CÓMO ACABAR DEUN AVES CON LA CULTURA

Foro de Análisis de la Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes. En el estrado, el instigador –presuntamente– Ramón Acevo; Xalapa, Ver. 26 de abril de 2008

Para Edward Said, la comedia se funda en el trastrocamiento de los tiempos, la falta de armonía: el amor juvenil de un anciano, el arribo impertinente de una noticia largamente esperada… Conforme a ello, la Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes, propuesta por el Conarte y avalada por el diputado del PRD, Atanasio García Durán, es una comedia, perteneciente al subgénero de enredos; y quizá, acotaríamos, de los enredos áulicos.
Los lectores de Maquiavelo aconsejan acometer acciones peligrosas en fechas durante las cuales pasarán inadvertidas. En caliente, ni se siente, sentenciarían los filósofos de Alvarado. La Iniciativa, elaborada según sus redactores, durante ocho meses, se entregó a García Durán el 5 de diciembre de 2005 y el 11 de enero de 2006 se presentó al Congreso para su discusión. Ramón Acevo, la cabeza visible del proyecto, declara haber presentado la propuesta a Herrera Beltrán, el 3 de enero, en las instalaciones del Caftán Rojo. No extraña entonces que La Jornada, en nota del día 21 de enero de 2006, cabeceara: “El gobernador pide desaparecer el IVEC”. Menos aún que el origen de esta información provenga de la Agencia AVC Noticias, la cual dio por sentados muchos hechos —entre ellos, la instrucción gubernamental de desaparecer al Instituto— y destacó que tal propuesta coincide con la política de Fidel:

El Consejo Veracruzano para la Cultura y las Artes —de crearse— se ajustaría a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo que transformó a la Secretaría de Educación y Cultura (SEC) en Secretaría de Educación y que permitió que se absorbiera el área cultural por la Secretaría de Turismo y Cultura.

Y como Luis Enrique Rodríguez Villalvazo señala en la investigación que presentamos en estas páginas [me refiero a un artículo de Luis Enrique Rodríguez Villalvazo publicado en el número de Performance donde apareció la presente columna de El Diletonto], desde el Plan Veracruzano de Desarrollo se definían ya los lineamientos y correcciones que Fidel había programado para la cultura. Todo, qué curioso, coincidente con las propuestas centrales de la Iniciativa de Ley.

Todos contra el IVEC

Para develar el origen de esta Iniciativa es necesario destacar la relación de los foristas —o de su vocero— con el gobernador. No se trata sólo de una vinculación deferente estilo India María: “Siñor Gobernador, aquí le traimos esta propuesta, para que esté enterado; pa que no luego anyden diciendo quiojos que no ven, se siente re-booonito”; es claro que la relación es más profunda. No incurriré en la vulgaridad de afirmar que hay aquí mano negra, pero sí resulta contundente, claro e inobjetable que desde el principio nuestro primer magistrado vio con buenos ojos estas reuniones que apuntalarían tan eficientemente su proyecto sexenal. La pista a seguir no es por qué desaparecer el IVEC, sino para qué. ¿Qué es lo que oculta esta institución tan golpeada desde Dante Delgado Rannauro, protector de la cultura sólo si ésta le dejaba lana? ¿Por qué desde que Fernando Gutiérrez Barrios tomó licencia los sucesivos gobernantes han intentado desmantelarla?
En abril de 2005, Jorge Escamilla Udave, participante en un foro de discusión en Xalapa, sostuvo que Recia (Red de Espacios Culturales Independientes Alternativos) respondía, más que a los requerimientos de los artistas —origen supuesto de la red—, a los planteamientos del gobernador Fidel Herrera Beltrán y su política sexenal. Si esta opinión puede parecer intencionada —requeriría la precisión de que se trata de la Recia versión Xalapa—, ¿cómo definir la noticia intitulada “Piden artistas desaparición del IVEC”, que Milenio Portal publicó el 19 de junio de 2005? Querido lector, deja que abuse de ti, y permíteme transcribir la nota completa:

