MEMORIA DE UN FESTIVAL EXCEPCIONAL

Martin Amis

“Se juntó el hambre  con la necesidad” fue la coloquial respuesta de uno de los organizadores foráneos del Hay Festival en Xalapa a la pregunta sobre cómo se acordó festival tan importante en Xalapa. No era para menos. En julio de 2010 se había desarrollado en Zacatecas la primera edición en México de este festival que nació en Gales, en el poblado Hay-on-Wye, famoso por sus librerías, con la presencia de escritores, periodistas, músicos e intelectuales como Carlos Fuentes, Jon Lee Anderson, Bob Geldof, Sasha Sokol, Jorge Volpi, Laura Restrepo, Francisco Goldman y Héctor Abad, entre otros; y la dedicación a la memoria de Carlos Monsiváis y José Saramago, entonces recién fallecidos. Realizado por la entonces gobernadora de Zacatecas, la perredista Amalia García, quien participó en el programa, el Hay Festival se asumía como piedra de toque para impulsar la lectura y devolver a Zacatecas, hermosa ciudad, Patrimonio de la Humanidad, su antiguo lustre. Sin embargo ante el inminente relevo en la gubernatura se temía que la siguiente administración cancelara la continuidad. (Ver “Cumple expectativas Hay Festival”: http://ntrzacatecas.com/noticias/zacatecas/2010/07/19/cumple-expectativas-“hay-festival”)
De modo que en enero de 2011 el Hay Festival buscaba anfitrión en México. Del 19 al 23 de enero se celebró en Madrid, España, la edición número 31 de la Feria Internacional de Turismo. Conforme a las cifras de la feria (accesibles en: http://www.ifema.es/ferias/fitur/pdf/cifras.pdf) acudieron a este mercado, visitado en mayor número por hoteleros (15% del total) y promotores de viajes (18%), más de doscientos mil asistentes. Algunos fueron visitantes profesionales; y dentro de estos un 1. 3% correspondió a “organismo oficial extranjero” . Conformando este porcentaje asistió una nutrida representación de Veracruz, con emisarios de la Secretaría de Turismo, Cultura y Cinematografía y del Ayuntamiento de Xalapa. Como se relató en una entrega previa (“Hay Festival en Xalapa”, Performance 147, ) Elizabeth Morales, asumida inesperada vocera de la delegación, anunció, a su regreso, como logro de su gestión, la contratación del Hay Festival para Xalapa; aunque en ese momento se anunció que se efectuaría en 2012, no en 2011. En marzo, sin embargo, se anunció que el festival sucedería en octubre.

Programa

El Hay Festival se desarrolló del 6 al 9 de octubre. El programa incluyó personalidades de importancia mundial. Varios, escritores reconocidos, leídos y candidatos al Premio Nobel de Literatura: Martin Amis, Richard Ford… Otros, personajes menos mediáticos, aunque con una trayectoria que los sitúa entre las personalidades más influyentes en sus campos respectivos: Marcus du Sautoy (considerado uno de los científicos vivos más importantes), Niall Ferguson (definido por Time dentro de las cien personalidades más influyentes a nivel mundial). Y claro, Michael Nyman, Brian Nissen. Para el público de a pie había nombres más atractivos: Elena Poniatowska, Diego Luna, Molotov… Y para los amantes de la literatura, esa cofradía cada vez más reducida, surgía la posibilidad de conocer a Rodrigo Rey Rosa, Ricardo Piglia, Alfredo Bryce Echenique, Edmundo Paz Soldán, además de la oportunidad de volver a escuchar a Sergio Pitol, Margo Glantz, Mario Bellatin, Rosa Beltrán, Juan Antonio Masoliver, Carmen Boullosa.

