Becas del IVEC en EL UNIVERSAL

[Franz Ferdinand, Ulysses]*

 

El Universal, “El Gran Diario de México”, publica en su edición del martes 13 de enero de 2009 en la sección de Cultura, un artículo intitulado Otorgan 63 becas a artistas de Veracruz , con el balazo “Forman parte del Programa de Estímulo a la Creación y al Desarrollo Artístico; equivalen a un monto total de más de dos millones de pesos”. La noticia no tendría nada de extraño si fuera eso: una noticia. Por inexplicables razones –¿El Maratón Guadalupe-Reyes puede ser una buena excusa y pausiblemente el redactor y los responsables de la sección correspondiente de El Universal siguen ebrios?– se vuelve a refritear una noticia que el propio periódico había publicado ¡el 23 de diciembre!

La fuente es la misma: Notimex, la sección igual y el periódico, pues ya lo mencionamos. Aquel 23 de diciembre la noticia se intitulaba “Otorga Veracruz estímulos a la creación artística” y el balazo rezaba:
Destinan recursos por dos millones 676 mil pesos para proyectos de desarrollo artístico en siete categorías.

Además de llamar la atención sobre la pobreza de criterio y la falta de pespectiva de Notimex y El Universal, cualquiera que sea el responsable, la nota publicada en enero no tiene pierde y ha alegrado sobremanera a El Diletonto. Por principio está pésimamente redactada –¿la borrachera será excusa?. Y gracias a la anfibología y el anacoluto, es decir a la falta de concordancia y correspondencia entre las partes, no se entiende a qué se refiere. De modo que es posible entender que quienes fueron los jurados son en realidad los beneficiarios de las becas. Aclaro que en la nota del 23 de diciembre sí se expresaba claramente quienes habían sido los elegidos.

Muy temprano El Diletonto recibió un comunicado de su amigo El Conde de Saint Germain donde se acotaba que Jesús Garrido, ilustre poeta de Veracruz, quien siendo jurado en el Programa de Estímulos a la Creación Artística edición 2007 había sido al mismo tiempo concursante y beneficiario –eso sí, un premio que no implicaba dinero de por medio–, nuevamente había merecido una beca. El Diletonto leyó rápidamente la nota, ya que no pensaba que las autoridades responsables del IVEC, por tontas que fueran, podrían ser tan estúpidas para saltarse soberanamente los reglamentos del CONACULTA. Y en efecto, El Diletonto comprobó una vez más que su retraso mental le permite leer mejor que muchos intelectuales y notó que la nota se refería a quienes habían sido los jurados. Jesús Garrido y otros tantos eran los jueces del certamen, no los beneficiarios. El único comentario publicado en la nota mencionado, infiere esa misma lectura ya que se cuestiona que no se mencione quiénes fueron los jueces. No es tal; es un comunicado mal escrito que señala el jurado pero no a los beneficiarios. La nota de diciembre sí lo consignaba. Por lo demás dicha nota era un boletín disfrazado; el mismo boletín que emite el IVEC, lo cual ya en sí es reprobable –¿que no pueden al menos reescribir el boletín? En Internet puede localizarse el acta con los resultados.

Si bien invito al lector a leer directamente la nota en El Universal, no puedo escapar a la tentación de transcribir una prosa tan ejemplar en todo menos en coherencia. Mire, mire usted (:P):

 

Simplemente está mal redactada, los párrafos mal distribuidos y nótense las comas. Caramba, no sean egoistas y pónganse la del Puebla.

La anfibología no va aislada. Como argumento probatorio de que en Notimex y en la sección de Cultura de El Universal aún continúan  duros los festejos del Maratón, queda el último párrafo. Se lee :

Madre mía, El Diletonto al fin ha comprendido por qué este programa de becas está tan mal, por qué funcionarios en activo disfrutan de las becas con complacencia de las autoridades –¿acaso el CONACULTA no vigila?– y también entiende por qué el IVEC es prácticamente inexistente en Veracruz: porque promueve el estímulo a la producción artística de los creadores guerrerenses, no de los veracruzanos. Resta averiguar, y ojalá El Universal nos ayude, a descubrir cuál es el instituto de cultura que vela por los veracruzanos: ¿será el poblano? ¿el tabasqueño? O habrá que ir a Chicago para ver si entre tanto paisano hay una fundación para apoyar a los verachos?

PD. Diligentemente El Diletonto se registró en el sitio de El Universal para postear su comentario, que señalaba las incoherencias y la pésima redacción. Ejerciendo el supremo derecho de la censura, los redactores omitieron publicar el comentario sin que siquiera se explicara la razón. Quizá porque los efectos de la mona aún no se les bajan.

* Por supuesto, Franz Ferdinand no tiene nada que hacer aquí, pero dado que no encontramos una imagen bonita, decidí postear el nuevo video de Franz que suena ligeramente a Demis Roussos.