Piden artistas desaparición del IVEC

El director del Caftán Rojo, Ramón Acevo, manifestó que el estado de Veracruz no cuenta con una ley de cultura, razón por la que los artistas veracruzanos se reúnen para preparar una ley que podría ser aprobada en el Congreso antes del fin de año, en la que se contempla la desaparición del IVEC y la instauración de un Consejo Veracruzano para la Cultura y las Artes.
Comentó que hasta el momento han tenido acercamientos con el presidente de la Mesa Directiva del Congreso, Atanasio García Durán, a quien le expusieron que tienen la intención de presentar dicha iniciativa de ley, toda vez que Veracruz no cuenta con una y menos en la que hayan participado artistas, catedráticos y pensadores veracruzanos.
Empero, lo que importa, dijo, es que el estado cuente con una ley que permitiría que se democratizara la cultura, toda vez que se requiere que los artistas veracruzanos participen más en la preparación de eventos importantes y haciendo aun lado el tema político.
Añadió que es sorprendente que el estado de Veracruz, cuya capital Xalapa es un ejemplo en materia cultural, no cuente con una ley y que estados como Chihuahua, Coahuila, Oaxaca y Nuevo León sí la tengan.
“Nosotros pensamos que entre septiembre y octubre podría ser presentada esa ley; y si las cosas van bien, podría aprobarse antes de fin de año”.
Comentó que una comisión de artistas se han reunido en Caftán Rojo para elaborar la ley; “también hemos revisado las leyes de otros estados y sorprende que Veracruz no tenga una”.

Invito al lector a reparar en ciertos elementos, por decir lo menos, bastante extraños: “se reúnen para preparar una ley que podría ser aprobada en el Congreso, antes de fin de año”. ¿Los artistas se reúnen para preparar una ley? ¿Legislar no es asunto de los legisladores? Y si se reúnen, es decir, si están debatiendo, ofreciendo, aportando ideas, ¿cómo es que ya saben que desaparece el IVEC y se instaura un Consejo Veracruzano para la Cultura y las Artes? Como corolario, además del carácter perentorio y la seguridad que se desprende del artífice/vocero (“Nosotros pensamos que entre septiembre y octubre podría ser presentada esta ley; y si las cosas van bien, podría aprobarse antes de in de año”), resalto esta declaración: “se requiere que los artistas veracruzanos participen más en la preparación de eventos importantes y haciendo a un lado el tema político”. En otros términos, necesitamos mano de obra. Lo cual curiosamente coincide con una de las vertientes que la Iniciativa ofrece: programas de cooperación comunitaria. Solidaridad, pues. Y todo, antes de que la consulta terminara.
Sorprende tanta premura, tanta diligencia. Es de suyo sospechoso que la Iniciativa se presente en diciembre, se concerte con Herrera el 3 de enero, y se presente en la legislatura el 11, apenitas días antes de que en La Gaceta Oficial, con fecha del 13 de enero, aparezca el decreto para instituir la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo para el Estado de Veracruz de Ignacio de la Llave), cuya estructura, qué curioso, vaya coincidencia, es parecidísima a la del Consejo Veracruzano de Cultura, que propone la Iniciativa. Es más, ya que de coincidencias hablamos, la Iniciativa aparece publicada el 16 de enero, sólo que en otra gaceta: La Legislativa.
Documentemos la suspicacia: desde junio, cuando apenas comenzaban las reuniones (“Son aproximadamente ochenta y siete personas las que intervinieron… Y esto resultó del Primer foro de la Cultura Independiente y Alternativa que realizó Caftán Rojo y cuyos trabajos duraron ocho meses”; declaración de Acevo a Milenio Portal, 23 de enero de 2006), ya se tuvieran conclusiones. Si es así: ¿por qué se tardaron tanto? ¿la elaboraron o les pasaron el boceto para que cumplieran con el guión?

