PONIÉNDOSE ROJO Y SINVERGÜENZA

SERGIO VILLASANA EN LA GALERÍA DE ARTE CONTEMPORÁNEO

La sucesión en el IVEC/II de III

Las acciones de Sergio Villasana Delfín en su primer quincena como director del Instituto Veracruzano de Cultura se distribuyen en: rotar posiciones mientras sopesa la depuración; uniformar el Instituto con base en los lineamientos no escritos pero visibles del fidelato; reconocer el terreno en que se ha adentrado. En menor medida, a articular oralmente la idea de cultura que Fidel Herrera Beltrán posee pero no ha podido asentar en una ley, un programa o al menos un proyecto y que groseramente podría definirse como “una cultura para el pueblo”. Al contemplarse y sopesarse tales acciones patentizan la ausencia de un proyecto, de una noción siquiera de qué es cultura —no se diga de una idea—, errores operativos que contradicen la proclamada eficiencia del nuevo equipo.

Limpiando la casa por la ventana

Para los nuevos dirigentes del IVEC depurar no sólo significa despedir a los cercanos colaboradores de Esther Hernández Palacios —la anterior directora, para los recién llegados a esta telenovela—, sino también reducir salarios, despedir personal cuya filiación hernandezpalaciega no es directa y trastrocar cargos. El argumento es por supuesto la eficiencia administrativa, el ahorro, evitar duplicación de funciones en el organigrama; argucias válidas a condición de que los despidos y la depuración no se contradijeran con nuevas contrataciones.
Quien no conozca el IVEC y su composición incluso podría pensar que hay que adelgazar la burocracia; quienes han trabajado o mínimamente tratado con dicha institución, recordarán que ya se trabaja con un personal reducido y las carencias que incluyen desde falta de mantenimiento hasta falta de implementos de papelería. Siendo en la real politik —para hablar como los académicos—, costumbre inveterada rodearse de leales, ni siquiera alguien tan tonto como este cronista cuestionaría los relevos. Lo reprochable es el equívoco en la evaluación de los trabajadores.
Ejemplo fehaciente de esta comedia de errores son las indecisiones, los despidos corregidos por la continuidad y la continuidad ratificada desmentida por el despido. Así, la indecisión para saber si el Centro Experimental de Desarrollo Integral a través de las Artes (CEDAI)
continúa, si reducen o no colaboradores; la ratificación de Jorge Acevedo (fundador en 1998 de la Fototeca de Veracruz) en su función como museógrafo, y su despido al día siguiente. En la mejor tradición del slapstick*, a mitad de la segunda semana de julio se propaló el rumor de que Silvia Tomasa Rivera dirigiría Publicaciones del IVEC. Para el viernes se ratificó que Ángel José Fernández no continuaba y se rectificó que tampoco llegaba Silvia (¿la venganza de Perlasca por todos los insultos sufridos?). El doctor en historia presentó su renuncia desde el 30 de junio, con carácter de irrevocable, y hasta ahorita espera sucesor. Fieles lecciones aprendidas: ¿mandarán a alguien de RTV a publicaciones?.

¿ Qué hay de nuevo, Pussycat?

Dentro de esta snowball* , muchas más anécdotas: Rafael Santín, subdirector de Educación e Investigación Artística del IVEC, decoroso impulsor del Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artístico en el Estado de Veracruz, es relegado como administrador al Teatro Reforma. Hasta el momento desconocemos si aceptó este puesto “honorario”, o si se integrará a Culturas Populares o regresará a México. Dos artistas veracruzanos, Francisco Galí y Néstor Andrade, se han enzarzado en una comedia de equívocos y errores desde la administración anterior. Andrade, con veinte años de labor en el Instituto, anda desubicado. Y no por la andropausia sino porque su lugar como museógrafo Galí. Villasana ya prometió arreglar el asunto pero no encuentra dónde. Colaboracionistas como somos, sugerimos que Andrade vaya a Casa Principal.
Si estos enroques parecen extraños, qué decir de otros: al responsable de recursos financieros lo enviaron a un área destinada a recursos federales. ¿Confirma esto que deseaban la subjección del IVEC para emplear fondos públicos para las campañas de los candidatos priistas?