La nómina fue amplia e incluyó autores para diversos gustos. Nada que reprochar a la composición del programa, si acaso la poca presencia de poetas y de lecturas de poesía. Nada –tampoco– que objetar a la calidad de los participantes; si acaso que al cotejar los programas en Zacatecas (2010), Segovia (2011), Cartagena (2010) se advierta cierta regularidad, ciertas presencias reiteradas (Sergio Ramírez, Martín Caparrós, Juan Cruz, Eduardo Lago), como si el festival fuera una suerte de caravana que va llevando a sus artistas exclusivos de un punto a otro. No seré mezquino sin embargo y coincido en que se trata del festival literario más importante del mundo y es un lujo su celebración en esta ciudad tan agobiada.

La importancia histórica

La embajadora de Gran Bretaña en México, Judith MacGregor, expresó al gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, su satisfacción por el éxito del Hay Festival en Xalapa y manifestó su deseo de que continúe en esta localidad. Aprovechó para recordar los lazos que unen a Gran Bretaña y Veracruz siendo uno de ellos el convenio contra el cambio climático. La diplomática no era la única satisfecha. El galés Peter Florence, fundador del Hay y presidente de la organización a nivel mundial, agradeció la hospitalidad y refrendó su voluntad para que el festival continúe en Xalapa el resto del sexenio.

Es comprensible la algazara expresada por autoridades y organizadores. Para el Hay, quien recientemente perdió la sede en Granada, víctima de la crisis, se mantiene la presencia en México, escenario clave, por su dimensión, dentro del esquema de festivales en lengua castellana. Para Veracruz, el Hay permite hospedar un festival de gran envergadura, visible a nivel mundial, y refrendar a Xalapa y a Veracruz como sitios señeros dentro del turismo cultural, además de contribuir a la limpieza de la imagen de un estado que ha sufrido los embates de la guerra civil entre bandos criminales en épocas recientes.

El flechazo es explicable. Como uno de esos matrimonios arreglados: Al Hay le conviene el dinero de Veracruz, a nosotros el apellido, el abolengo del Hay.

Escollos

Hubo, es cierto, varios contratiempos: el programa se publicó ya entrado agosto, lo que dificulta la promoción previa, necesaria para que el público foráneo se entere de la oferta del festival; sucedieron varios cambios y ausencias, algunas por motivos de enfermedad –Álvaro Enrigue fue hospitalizado, por ejemplo, lo que implicó la ausencia también de la escritora  Valeria Luiselli, su esposa–, otras sin notificación –el cambio de espacio de la conferencia de Niall Ferguson, el cambio de día de la charla con Jon Lee Anderon. Todos estos incidentes propios de la organización primeriza de un festival de esta dimensión. Gajes del oficio, nada para festinar o incordiar. Destaco sin embargo que una de los trastornos más notorios, debido al interés que había suscitado, fue la cancelación de la trasmisión en vivo de La dichosa palabra. Aunque se sabía que no se desarrollaría, pues su cancelación respondió a que se cancelaron las actividades del Canal 22 en el Hay Festival, no se avisó al público la suspensión del programa. Además de afectar la trasmisión en vivo de los noticieros de cultura diariamente, como se había anunciado, y el programa de Alvarado, Boullosa y Casar afectó también a los propios reporteros del canal, quienes debieron cubrir sus gastos con dinero propio al encontrarse, ya en Xalapa, con que sus reservaciones fueron canceladas.

Postscriptum

Manuel Vicent dedicó en su columna habitual en El País, un artículo, “La bestia”, al Hay Festival donde refiere el contraste entre celebrar un festival literario mientras afuera se vive una realidad violenta. Como si intuyera esa crítica, la directora del festival en castellano, Cristina Fuentes respondió al cuestionamiento sobre el sentido del Hay:

… venir a crear comunidad. Eso es lo que tiene el Hay Festival. Y es una de las funciones primordiales del arte en general, de la poesía, de la literatura, que nos abre la posibilidad de restaurar los tejidos que se lastiman en una sociedad ante experiencias de crisis como las actuales: de violencia, de horror. Y nos hace abrir el diálogo, el diálogo es lo que hace estar en comunidad: transformar el horror que estamos viviendo en un espacio compartido.