Foro de Análisis de la Iniciativa de Ley para la Cultura y las Artes. En el estrado, Alejandro Montano y Alejandro Mariano, entre otras personalidades

De qué se trata

La propuesta de ley —no caigamos en el error de Acevo de llamarla Ley antes de aprobarse— pide la desaparición del IVEC y por ende la derogación de la Ley 6 “que constituye el Instituto Veracruzano de Cultura, publicada en la Gaceta Oficial del Estado el 10 de febrero de 1987 y se disuelve el Consejo del IVEC y el Patronato respectivos” . Subrepticiamente propone ubicar la sede de este organismo en Xalapa, lo cual ha motivado la suspicacia de los intelectuales jarochones. En vez del Instituto o de una Secretaría de Cultura, que a decir de Acevo —quien debería instalar una consultoría de gestión cultural, ya que al parecer domina la materia y está enterado de todas las legislaciones y problemas— sería una carga burocrática, se propone un Consejo integrado por un Consejero Presidente, treinta y un consejeros y una estructura integrada por Consejos Municipales. Para evitar la duplicidad de funciones —en esta columna seguimos la reingeniería fidelista—, no tocaré los aspectos jurídicos, ya sopesados por el Doctor De la Torre, para en cambio destacar el trasunto ideológico y los equívocos conceptuales.

Acevo ha proclamado que la desaparición del IVEC “será para bien, ya que ahora, en lugar de tener a una persona designada por el gobernador, al frente del Consejo que se plantea crear, va a haber un Consejero Presidente elegido por la comunidad cultural” (Notiver, 21 de enero de 2006), lo cual revela o desconocimiento de la Ley 61, que decretó la creación del IVEC con fecha de 1987, uno de cuyos lineamientos señala la elección del director mediante la comunidad cultural, o mala intención. Quien esto escribe (o sea: YO :-D), en ocasión de la ilegal destitución de Esther Hernández Palacios en 2000 por Miguel Alemán Velazco debido a la conspiración de Juan Maldonado Pereda para someter al IVEC a la secretaría entonces a su cargo, arguyó justamente que la designación del director del IVEC no corresponde al gobernador sino a la participación de artistas e intelectuales. Que en la práctica suceda otra cosa… Y ¿quién nos asegura que no seguirá sucediendo? Lo que indica que o no se sabe leer o se lee mal: designar al titular del Instituto es atributo de la comunidad cultural; no se requiere desaparecer esta institución para enmendar los principios de designación. Por favor, busquen mejores argumentos para sustentar esta propuesta. En todo caso, habría que comenzar a exigir que el gobernador respete la ley y que permita que los designios de la cultura sean asunto de la propia comunidad artística e intelectual. Ese es precisamente el punto: que la cultura sea legislada por sus actores y que los políticos saquen las manos de una materia que desconocen y a la cual no apoyan.

¡Aguas con el anacoluto!

Si la Iniciativa luce sospechosa en su origen y motivos, la redacción no la ayuda. Al contrario, tan sólo por la retahíla de anacolutos y equívocos conceptuales merece ser rechazada. Bastan pocos ejemplos: “La amplia difusión de la cultura y la educación de la humanidad para la justicia, la libertad y la paz son indispensables a la dignidad del hombre y constituyen un deber sagrado que todas las naciones han de cumplir con un espíritu de responsabilidad y ayuda mutua”. Aver aver (diría el Alexxx), el sujeto es: “la amplia difusión”, ¿de dónde salió el plural: “son indispensables a la dignidad”?; además de que los redactores tampoco saben aplicar las preposiciones: es “para la dignidad”. Ya lo dijo Pound citando a Confucio: quién no sabe escribir es porque no sabe pensar y si no sabe pensar, ¿cómo va a legislar, gobernar?.
Hay también equívocos conceptuales. Por ejemplo, la definición de cultura o de acto estético al referirse a los bienes culturales.