La roja insignia del padrón

Primera confirmación: Villasana sí llegó a alinear y a pintar de rojo al IVEC. Una oreja —no un oreja, aunque abunden— del periódico Política el día de la asunción de Villasana cuestionaba crípticamente: ¿lo pintará de rojo? Sí, si lo pintará, ya se mancharon incluso. Muestra de ello: la cartelera del IVEC que se inserta en el Diario de Xalapa está reroja. Nada extraño, se dirá, así tiene que ir toda la publicidad de Fidel —me rehuso a identificar a Fidel Herrera Beltrán con el Gobierno del Estado de Veracruz, quizá un filósofo pueda distinguir entre el individuo que desempeña una función y la función, aunque para FHB no haya límites, véase su defensa contra las acusaciones que le imputan protección a Ye Gon, donde claramente se advierte que él se considera el Gobierno del Estado de Veracruz e incluso el Estado de Veracruz.

Dos pruebas que documentan la lectura de la alineación por la alineación: Rosa Borunda, el 12 de julio, al entregar en el Museo de Antropología de Xalapa el Códice de Chiconquiaco para su resguardo a la directora del MAX, exclamó: “Bienvenido Sergio Villasana al IVEC, que estamos seguros que contaremos contigo en este esfuerzo.” (El Golfo) El periodista y editor Manuel Rosete Chávez, fiel al delirio profético que últimamente lo sobrecoge, por su parte, afirma en su columna “Apuntes” : “Por lo que hace a Sergio Villasana, entendemos que se hace cargo del IVEC para dar al trabajo de esa institución un sentido más apegado a los objetivos del gobierno de Fidel Herrera, que como político de gran habilidad y probada lealtad al titular del Ejecutivo, sabrá coordinar adecuadamente los esfuerzos de todos los integrantes de la comunidad artística del IVEC para que los frutos de su trabajo hagan brillar a Veracruz en el contexto nacional e internacional, donde casi no tiene presencia. En pocos días Villasana tendrá alineado al arte y la cultura dentro de la “Fidelidad”. [Destaco en negritas comentario tan brillante] Como dicen los de TVAzteca: “¡Aaadentro!, que están cenando”.


Irremediablemente fiel a ti


Segunda sospecha confirmada:
Villasana sí llegó al IVEC para apoyar al fidelato en las elecciones. Apenas comenzaba a operar y a presentarse ante los medios de comunicación cuando resbaló en el primer peldaño. Carolina Gudiño, querida amiga de Fidel, apoyada para que quedara como secretaria del PRI, y cuyo dispendio en su campaña ha sido denunciado por la prensa, aprovechó actividades del IVEC en Casa Principal para promoverse como candidata a la diputación local por el distrito urbano de Veracruz. Ante las críticas de los partidos y el cuestionamiento de algunos periodistas, Villasana declaró que cualquier candidato “podrá visitar las instalaciones de la dependencia y en su caso promover su proyecto”. ¿Desconocerá el licenciado Villasana el Código Electoral de Veracruz? ¿La Ley de Fomento a las Actividades de Desarrollo Social de las Organizaciones para el Estado? ¿La Circular de la Contraloría para Supervisar el Manejo de Recursos en el Proceso Electoral del 2007?
Al no poseer el licenciado Villasana el perfil para dirigir el Instituto Veracruzano de Cultura —tampoco poseía el perfil para dirigir RTV, hay que decirlo ––, nos lo han presentado como el hombre adecuado para enmendar la política cultural por su conocimiento de las leyes y su eficiencia. ¿Cómo interpretar entonces su desconocimiento de las leyes? Al margen: la señora Gudiño declaró a Notiver “que va a tener los ojos muy puestos en todas aquellas autoridades locales que son ajenos al proceso electoral y que deben de mantenerse al margen del mismo, pues deben de dejar que los candidatos y partidos políticos hagan su trabajo y que la gente en base al candidato y la propuesta, determine quien quiere que sea su representante tanto en el congreso como en las alcaldías.” (Notiver). Eso fue el 2 de julio, después se olvidó de lo que dijo y aprovechó a autoridades ajenas al proceso electoral —y a instituciones— y se dejó invitar por Ivonne Moreno, a Casa Principal. Ahí donde también presentó su libro: Hablemos de mujeres
.