HAY FESTIVAL en XALAPA

Haciendo guardia con el guardia: Michael Nyman y Brian Nissen

El acontecimiento cultural del año en lo que a literatura y pensamiento toca es el Hay Festival, que en su segunda edición en México se desarrollará en Xalapa del 6 al 9 de octubre. Se ha anunciado la posibilidad de que Xalapa hospede el Hay al menos los siguientes cinco años, aunque Elizabeth ya comenzó con sus contradicciones diciendo que será los próximos tres años. El programa, que se urde en torno al encuentro de la cultura anglosajona, en especial de la británica, origen del festival, con la cultura hispanohablante, en su vertiente ambosmundos, ofrece la oportunidad en varios casos única de conocer y escuchar los pensamientos e ideas de algunos de los intelectuales y escritores más importantes del mundo, además de asistir a conciertos de grandes músicos. El programa puede consultarse en las propias páginas de este periódico de modo que apenas si preciso mentar a Martin Amis, Richard Ford, Niall Ferguson, Jon Lee Anderson, Ricardo Piglia y a Alfredo Bryce Echenique, como los autores más notables entre las decenas que deambularán por Xalapa en esta semana. Insistimos: el Hay es un festival de lectores, no un festival de artistas, músicos o cineastas, como se ha comentado, acaso para atraer al público mayoritario que no lee ni la señalética. Artes y entretenimiento son acompañantes, no el punto central, que es la literatura y las ideas. Conviene recordar que la celebración en Hay-on-Wye, la sede central, atrae a más de 200 mil visitantes a una de las más remotas aldeas de Gales.

El corredor sin fondo El Hay, por su importancia, debe de ser la piedra basal para la ubicación de Xalapa en el mapa del turismo cultural. Leticia Perlasca, titular de la Secretaría de Turismo y artífice de la realización del Hay Festival, a su regreso de la Feria Internacional de Turismo (Fitur), anunció en enero que se celebraría este programa, sin especificar año. En medio de contradicciones –Elizabeth Morales había anunciado que realizaría el programa en 2012, lo que motivó una aclaración de Perlasca puntualizando que el festival había sido convenido por mediación de Turismo y Cultura, no del Ayuntamiento– el Hay comenzó a fraguarse lejos de la atención mediática y bajo la asesoría de la Universidad Veracruzana y los organizadores del Hay Festival y del British Council. Cuando al regreso del polémico viaje a España, a la ya citada Fitur, que desarrollaron Leticia Perlasca y la alcalde de Xalapa, Elizabeth Morales, se anunció que el Hay Festival se desarrollaría en la ciudad en 2012 más de uno leímos la noticia con escepticismo y suspicacia. ¿Motivo?: la ausencia de una adecuada infraestructura. En Xalapa, pese a su prestigio como ciudad de teatro, no hay teatros. El Teatro del Estado, sitio emblemático de la cultura de Xalapa, sede de la Orquesta Sinfónica de Xalapa y espacio, en la Sala Chica, de la ORTEUV, sufre de graves desperfectos –hoyos en el techo, fugas de agua– que orillaron a Protección Civil a emitir un comunicado sobre la crítica situación en que se halla el inmueble. En el sitio de videos youtube, aún es posible ver un video sobre las goteras del teatro y los músicos de la OSX y la OSJEV cuentan sobre vigas a punto de caer o ratas corriendo en las tuberías, que de no ser lamentables serían viñetas cómicas. Súmese a ello que el Teatro J. J. Herrera, también denominado de la Ciudad, lleva más de un año en espera de una cabal remodelación que le permita fungir como espacio teatral y foro musical. Uno esperaba que dado que Xalapa había sido escogida para albergar tan importante festival, el dinero, que no suele abundar para los proyectos de cultura, finalmente sería liberado a fin de ofrecer un marco adecuado al fasto que representa escuchar a personajes tan importantes como Niall Ferguson o Marcus du Sautoy, una de las personalidades más influyentes a nivel mundial y en el que pocos han reparado –les dejo de tarea investigar su importancia. Si la franquicia continúa en Xalapa habrá que esperar un año más. O dos. O tres. O nuevas administraciones. Un cambio de siglo acaso no vendría mal. Para acallar críticas, Morales anunció, en mayo, que se construiría un corredor cultural turístico que comprendería del Parque Juárez a Los Lagos. Desde la administración de David Velasco se ha manoseado el mentado corredor como paso primero para prestigiar a Xalapa dentro del turismo cultural. El 11 de mayo Elizabeth Morales anunció haber recibido del Gobierno del Estado la suma de 9 millones de pesos para el corredor turístico y 1 millón 500 mil pesos para la iluminación ornamental del Parque Juárez.