El contenido cultural de esos bienes, servicios y actividades se refiere al significado y los valores transmitidos. La expresión artística de esos bienes, servicios y actividades se refiere a la expresión cultural que emana de un trabajo creativo o una creación estética.
Los dómines duchos en estilística recomendaban, para entender una expresión “difícil”, redactarla en lenguaje llano.

Aver aver dijo Borges cuando le presentaron a Briggitte Bardot —y comenzó a tocarla. El contenido cultural de bienes y servicios está en proporción al significado y los valores que trasmiten los bienes y servicios. Son culturales porque trasmiten valores culturales. Hmmm. Desde que la tautología se inventó, la dialéctica se mordió el rabo. Sigamos. La expresión artística de esos bienes se refiere a la expresión cultural. La expresión cultural emana del trabajo creativo o de la creación estética. Ok. Tracemos las líneas de identidad: La expresión artística es igual a la expresión cultural. Y la expresión cultural surge del trabajo creativo o de la creación. Lo cual indica, que para estos filósofos nominalistas, el trabajo creativo y la creación estética no son sinónimos, pero que coinciden en tener una expresión cultural, la cual está en proporción con la expresión artística. ¿Me siguen? En otras palabras: El contenido cultural de los bienes es igual a la expresión artística la cual es igual a la expresión cultural la cual surge porque son obras y trabajos de creación. Dom Pero Grullo, autor de Sentencias y sentadas (cito por la edición de Gredos, 1967, p. 95), lo dijo mejor: “Un círculo es un círculo porque es circular”.
Si en la redacción y en la conceptualización, la Iniciativa se antoja un verdadero galimatías —y bastaría con ello para rechazarla: ¿cómo vamos a tener una ley mal redactada? Volvamos a Ezra (no Ezrita, quien es a Pound rocker, sino al Old Ezra). Si una ley está mal redactada , da origen al mal, a los errores, a la corrupción. Para Confucio, lenguaje y política son inherentes. Por eso los políticos alteran al lenguaje; lo corrompen porque corrompen la realidad, la vida ciudadana.
Dejemos las lecciones de poética para los sábados y continuemos el escrutinio. La Iniciativa traza una dicotomía: existen espacios oficiales, espacios públicos y espacios independientes. Los oficiales dependen de una institución gubernamental (federal, estatal, municipal). Los públicos buscan el lucro. Y los independientes son independientes porque no son oficiales pero buscan subsidio. De suyo es extraño, por no decir delirante, dividir los espacios en públicos y oficiales, pero más aún proponer una tercera vía que no es tal. En tanto los espacios independientes requieren del mercado son públicos. No hay una tercera vía. Lo que hay son espacios que no pueden subsistir porque no hay mercado. Por ello exigen subsidio. Tenías razón querido Tlacuache (no confundir con Old Possum —véase también Ezra): vivir fuera de la bacinica es vivir en el error.
Todo parece construido para que se proteja a los espacios culturales. Todo lo cual está muy bien, es loable, todos necesitamos trabajar y requerimos que nuestro trabajo de promoción cultural se reconozca y dé para vivir. Algunos, como YO (:-D), creemos en el mercado; creemos en la independencia, en la sana separación del poder; y trabajamos hasta doce horas diarias para poder pagar el sastre, el estilista y la beefeater. Otros, siguen extendiendo la mano a Fidel o prosternándose ante quien se puede. La Iniciativa no se propone democratizar la cultura, no busca corregir funciones ni paliar anomalías —nótese cómo la burocracia ya existente no desaparecería, sólo se integraría en otros espacios, entonces ¿cómo corrige la Iniciativa los gastos? ¿renunciarán los empleados a sus salarios o qué?. Lo que busca es justificar la reingeniería de Fidel, coptar a los intelectuales independientes y a los alternativos; o sea —dijera Anahí— corporativizarlos.