PROMOCION AVASALLADORAPARA LA CULTURA

Su diversidad plástica

Patio Central de la Galería de Arte Contemporáneo, viernes 6 de julio de 2007. 20: 30 hrs.
Esta fotografía del primer acto presidido por el licenciado Sergio Villasana, nuevo director del IVEC, muestra fehacientemente la gran promoción que se dio a la inauguración de la exposición
El Sureste: su diversidad plástica. En cambio sirvió para mostrar el sentido de la oportunidad de ciertos miembros de la comunidad artística y cultural de Xalapa —curiosamente los que en las últimas cuatro administraciones, incluidas las de Esther, han disfrutado de prebendas y un respeto que sus obras no respalda—, quienes ni tardo ni perezosos hicieron cola, roncha y fila para esperar su turno de platicar con Villasana, con el cual se reunieron para intercambiar impresiones en “conocido restaurante”, como revela la oportuna nota del Diario de Xalapa . De los poco más de veinte espectadores —descontando empleados— la mitad eran intelectuales de reconocido prestigio esperando presentar sus respetos al licenciado.
Martes 17 de julio es el gran día en que podrán leer la segunda parte de La sucesión en el IVEC. Mientras deleítense con estas bellas imágenes: la primera tomada en exclusiva para Performance por nuestro querido amigo y la segunda publicada en el mencionado Diario.

ANDERSON Y BARCLAY EN EL BARCO

[Esta imagen fue publicada en Diario de Xalapa, crédito Luisa Dorbecker]

CALOR EN EL TRÓPICO

FHB_Cómo que me renuncia

Este sábado 7 de julio se publica en el suplemento cultural CONFABULARIO de EL UNIVERSAL, un comentario acerca de las declaraciones de artistas eintelectuales sobre la designación del licenciado Sergio Villar del Instituto Veracruzano de Cultura. Sepan cuantos leyeren que Carolina Cruz Morales, Caro pa los cuates, publicó en el periódico IMAGEN una serie de declaraciones de artistas e intelectuales tan prestigiosos como Sergio Pitol, Carlos Monsiváis y Emilio Carballido, además de colados como José Homero y Juan Javier Mora-Rivera, en torno a la inusitada decisión de nuestro señor gobernador, FHB, de colocar en el máximo puesto de la gestión cultural a un funcionario con trayectoria de articulador y enlace, antes que de conocedor del medio.
Para quienes aún lo ignoren, el argüende —no Lorenzo— deriva de la violación a la Ley del IVEC —la cual nuestro señor gobernador se obstina en ignorar— y de la imposición de un funcionario sin contacto con la comunidad artística y cultural de Veracruz. Cabe recordar que en Imagen apareció también un ensayo de Ignacio García, poeta de Veracruz, sobre el IVEC.
No se pierden este número: será histórico. Por desgracia en línea no se puede leer así que quienes puedan, compren hoy este diario y busquen la columna “De rebote”, donde se comentan y citan algunas declaraciones de los mencionados.
Y esperen la continuación de las aventuras de El Diletonto.

CUANDO MUERALA TARDE

ehp-fhb_netaneta.gif

LA SUCESION EN EL IVEC/I de III partes

El miércoles 27 de junio eran aún muy pocos quienes lo sabían: el sucesor de Esther Hernández Palacios, directora del Instituto Veracruzano de Cultura , no saldría de la tercena de nombres que se manejaba en los corrillos y que saltaban alzando la mano para que el titiritero las eligiera. El sucesor sería el hombre más idóneo para cumplir la encomienda que concomía a Herrera Beltrán: un articulador político que convirtiera a la amorfa masa artística e intelectual de Veracruz en el último de los gremios aglutinados en torno al fidelato.
Los rumores de cambio en la dirección del IVEC eran tópicos. Desde el regreso con visos de triunfo de la doctora en Letras y flamante funcionaria del CONACULTA foxista —fue directora de Animación Cultural—, los enemigos que había acumulado durante su mandato —periodistas resentidos por la renuencia de Hernández Palacios a untar la mano, eternos aspirantes al IVEC y los resentidos candidatos a algo que convierten a Xalapa en un escenario de la picaresca decimonónica— no habían cejado en su empeño por zancadillar nuevamente a la escritora y académica universitaria.