Letras de cambio

A escasos días de la celebración de este auténtico maratón de ideas y arte, que albergará a cineastas, músicos, pensadores y sobre todo escritores y periodistas, el único corredor que hay entre el Parque y los Lagos son las callejuelas con coquetos hoyos que se revelan con el sol, como sonrisas tras la lluvia. Tampoco se concluyó la iluminación. Eso sí, se ha anunciado que el Ayuntamiento ha recibido un presupuesto de 38 mil pesos para “impresiones”. Una nota aclaró posteriormente que lo que la alcalde entiende por libros son spots radiofónicos, contratación de edecanes, espectaculares y posters. Xalapa: ciudad que vela por la lectura –de eslóganes. Pese a la indolencia con que el municipio ha enfrentado al festival, al mal estado de las calles y la inseguridad que no se ha resuelto, justo en el tramo que va de Juárez a Los Lagos, esperamos que el Festival, celebración de la creación, las ideas y la libertad, sea un éxito y que se continúe realizando para bien de la ciudad y de todo el ecosistema de la cultura. Aguardams sobre todo que sea una fiesta del conocimiento para que nuestros políticos, aunque sea por ósmosis, aprendan algo.

MATAR un ÁRBOL

Araucaria de San José, Xalapa, Veracruz.

El martes 9 de agosto se derribó por encomienda del Ayuntamiento de Xalapa la araucaria ubicada a la entrada del mercado Alcalde y García, a un costado del atrio de la iglesia de San José, en el barrio homónimo. Héctor Hernández Andrade, responsable de Medio Ambiente en el municipio de Xalapa, quien durante el sexenio de Fidel Herrera Beltrán fue director general Forestal en la Secretaría del Desarrollo Agrario (Sedarpa), encaró las críticas exponiendo que la araucaria estaba moribunda. De acuerdo a Hernández Andrade la araucaria, muerta internamente, carecía suficiencia de nutrientes además de estar plagada. La culpa: el arriate de cemento impedía la apropiada irrigación de las raíces.

Convertido en centro de atención, el señor Hernández aprovechó para anunciar más talas pues la mayoría de los árboles en Xalapa que se encuentran en calles y avenidas, de acuerdo al funcionario, amenazan la integridad de los transeúntes. Anticipa su meta como funcionario: derribar la mitad de los 27,000 árboles que existen en la ciudad. Asunto es de biólogos y ecologistas convalidar o refutar los argumentos del responsable de cuidar el medio ambiente en Xalapa.

Hernández Andrade ha ido más allá. Ha dicho que las administraciones municipales anteriores no razonaron en la plantación de árboles. Si ello es verdad uno se pregunta: ya que él estuvo en la Sedarpa, por qué no corrigió los actos de David Velasco, quien plantó varios árboles.

En lo que respecta a remover árboles es otro asunto, ya que muchos de estos árboles son añosos. Acaso Hernández Andrade debería dialogar con los grupos ecologistas que se oponen a esta tala que ya se está llevando a cabo en la ciudad de manera subrepticia, para evitar más críticas. Ahora propone un Museo del Árbol. Como quien dice, Muerto el niño… Y en una medida que si no fuera grosera resultaría hilarante anuncia que plantarán una nueva araucaria donde estaba la anterior. ¿Pus no que eran exóticas y no merecían ocupar el suelo xalapeño…?