2008, UN AÑO PARA ENTERRAR

Entre lo sobresaliente de 2008, la presentación del libro Desciendo al corazón de la noche de Ramón Rodriguez, con la presencia de josé de la Colina.Cataclísmicos títulos atestiguan, profetizan o corroboran “la decadencia de la cultura x”, “el desvanecimiento de la tradición y”, “el ocaso del espíritu z”. Pocas veces reparamos en que esos informes y dictámenes de fin de una época pueden ser aplicados más cerca nuestro. 2008 será recordado, si es que un año tan mediocre merece recuerdo, por el desvanecimiento de la cultura. Más allá de que la torpeza del régimen del presidente Felipe Calderón poco ha hecho por transformar las ya obsoletas estructuras del FONCA, cuyo único mérito ha sido sostener el Sistema Nacional para la Cultura y las Artes, con sus siempre controvertidas becas y una serie de programas necesarios pero insuficientes, lo que se advierte en la cultura a nivel institucional es la ausencia de planteamiento, de un programa de cultura que trascienda la coyuntura.
Si el 2008 será recordado por algo será por ser el año de Carlos Fuentes, ya que celebramos su ochenta aniversario y conmemoramos los cincuenta años de su novela basal: La región más transparente, de cuya recepción dimos noticia en abril, con un artículo de José Homero, que situaba la obra dentro del contexto de la tradición mexicana.
Si a nivel nacional fue patente la ausencia de criterio, y con ello involucró no sólo la capacidad de disección sino igualmente la capacidad de análisis, razón y vislumbre que debe distinguir a un funcionario cuya función es crear programas y diseñar estrategias para resolver problemas, en este caso la cultura y el retraso de años, la proverbial incultura de las huestes panistas aunado a su compromiso con la diabólica lideresa del magisterio han terminado por destruir toda esperanza de una renovación, en el ámbito local, donde la cultura no la dominan los panistas sino los rojos, resultó fehaciente que la falta de presupuesto adecuado e igualmente de un programa, de un concepto, de una idea de cultura han terminado por afectar ya no sólo los planes de largo alcance, lo que llamaríamos los planes del sexenio, sino incluso los planes inmediatos. Para resumir: tanto a nivel nacional como a nivel estatal la cultura agoniza.
En el ámbito institucional la mengua en los presupuestos destinados a cultura, lo cual data desde 2007, redundó en un empobrecimiento gradual que ya es patente, que ya es notorio, en el circuito digamos de cultura: galerías, teatros, bibliotecas, espacios públicos. No se han construido nuevos espacios, como se prometió hace cuatro años, no se han ideado festivales que estén a la altura de la tradición cultural y hospitalaria de Xalapa, como se ha venido prometiendo, y los pocos espacios físicos han acendrado su deterioro mientras los festivales que aún se mantienen lucen cada vez más miserables. Sí, suena duro, pero ese es el término. Un crítico no puede ni debe edulcorar palabras sino en usarlas con justicia.