Almuerzo en la hierba

UNA TARDE DE DOMINGO Fidel Herrera Beltrán y Esther Hernández Palacios coincidieron en la casa de una amistad en común. La doctora, ya alertada de las intrigas aúlicas que buscaban destituirla, aprovechó la comida para conversar informalmente con Fidel, a quien siempre se refirió como su amigo personal, en torno a las intrigas. Desde enero del año en curso los fidelistas habían señalado al gobernador lo incongruente que resultaba el IVEC dentro del organigrama del gobierno del Estado: Esther no era fidelista y el Instituto, a diferencia de las demás secretarias e instituciones gubernamentales, no ostentaba el color rojo fidelidad. Nuestro gobernador, convencido, tal buen alumno del echeverriato, que los intelectuales sí sirven para algo, comenzó a escuchar a los intrigantes, entre ellos al influyente director de Comunicación Social: Alfredo Gándara, quien siempre despreció a Esther y buscaba lograr el enroque, que no sólo completara el equipo de feligreses —dícese de los fieles—, sino también que afianzara los necesarios miniequipos que todo político con aspiraciones conforma en el seno de un equipo mayor. Hoy, Gándara ha llenado el círculo: su cuate David Cuevas está también en RTV.

Toma de posesión de Sergio Villasana

Súmese a ello las eternas aspiraciones de personas cercanas a Fidel, como Maruchi Bravo Pagola, Ivonne Moreno —impuesta a Esther en la Casa Principal, a cambio de la cabeza del antiguo alumno y cercano colaborador de Hernández Palacios, el maestro Daniel Domínguez—, Reynel Melgarejo —impuesto en el IVEC—, Manuel Zepeda —quien presumía de su cercanía con el gobernador y a quien periodistas como Joaquín Rosas Garcés aún hoy continúan denostando debido a rencores añejos entre ambos —, y por supuesto la filtración de datos a través del canal exclusivo de noticias que opera desde las oficinas de Palacio de Gobierno. Y el rencor vivo de Juan Maldonado Pereda, quien no perdona a Esther ser hija de don Aureliano, el hombre que frustró sus esperanzas políticas.
En mayo el rumor fue clamor: Esther ahora sí se va, vuelve Perlasca. De eso platicaron Esther y el gobernador. Fidel amonestó a Esther solicitándole que el IVEC se ajustara a los lineamientos políticos e ideológicos del régimen y le informó de su interés porque existiera unidad en el díscolo y levantisco medio intelectual. Esther respondió que la comunidad era de suyo crítica y con una ideología antiinstitucional, que era imposible aglutinarlos en una suerte de gremio y mucho menos que suscribieran el apoyo al fidelato y por extensión al PRI. Convencido de que una masa crítica pero amorfa, disidente pero desunida, como la presentó Esther al gobernador, era más conveniente que un llamado al orden que sólo generaría unánime rechazo, Fidel ratificó su apoyo a Hernández Palacios prometiendo incluso más recursos al IVEC. Nunca llegaron.

Porque quieras o no, yo soy tu dueño

EL JUEVES 14 de mayo, por la mañana, el gobernador llamó a Esther y le pidió que se presentara en sus oficinas. Esther redactó nuevamente su renuncia, como en aquel lejano día del 2000, aún con la esperanza de mantener la dignidad. Por la tarde, Fidel le dijo que ya sólo deliberarían de común acuerdo sobre el sucesor.
No esperaba Fidel que Esther anunciara su salida. En la ceremonia de premiación del Concurso Nacional de Cuento y Novela Policiacos convocados por el IPAX el lunes 18 de junio en la Biblioteca Carlos Fuentes, tras un improvisado discurso, con la voz alterada por la emoción, Esther enfrentó las preguntas de los periodistas y declaró haber entregado ya su renuncia.