Un viejo Fidel: Acevo

Si el trazo de oficiales, públicos e independientes es confusa, ¿qué decir de las líneas subrepticias que recorren la Iniciativa? En el fondo se trata de integrar la cultura. Los consejeros, para serlo, deberán ser designados por sus gremios. Orange. No sabía que había gremios. Ta gueno, si la visión de la cultura de esta Iniciativa es medieval, pues ¿por qué no podría haber gremios? Hace casi treinta años Gabriel Zaid propuso una CTM de la cultura. Ya. Hagámosla en Veracruz. Si Echeverría —que fue mentor del señor Herrera Beltrán— se lamentaba de que no hubiera un Fidel Velásquez de la cultura que permitiera congregar y sindicalizar a los siempre liosos intelectuales por cuales, al parecer Fidel —que fue discípulo de Echeverría— encontró su Fidel: Acevo.
Transcribo el artículo 65; uno entre muchos que subrepticiamente promueven la corporativización:

ARTÍCULO 65º. Los concursantes de proyectos, becas o trabajos deberán acreditarse y ser avalados por su experiencia, méritos, trayectoria, conocimientos o pertenencia a algún gremio u organismo cultural reconocido.

En Un día especial, el personaje que interpreta Mastroianni, porta un carné que garantiza que no es homosexual, y obviamente, lo reconocen como homosexual, porque para eso expedían los carnés. Se trata de marcar; el fascismo ha actuado siempre así. La idea de los gremios es perversa. El Consejo será democrático a condición de que los consejeros —quienes tomarán las decisiones— estén agremiados.¿Quién garantiza que los consejeros designados sean los más notables, los más honestos?, ¿sus gremios? ¿Quiénes decidirán los gremios? Y más perversa, maquiavélica, dirían (los que estudian doctorados), es la intención manifiesta de inscribir en una suerte de padrón a todos los intelectuales independientes y alternativos. Para recibir un apoyo, para solicitar una beca, para organizar actividades, para ser beneficiario de las donaciones (¿de quién? ¿de quien sea? ¿de los narcos? ¿de los pederastas?), hay que tener reconocimiento legal como “alternativo”. En mis tiempos, los alternativos eran quienes no querían estar dentro del circuito oficial; los vendedores del tianguis de El Chopo, por ejemplo; los artesanos del Callejón; los editores de fanzines; los organizadores de un toquín o de un rave; los dueños de tiendas con camisetas punky o jevis. Ahora resulta que para ser independiente y alternativo necesitas reconocimiento ¡del gobierno! Qué extraño. Qué perverso.
Por otra parte, ¿no sé es artista si no se pertenece a algún gremio? Si existen intelectuales que no se alineen, ¿no se les tomará en cuenta?
Agréguese a ello que el Consejo tiene que aprobar el proyecto de trabajo de los espacios alternativos (“ARTÍCULO 86º. Cada Consejo Municipal de Cultura tendrá las atribuciones siguientes: XI. Aprobar el proyecto de cada espacio cultural independiente alternativo que solicite ser reconocido como tal en el ámbito municipal.”). ¿Por qué? ¿Desde cuándo necesito que me otorguen el derecho a expresarme? ¿Ya se van dando cuenta cómo esta Iniciativa, más allá de las reuniones con el gober, de lo insólito de su facturación y remisión, de los acuerdos coincidentes, es eminentemente oficial? Peor aún: es fascista. Busca controlar la disidencia. Si todas estas credenciales oficiales no bastaran, si no hay espacios alternativos, el Consejo los creará. Ajajá. Independiente por decreto. Entre las facultades que se atribuyen al Consejo, está la de “estimular” la creación de espacios independientes.

ARTÍCULO 81º. El Consejo, los Consejo Municipales y los Ayuntamientos estimularán la instalación de espacios culturales independientes alternativos, dentro de los lineamientos que esta ley contiene.