El Xochimilco de la niebla

El presente nos está demostrando, día a día, que ya no es posible imponer actos de manera autoritaria. En el caso de la tala debió de efectuarse un estudio de la situación de los árboles en Xalapa y presentarla, difundirla a la urbe, para que los ciudadanos de Xalapa y las organizaciones de defensa ecologista conocieran el informe y discutieran su pertinencia. También para que la sociedad evaluara y eligiera la solución más adecuada. En vez de eso, el Ayuntamiento, o la alcalde o Hernández, decidieron que la mejor medida era cortar, podar y convertir la plantación en suplantación al dejar macizos de flores en vez de árboles.

En las principales avenidas de la ciudad se están sustituyendo los árboles centenarios por arriates con maceteras. Sí, muy bonitos, pero el xalapeño quiere a sus árboles. Hernández, vocero de Elizabeth Morales, ha dicho incluso que convertirán la ciudad en un nuevo Xochimilco, con macetas y flores por doquier, lo que insisto, si no fuera lamentable, se pensaría que es una línea de comedia, una ocurrencia de Eugenio Derbez para Ciudad Peluche.

Habría que indagar en las nociones de la belleza de nuestra alcalde. La belleza en una ciudad no la detentan las flores. Los árboles son en sí bellos y si algo ha distinguido a Xalapa es la profusión frondosa de sus camellones y parques. Los árboles, hay que decirlo, dan sombra y guarecen de la lluvia; condiciones climatológicas extremas que paradójicamente coexisten en Xalapa. Tan si no fuera suficiente, la nuestra es una ciudad serrana, no una villa lacustre. El corte de los árboles vetustos puede evitarse de contar con un programa de sanidad vegetal. La solución no es derribar árboles y plantar otros; sería como asesinar a los enfermos y entregarle un bebé a los deudos. Como las personas, los árboles no son sustituibles. Un programa de protección vegetal no requiere una inversión ingente. Sólo estudios y medidas oportunas. Los recursos del Ayuntamiento de Xalapa se han aplicado y continúan aplicándose a medidas y acciones no perentorias. La salud de los árboles es un asunto ciudadano. Debemos exigir que se instauren programas de revisión y protección para evitar que la tala anunciada continúe.

Como se había hecho anteriormente con otro árbol, el ahuehuete situado en la Plazuela del Carbón, en Revolución, se debió rescatar el árbol, protegerlo y mantenerlo como testimonio; monumento histórico viviente.

Así lucía la araucaria de San José antes de ser talada.

La importancia histórica

A juzgar por las declaraciones del señor Hernández colijo que en el Ayuntamiento muchomucho no saben de la historia de Xalapa. Reseño entonces la importancia histórica de la araucaria. En ocasión del cuarto centenario del Descubrimiento de América, el embajador de Chile en México regaló a Porfirio Díaz un cargamento de araucarias, quien las distribuyó por todo el país. Cuatro de ellas se entregaron al gobernador Juan de la Luz Enríquez. Una de ellas se plantó en el Parque Juárez, las otras en los atrios de iglesias de Xalapa. Ignoro si esta araucaria hoy muerta fue una de ellas, ya que el atrio de la parroquia de San José se ha modificado. Con todo, era un árbol con más de cien años de antigüedad –no setenta, como dijo Hernández Andrade, quien ignora que la biología tiene estrecha relación con la historia–, por lo que cabe considerarlo un monumento natural enclavado en un espacio histórico. En el mismo sitio, justo detrás de la iglesia, hay un obelisco que conmemora la gesta de dos  militares, Ambrosio Alcalde y Antonio García, quienes combatieron contra las tropas norteamericanas que habían ocupado Xalapa en 1847. San José, en especial esa zona que diríase es el centro del barrio, es una zona cargada de memoria y es por ende un recinto histórico.

Dicen los locatarios, cuentan los vecinos, filtran los funcionarios, que se derribó la araucaria centenaria para mayor ganancia que no gloria de los empresarios que instalarán sus negocios en la denominada Plaza Gourmet. Sería un acto de mezquindad y ruindad. Los propietarios del Bola de Oro, Asadero Cien no han opinado, por aquello de que calladitos se ven más bonitos y el que se mueve sale de la foto. O de la plaza. Elizabeth Morales ha argüido que ella no concibió la Plaza Gourmet, que se trata de un proyecto de Velasco Chedraui, quien no pudiendo convertir la Plaza Lerdo en una plaza de bares, como se lo proponía, se resignó a llevar su música y sus chelas a San José.