EHP conversa con el licenciado V�ctor Arredondo Álvarez

Ante esta desobediencia al protocolo tácito de la función pública, Fidel no llamó ya a Esther. Los nombres de Antonio Nemi Dib, de Sergio González Levet —ávidamente destapado por sus colegas periodistas— e incluso de ¡Ramón Acevo! comenzaron a sonar.
El relevo era inminente. Los ociosos intelectuales buscaban un cabo que desembrollara la madeja, algunos candidatos inclusive se ufanaban de su amistad con el gobernador en exposiciones.
El miércoles 20 una atmósfera lóbrega envolvía las oficinas del IVEC. Durante el acto de incorporación al patrimonio cultural de Veracruz de la Fortaleza de San Carlos, en la ciudad de Perote, Herrera Beltrán nunca le dirigió la palabra a Esther, vamos, ni la miró. Las fotografías, remitidas puntualmente por Comunicación Social del Gobierno del Estado de Veracruz, muestran al gobernador, no a ella. Y estaba a su lado. Todo es cosa de recortar el encuadre. Una vieja técnica del estalinismo, quien siempre borró a sus enemigos no sólo de la tierra sino del imaginario. Esa noche, a las 22: 10, Fidel volaría a Londres. Se subió al helicóptero que lo trasladaría al aeropuerto de la ciudad de México, se despidió de todos, inclusive de periodistas. No de Esther.
Merced a ello se especuló que Fidel, la dejaría en el cargo un rato más y en el momento menos pensado: ¡cueeello!. Juran que cantaba “te vas cuando yo quiero que te vayas”. Como con el procurador, decían los enterados. Como con Noemí, recordaban otros. Incluso en la guardia pretoriana de Esther existía la convicción de que todo quedaría en agua de borrajas. En el otro extremo, los periodistas atacaban a Manuel Zepeda, para allanarle el camino a González Levet, sobre el cual llovían elogios y panegíricos de sus amigos y periodistas tan diligentes como serviciales.
Sin embargo el miércoles 27 Gándara filtró a sus voceros digitales —Al Calor Político y Gobernantes— quién era el elegido: Sergio Villasana, director de RTV, compañero echeverrista de Fidel, priista excelente y funcionario diligente —su currículum lo exhibe como un eficiente orquestador y un hábil oficiante, además de conocedor de sindicatos, acuerdos, órdenes: desfacedor de entuertos. Una especie de Limpiador. Como el que sale en Pulp Fiction. Finalmente se confirmaba el rumor: Esther Hernández Palacios no dejaba el IVEC por ineficiente, como los visionarios periodistas informaron, sino porque Fidel necesitaba un operador político, capaz de aglutinar a los escandalosos pero inofensivos artistas en una masa dócil, algo así como la claque que aplaude en los shows televisivos. No sería extraño: ya Leticia Perlasca, Francisco Morosini y Silvia Saldaña sentaron precedente obrando eficazmente en el recaudo de firmas prestigiosas para encomiar el desempeño del señor gobernador: felicitaciones durante el informe e incluso ¡certificaciones de la transparencia en las elecciones del 2006 antes de que el cómputo terminara!

Intelectuales al grito de ¡caaargada!

Villasana

FIDEL APRENDIÓ MUCHO de Echeverría: la función de los intelectuales no es hacer cultura sino respaldar moralmente a un gobernante bajo sospecha. Fidel sí está interesado en la cultura. Cree en los artistas e intelectuales. Cree que bastará que quienes han recibido sus apoyos personalistas y no institucionales —todo lo que el IVEC debió hacer, lo ha hecho Fidel, desde dinero sin restricciones para Acevo y compañía, becas personales para escritores —Silvia Tomasa, ¡no te enojes!— y pasajes de avión para estudiantes, porque a éste le convienen los favores, no la transparencia ciudadana— firmen una proclama para legitimar lo que se advierte será una de las elecciones más controvertidas en los últimos años. ¿Cómo un serio aspirante a la candidatura presidencial podría resignarse a ser mandatario de un estado mayoritariamente opositor?