Sin presupuesto y sin ideas


A NIVEL DIGAMOS institucional es patente que el Instituto Veracruzano de Cultura carece de un presupuesto adecuado para cumplir con sus programas y funciones, lo cual termina siendo el lastre más acusado y acaso por ello, para solucionar el problema de los empleados, se ha pretendido derogarlo como institución, pero también se advierte que carece de una perspectiva de la cultura que se efectúa en el Estado. Es loable que haya interés por ser incluyente con la cultura popular, interés que por otra parte en modo alguno estuvo proscrita en las administraciones anteriores, huelga decirlo, pero no hay que soslayar que la cultura no puede ser de una vía única. Incluso, después de los debates y abogamientos a favor de la cultura popular o masiva, la acepción de cultura como una expresión de las artes y de una minoría ilustrada prevalece. La expresión más depurada de las expresiones humanas continúan siendo las artes, no las artesanías, que implican una serie, no una creación única, ni las tradiciones, que expresan no los anhelos, ideales y cifras, sino los ritos de integración colectiva.
Un instituto de cultura tiene la obligación de ofrecer programas de educación artística tanto como de ofrecer muestras de lo más representativo de las artes y no únicamente programas que pueden confundirse con un festival de fin de cursos. Y si puede comprenderse que los festivales mengüen, que las becas continúen con sus dudosos mecanismos de selección –hay funcionarios en activo que fueron becarios en activo, sin que ni los medios ni los artistas, mucho menos los encargados del Programa de Estímulos lo advirtieran–, no es comprensible que no pueda ofrecerse un programa de exposiciones, conferencias, obras de teatro o cursos medianamente decentes.
La carencia en el presupuesto se debe suplir con el conocimiento de las bondades del sistema. El CONACULTA, a través de sus diversos programas itinerantes, ofrece un catálogo de obras, exposiciones, artistas y creadores que permiten vestir a un estado con programas y recursos limitados. En vez de eso se prefiere programar a los que nunca se han ido. Y por eso los jóvenes, los nuevos y potenciales artistas, se desarrollan con un atraso en cuanto a conocimiento de las nuevas tendencias. Veracruz no es más la vanguardia artística; lleva años a la zaga, continuar repitiendo que nuestro estado es líder en materia de cultura sólo es adecuado para quienes lucran con ese presunto prestigio, válido únicamente para que los funcionarios puedan continuar cobrando.
Menciono al IVEC porque continúa siendo hasta hoy el organismo más importante de cultura en nuestro estado. En este 2008 de igual modo se corroboró que pese a los planes y conceptos en torno a cómo debería de reorganizarse la jerarquía gubernamental –la palabreja de reingeniería me caga, por eso no la uso :P–, la realidad, la abulia, la apatía, permitieron que las aguas retornaran a su cauce. No hay supersecretaría, Turismo y Cultura sigue siendo una Secretaría de Turismo y no de otra cosa, y el IVEC se mantiene y ratifica como el organismo rector de la cultura de Veracruz. Esa y no la construcción faraónica de la Araucaria, obra con la que aclaro no estoy a disgusto ni me sumo a los corrillos que la denostaron, es la gran noticia de 2008: la pervivencia del IVEC como organismo rector de la cultura.
Sin embargo, cabe añadir que la Universidad Veracruzana vio también afectada su participación como el segundo organismo más importante de cultura en Veracruz. La mengua en el presupuesto afectó directamente a la organización de la Feria Internacional del Libro Universitario, cuya edición 2008 tuvo el mérito de invitar a muchos de los escritores y editores de México que están creando la nueva literatura mexicana, pero que no creció de manera exponencial como antaño. Al menos la feria cumplió, ya que fue este justamente el año más polémico en la historia de la Editorial de la Universidad Veracruzana, con el relevo en clave de comedia de enredos en la dirección. Joaquín Díez-Canedo Flores, el nuevo director, ha sabido imprimir en pocos meses un sello propio, basado en el respeto, el conocimiento y su amplia agenda de relaciones.
Un punto a atender sería la Dirección de Divulgación Artística de la UV, que ha visto decrecer su presencia como supremo gestor de la difusión de los grupos artísticos y culturales univesitarios, y en cambio ha aumentado su influencia en ámbitos que antaño no le competían al punto que su titular se vio envuelto en infames rumores a raíz de la muerte de Erasmo Capilla, e incluso de Lorenzo Arduengo –sobre estos hechos, amplia información circula en Internet–. En ambos casos se habló de falta de apoyo para los respectivos programas que sostenían los extintos. Resulta obligado pedir que se esclarezcan los rumores y se forme un consejo que vigile la manera en que se asignan presupuestos.
Para concluir esta somera revisión de la cultura como programa institucional debe destacarse la labor del Ayuntamiento de Xalapa. No porque su programa de cultura sea sobresaliente –es en realidad provinciano, de barrio–, sino porque el anterior alcalde había mostrado su absoluto desdén por todo aquello que no fuera la cultura de la cubeta. Y no de las que ofrecen con privado a la mesa. Eso lo hubiera aplaudido JuanPi 2 desde la mesa que más aplaude –por aquello del rac, rac, rac. Velasco Chedraui y sus empleados al menos están programando obras populares, ofreciendo bailes y talleres. Es una alte rnativa, no la mejor, pero como decía mi abuela: peor es chile y agua lejos. Ojalá que a esa cultura de programación-de-fin-de-cursos alguien agregara un buen programa editorial, ciclos de conferencias, talleres por colonias, y la creación de espacios para danza y teatro en sitios hoy abandonados.
La cultura no es un adorno ni un entretenimiento para ociosos o estudiantes: es una necesidad. Xalapa, se ha dicho mil veces, podría vivir de su oferta cultural. En cambio, una costumbre que nunca cambia, los políticos y dirigentes prefieren continuar sosteniendo periódicos que nadie lee, revistas que a nadie le importan, periodistas que no lo son. No pedimos que se cancelen los programas en colonias –o delegaciones–, lo que pedimos es que el programa de cultura municipal sea un complemento de los programas de las otras instituciones. Y sobre todo, que haya una difusión adecuada que permita canalizar el esfuerzo que tantos creadores, desde posturas individuales, de grupo o colectivas, realizan en beneficio de la comunidad.
Mientras no haya un adecuado programa de cultura, que por principio comprenda qué es cultura, mientras no se respeten los derechos de los trabajadores, mientras las decisiones continúen siendo unilaterales, a cargo del líder iluminado en turno, no habrá manera de transformar nuestra sociedad. De este análisis se desprende que lo que menos hay, en esta época de eximias gestores, promotores, doctores y asesores, es una visión integral de la cultura.