Varios medios, como La Jornada Veracruz, acotaron que ha sido Morales quien ha ofrecido las concesiones de esta plaza, no Velasco. El reportaje “San José, negocio redondo de edil” de Jair García, publicado en tal medio, señala que la remodelación con fines comerciales busca beneficiar a los familiares de la alcalde Elizabeth Morales. Pocos han reparado que Elizabeth Morales tiene presencia en ese barrio: desde el loft en el que durante años funcionó un edificio se coordinó su campaña. Más aún, en el último año San José se ha convertido en cuartel de invierno de priistas. Desde ahí han operado organizaciones juveniles, comités, organizaciones amigas.

Un emblema del barrio

La araucaria era un emblema del mercado de San José y del barrio mismo. Los comerciantes expresaron a varios medios su molestia. Los vecinos denunciaron el suceso a través de cartas, ya que la tala había pasado inadvertida. Ocurrió una pequeña alharaca en torno al hecho y cosa extraña el acto atrajo prensa a nivel nacional. Si la medida arbitraria afectó la vida de un ser, no menos cierto es que ni antropólogos ni historiadores se han manifestado para externar su deliberación acerca de la manipulación de un lugar histórico. Pareciera que a nadie le importa preservar a ese espacio, que atestigua la resistencia a la colonización y que es parte no sólo de la historia de Xalapa sino de México. No sorprendería que en lugar del obelisco se instauraran unos arcos de McDonald. Al menos constataría coherencia en los actos públicos.

Argüir, como lo hizo Hernández Andrade, que la tala de la araucaria se debió a que estaba podrida y constituía una amenaza, atribuir al exotismo de su origen las pocas defensas contra las plagas, es ignorar la historia y la literatura. Se sabe:  nuestros políticos no leen y desconocen la historia.  Querer convertir a una ciudad en epicentro del turismo cultural sin saber qué es lo que la convierte en culta es un disparate. Basta recordar que ya Salvador Díaz Mirón cantó en Lascas a la araucaria que se encuentra frente al Parque de Los Berros.

De descubrirse que el verdadero motivo de la muerte de la araucaria fue facilitar las ganancias de este grupo de empresarios, a quienes amamos los árboles, a los vecinos de San José, a los xalapeños conscientes nos queda la opción de no acudir a esa plaza y aun de vetar el consumo de los productos que expenden ahí y en otros locales. Y difundir en Xalapa y fuera de ella que en la Ciudad de las Flores prefiere matarse un árbol que rescatar o preservar la vida.

La SAGA de la desaparición del IVEC

 

El doctor Félix Báez Jorge durante la canonización de Rafael Guizar y Valencia, 2006.