Esos son los motivos ocultos en la designación del ex secretario particular del antiguo aspirante a rector, Juan Maldonado Pereda, el compañero de formación echeverrista, el sempiterno hombre tras bambalinas, hoy extraído a la luz como una gema: Sergio Villasana Delfín, cuyo punto culminante —lección gratuita para los periodistas: culminante es adverbio derivado de “culmen”, no lo que termina sino el punto más alto— del currículum es convertir Radiotelevisión de Veracruz en una radio de estado, no del pueblo, en la vieja lección “comunista”. Para alinear a los rejegos, para pintar de rojo la cultura. Y acaso también para apaciguarlos: Antonio Vázquez Figueroa, formado bajo la tutela de Fernando López Arias, recordado como un represor, estará también en el IVEC.
En este escenario, se sabe que habrá un operador cultural que fungirá de enlace con los artistas e intelectuales. Un contrapeso. Se menciona a una persona de cultura, con un currículum versado en la gestión y con excelentes resultados al frente de la Galería de Arte Contemporáneo, la cual además de arropada por el gobierno federal y estatal, goza de la estimación de los artistas e intelectuales: Araceli Friscione, quien será la directora de Educación. Esta incorporación permite esperar que sea el diálogo y no la intolerancia el que florezca.

VERACRUZpor una culturaINSTITUCIONAL

La Feria Internacional del Libro de Palacio de Minería realizada del 22 de febrero al 4 de marzo tuvo en su edición XXVIII a Veracruz como estado invitado. El Instituto Veracruzano de Cultura, la Universidad Veracruzana y la Editora de Gobierno del Estado de Veracruz mostraron sus respectivos acervos bibliográficos y organizaron actividades dedicadas a mostrar la diversidad cultural de Veracruz. Gracias al atinado diseño se logró ofrecer en la exposición una imagen coherente y unitaria del trabajo tan diverso de estas tres instituciones. Coherente y unitaria, sí, pero como una suma de instituciones, no como la diversidad que es Veracruz. A despecho del éxito obtenido, Veracruz mostró una imagen parcial, acorde a los intereses del fidelato, cuyas instituciones se han ido definiendo como enemigas del quehacer cultural independiente.
Leemos en la editorial de la Feria: “ El programa de actividades de Veracruz, se ha estructurado en torno a diversas líneas temáticas, con el propósito de brindar al público asistente una muestra de la riqueza cultural y artística de la entidad, así como de su patrimonio natural, histórico y cultural, y del conocimiento científico y tecnológico que se desarrolla en el estado. Lo anterior, a través de presentaciones editoriales, mesas redondas, conferencias, talleres y grupos artísticos.”
Declaración demagógica. Mientras la Universidad Veracruzana y la Editora de Gobierno del Estado de Veracruz son instituciones cuyos alcances se definen en sus propios estatutos, es decir, pueden ofrecer una visión parcial acorde a sus intereses si así lo desean, el IVEC es el organismo dedicado a promover la cultura de Veracruz y por ello debió de convocar e invitar a los personajes y protagonistas de la vida cultural de Veracruz, más allá de que fueran institucionales o no. Si la Universidad decide que solamente sus académicos y profesionistas cuentan dentro de la cultura veracruzana o la Editora se presume factor decisivo en el avance de la cultura de Veracruz, está muy bien, las críticas en todo caso las recibirán ellos. El IVEC en cambio no puede limitarse a considerar que sus empleados y autores son los más representativos de Veracruz ya que es un organismo incluyente y plural, rector, no productor de cultura, y por ello debe considerar dentro de sus programas a las organizaciones independientes y también a los creadores al margen de las instituciones.