¿Alguien se acuerda cómo nacieron los ilustres partidos de oposición? ¡Pues así! El corporativista Calles y el no menos cachorro Lázaro promovieron los partidos de oposición para controlarlos mejor. Antes que los independientes y los alternativos critiquen mis acciones, mejor yo creo a los independientes y alternativos. Señores, acá en Xalapa, tenemos un chingo de espacios independientes, por cierto, todos los instalé yo (aquí habla el Consejo).

Cooperativismo cultural

Paralelo a la gremialización y el reconocimiento oficial como elementos necesarios “para existir”, se desliza otra idea oficialista. La Iniciativa propone una actuación semejante a la de los programas de solidaridad: yo, el Estado, te apoyo, siempre y cuando tú inviertas o cooperes con tu chamba (para hablar como Fox; nog se pgeocupen, al ghatito hablo como el dogtog gsimi). La propuesta de legislación no está enmendando problemas; no se trata de ofrecer alternativas y posibilidades de financiamiento distintas a las ya existentes —los programas de becas—, sino de regularizar la situación. Se inscribe a los artistas e intelectuales en un padrón y una vez corporativizados, se les ofrecen programas de asistencia. Como en cualquier comunidad.

ARTÍCULO 79º. El Consejo y los Consejos Municipales promoverán que la sociedad civil participe en la organización, desarrollo, construcción y financiamiento de actos y unidades culturales, como bibliotecas, salas de lectura, museos, teatros, foros y otros locales dedicados a la cultura y las artes.

ARTÍCULO 80º. El Consejo y los Consejos Municipales estimularán la creación de instituciones de asistencia privada, sociedades, asociaciones civiles y fideicomisos, que coadyuven al fomento a la cultura.

No se agotan aquí las anomalías; lo que se agota es la paciencia mientras crece la indignación. Creo que las razones expuestas y las circunstancias tan insólitas: la coincidencia entre los motivos que originaron el Foro y el Plan Veracruzano de Desarrollo, la curiosa existencia de las resoluciones antes de concluida la consulta, la similitud entre el organigrama del Consejo y el de la Secretaría de Turismo y Cultura; la ideología represiva, la mentalidad corporativa, son elementos más que probatorios de la ineficacia y peligrosidad de esta Iniciativa de Ley para la comunidad artística, intelectual y finalmente para todos los veracruzanos, ya que la cultura no se limita a la actuación de un grupo sino que es asunto de todos. Estudiar esta Iniciativa y proponer su rechazo es tarea ciudadana. Del mismo modo que redactar una nueva iniciativa que sea incluyente, razonada, y no satisfaga intereses personales, es asunto perentorio. Sí, no tenemos una Ley para la cultura, pero eso no significa que debamos aceptar el primer taparrabos que no presenten como si fuera alta costura. La comunidad intelectual y artística, esa comunidad inexistente —en tanto comunidad—, muchas veces servil, entreguista, cobarde, debe defender sus derechos y manifestar que está harta de que sus atributos y funciones sean asunto de rebatingas por minucias económicas y políticas. Sobre todo: debe exigir hablar y no prestarse a mascaradas. Tampoco, en su autofagia, en las comodidades que brinda muchas veces vivir dentro del presupuesto —aunque se administre como autónomo—, debe permitir que un grupo de vivales hable en su lugar. Está muy bien que la Iniciativa venga de Fidel, que Fidel le de lana de los veracruzanos a Acevo, que promueva Caravanda, que quiera desmantelar el IVEC y por eso restrinja su presupuesto, pero que lo diga. ¿Por qué no se declara el origen de estas acciones? Porque son ilegales, porque son antidemocráticas. Por eso.

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1 comentario

  1. […] perdón, el curioso lector interesado en desmenuzar los pormenores puede consultar mi columna: “Cómo acabar de unaves con la cultura” (Performance num. 19, 4 de abril de 2006); en línea en: El Diletonto). La coincidencia de los […]


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