El lunes 24 de enero una noticia estremeció al cerrado pero tornadizo mundo de la cultura: a las redacciones de varios periódicos y portales de noticias habría llegado una carta, firmada por Eduardo Sansores, el popular Güero, personaje de la vida cultural jarocha, denunciando que Félix Báez-Jorge, director del Instituto Veracruzano de la Cultura, IVEC, se proponía desmantelar la institución además de tomar medidas injustas y arbitrarias. Ignoro si por huera propensión al chisme o por convenir a los intereses inconfesables, varios medios intitularon el boletín –ninguno consigna la carta, pore so digo “habría llegado una carta”, y todos repiten o transcriben idéntico texto, lo cual resulta curioso por decir lo menos y por ello presumo la existencia de un boletín– con titulares llamativos: Los Políticos, un blog a cargo de Salvador Muñoz, y Veracruz Informa eligieron el incendiario: “Félix Báez, un peligro para la cultura: Sansores”; con el mismo título la nota apareció en el portal de Hechos. Es probable que tal fuera el título del boletín y que los periodistas se limitaran a transcribir. En una entrada previa de El Diletonto comentamos con detalle la noticia en Notiver.
Las acusaciones de Sansores
¿Qué es lo que ha motivado esa alarma que Sansores expresa en el boletín? A reserva de conocer la carta en detalle y no sólo en el resumen difundido,las acusaciones denuncian varias acciones que inconformaron a ciertos creadores del Puerto –no consigno sus nombres porque no sé a quiénes representa Sansores, ni si habla en nombre propio o ha sido designado vocero de una comunidad: el boletín no lo deslinda. He aquí los puntos:
“los trabajadores desaprueban la desaparición de la subdirección de Promoción y Animación Cultural, ya que consideran que es el inicio del desmantelamiento del IVEC”.
“presentó [al gobernador Javier Duarte] un programa de reestructuración del IVEC que contempla la transferencia de la referida subdirección a la Secretaría de Turismo y Cultura”.
La Fototeca Juan Malpica Mimendi y la Casa de la Cultura Agustín Lara han sido clausuradas [sic].
“los artistas o ciudadanos no pueden acceder [a las oficinas del IVEC], violando el derecho de audiencia”.
Se despidió a “Yesica Martínez, quien era subdirectora Administrativa […] porque atendió a una persona que requería orientación para un trámite”.

[Todas las citas corresponden al boletín mencionado]

Los argumentos posteriormente fueron reproducidos por columnistas quienes anunciaron, sin comprobar las aseveraciones ni las denuncias expuestas, que Báez-Jorge se proponía desmantelar el IVEC. Si la floración de reportes de balaceras en diversos puntos de la ciudad de Xalapa el viernes 14 de enero motivó artículos sarcásticos ante la ausencia de pruebas, no me explico por qué estas columnas, quienes no han presentado sus pruebas, no han merecido reprobación semejante.
Desaparición cíclica
El tema del desmantelamiento del IVEC es cíclico. Cada comienzo de sexenio, una vez designado un nuevo director, en las tertulias se propala la noticia de un inminente desmantelamiento del IVEC o bien a la sujeción de la Secretaría de Turismo y Cultura. Así ocurrió cuando el CONARTE, trasunto de la fundación cultural Caftán Rojo A. C. promovió una iniciativa de ley cuyos objetivos, en palabras del vocero y principal promotor, Ramón Acebo, eran la desaparición del IVEC (“El gobernador pide desaparecer el IVEC”, La Jornada, 21 de enero de 2006). Conforme a la información difundida esta ley se elaboró durante 2005; es decir a menos de un año de que Fidel Herrera Beltrán detentara la gubernatura. La Agencia AVC Noticias habría sido el venero de esa información; Acebo expresaba:

El Consejo Veracruzano para la Cultura y las Artes —de crearse— se ajustaría a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo que transformó a la Secretaría de Educación y Cultura (SEC) en Secretaría de Educación y que permitió que se absorbiera el área cultural por la Secretaría de Turismo y Cultura.