La imagen que presentó Veracruz en la Feria fue una imagen tan coherente, como lo puede ser una fotografía que decide a quiénes encuadrar y a quiénes no, pero también una imagen triste y provinciana: la de un estado que de cuando en cuando saca del armario las chalinas y los vestidos con chaquira olorosos a alcanfor, que se apoya en sus glorias pasadas, se pertrecha en los bastiones académicos y en los artistas promovidos institucionalmente. ¿De verdad esto es Veracruz? ¿La literatura veracruzana, que es lo que nos ocupa, está en la UV, el IVEC, la Editora de Gobierno? No, en estas instituciones están las glorias locales, los amigos de los directores editoriales en turno, los académicos de siempre, las redes de intereses creados, por lo cual siempre en todos los consejos editoriales, aparecen, desde hace casi treinta años, los mismos nombres. Cierto que hay que agradecer a la edad que algunos vayan cambiando, claro, pero se agradecería más pluralidad, que los jóvenes autores tuvieran un espacio donde publicar, en fin. Xalapa no tiene remedio.
Hay un cuento de Monterroso —deliberadamente cito de memoria— acerca de la visita de un prestigioso escritor a una ciudad. Lo recibe la tertulia de literatos y eruditos a la violeta que nunca faltan en los pueblos y cuando el hombre pregunta si no hay escritores, le presentan a un joven, hasta hace poco poeta, a quien los profesores terminaron convirtiendo en uno de los suyos, como el eminente crítico que está realizando las obras completas de otro betabel. Veracruz siempre ha vivido una esquizofrenia cultural. Fuera de Veracruz se conoce y aprecia a muchos artistas y creadores que curiosamente no son los mismos que se promueven en Veracruz. Es cierto, vivimos en una suerte de estado socialista donde quiere promoverse una cultura unitaria, controlada. Y antes que la cultura independiente, se prefiere a la cultura dependiente. Si te pago, no puedes pegarme.
Continuamos con la editorial de la Feria: “Veracruz es hoy en día, una de las entidades del país en donde la tradición cultural se conserva con orgullo y dignidad, a la par de su crecimiento y desarrollo material y espiritual. Es un estado vigoroso en donde comulgan cotidianamente historia y modernidad, propiciando así no solo el fortalecimiento de su actividad creativa, sino también el desarrollo sustentable de la entidad a partir del respeto a la diversidad social y natural.” Sí, debió de mostrarse la riqueza cultural y la diversidad, no la institucionalidad. Como director de Editorial Graffiti, considero que debió invitarse a esta casa editorial independiente a exponer sus productos y a participar en una mesa redonda en torno a la cultura. Graffiti fue una de las pocas revistas veracruzanas que han trascendido las curvas de Maltrata y para muchos mexicanos continúa siendo referencia de Xalapa. No sólo eso: editamos a autores como Naief Yehya, Mauricio Montiel, Roberto Pliego, Dionicio Morales, Eduardo Espina, José Kozer y Armando Romero, que luego serían autores de otros sellos, entre estos, la UV. Pero no sólo Graffiti, también Durandarte es un digno ejemplo de editorial independiente con un acervo de escritores veracruzanos, entre ellos el llorado Francisco Morosini, a quien se le ha querido reducir a letrista del himno jarochón, cuando en realidad fue un poeta y narrador de diversos registros. Y ha habido otros casos de editoriales, algunas con apoyo ocasional de las instituciones, como Cultura de Veracruz. Esta revista no me gusta, pero celebro que Raúl Hernández Viveros mantenga su proyecto. Y como tal es una presencia cultural.
Como crítico literario, lo cual comprueblo porque he ejercido la crítica durante más de veinte años, cosa que otros profesores y doctores nunca han hecho, que debió de invitarse a escritores como Rafael Antúnez, Francisco Hernández, Silvia Tomasa Rivera, Fidencio González Montes, Norma Lazo, Víctor Toledo, Braulio Peralta y muchos más que han enaltecido el nombre del estado. En vez de ello, acudieron escritores como Adolfo Castañón, Evodio Escalante y el ajonjolí de todos los moles José Vicente Anaya, que podrán ser autores de respeto (o no), pero no se entiende cómo están ellos y no los autóctonos. ¿Malinchismo? ¿Amiguismo?
Lástima que una excelente oportunidad para promover la riqueza cultural de Veracruz, de sus contradicciones incluso, haya terminado en una promoción de las instituciones. Cuando una institución necesita que la promuevan es porque poca credibilidad tiene.