelectuales– ni todos los que decían eran, instituciones como COBAEV, IN-JUVER, SEV, UV –a través de Manuel Zepeda– y el Ayuntamiento de Xalapa. Como alguien dijo: o sea que las instituciones sí están participando en el acarreo. Nosotros preferimos creer que mil quinientos notables intelectuales acudieron devotamente a la feligresía que el sábado 25 de marzo se ofició en la Sala Grande del Teatro del Estado. Y muchos salieron tan sonrientes como el doctor Arredondo, quien se dice brinca de sexenio sin cambiar de silla.