El chismoso, perdón, el curioso lector interesado en desmenuzar los pormenores puede consultar mi columna: “Cómo acabar de unaves con la cultura” (Performance num. 19, 4 de abril de 2006); en línea en: El Diletonto). La coincidencia de los principales lineamientos de la Iniciativa con una de las acciones principales de la reingeniería gubernamental propuesta por Herrera, la desaparición del Instituto Veracruzano de Cultura y la absorción de sus funciones por la Secretaría de Educación y por la Secretaría de Turismo, fue entonces lo que causó tal encono y oposición a la Iniciativa de Ley propuesta por el diputado Atanasio García Durán.
Sin embargo, cuando Dalia Pérez Escobar prometio durante su campaña para lograr la diputación una Ley de Cultura, pocos previmos que el resultado terminaría respaldando esa Ley Orgánica del Poder Ejecutivo que había asentado como supremo árbitro de la cultura al gobernador y su manejo a la Secretaría de Turismo y Cultura. Nuevamente remito a los curiosos a consultar mis columnas al respecto.
Sujeto a la Secretaría
A lo largo de esta novela por entregas o saga tragicómica, resulta evidente que la desaparición del IVEC está asentada en los lineamientos de la ley que instauró la creación de la Secretaría. El Diletonto ha reiterado, a lo largo de más de cuatro años, que los lineamientos del sexenio de Herrera Beltrán fueron desaparecer el IVEC, crear un megaconsejo con los jerarcas de la cultura, la educación y la política, y uniformar la cultura con el propósito soterrado o visible, de corporativizar la cultura. Esta interpretación se basa en que la desaparición del IVEC y la creación de un consejo se asienta en el decreto para instituir la Secretaría de Turismo y Cultura (Ley 523 de Turismo para el Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave), la cual se publicó el 13 de enero de 2006 en La Gaceta Oficial.
Cabe preguntarse, ¿realmente Félix Báez-Jorge planea desaparecer el IVEC o es la secretaria de Turismo, Cultura y Cinematografía quien se propone incorporar a las funciones de su secretaría las atribuciones anteriormente reservadas al IVEC? Para muestra basta que el IVEC ha dejado de ser el responsable de la coordinación de festividades populares, como la Fiesta de la Candelaria; es la Secretaría quien se ocupará de coordinar estas fiestas.
Esta confrontación apenas empieza y sin duda sera nuevamente la gran saga del sexenio.

¿Un TIGRE para elIVEC?

La conformación final del gabinete de Javier Duarte de Ochoa es inminente. Varios puestos han sido ya designados y otros nombramientos se dan por un hecho. En el ámbito de la cultura las especulaciones son sobre quién será el titular del Instituto veracruzano de Cultura aunque parece decidido el nombramiento.

Poeta en la ciudad

Silvia Tomasa Rivera, poeta de reconocimiento nacional, orgullosamente veracruzana, emigra a México. En la última quincena la poeta resolvió su mudanza, además de trámites para continuar con su fundación Posada del Poeta, cuya sede es en Veracruz pero que tendrá representación en el Centro Histórico de la Ciudad de México. La mudanza es significativa; cierra un ciclo, la estancia de Silvia durante cerca de quince años en Veracruz, e indica que no será directora del IVEC, un puesto al que se decía aspiraba. Silvia parecía una candidata idónea: poeta reconocida y elogiada por Fidel Herrera Beltrán, quien apoyó y patrocinó varias actividades de Rivera, como el encuentro Escritores de Mar y Montaña, que por falta justamente de patrocinio institucional no alcanzó segunda edición en 2009.
En la cena realizada el lunes 24 de mayo en el salón Gal, promovida por Fundarte, donde se congregaron trabajadores de la cultura con el entonces candidato Javier Duarte de Ochoa, una de las protagonistas fue justamente Rivera. El Diletonto en su oportunidad escribió una crónica.
Había un punto en contra de Silvia: su franqueza y vehemencia. Nunca ocultó su antipatía por Leticia Perlasca, con quien se enemistó cuando dirigió el IVEC, al punto que airó sus diferencias en público.

Cercanías y diferencias


El punto clave no es barajar nombres sino saber quién es cercano a Perlasca, titular de Turismo y Cultura, o al menos quien podría acordar y colaborar con ella. Que Perlasca haya resuelto el zarzal de los conflictos sindicales del COBAEV y que haya dejado al IVEC saneado y con dinero son meritorias credenciales. Sin embargo, por mayor tolerancia y espíritu conciliador que la distingan, se antojaría difícil que trabaje con quienes la han criticado.
De modo que si la lección se aprendió, el próximo director del IVEC será una persona con la que la máxima titular de la cultura en el estado acuerde en respetuoso diálogo. De ahí que también muchas personas recibieran con cautela el nombre de Dalia Pérez, ya que, aseguran, tuvo sus roces con la aún directora del COBAEV. Durante el primer foro de cultura Pérez Castañeda aseguró que ella se dedicaría a la cultura y a su apoyo “no como otros que saltaban de un instituto de cultura a dirigir escuelas de bachilleres”.
De los tres que yo tenía, de los tres que yo tenía, ya sólo queda uno, ya sólo queda uno, y es porque dicen que la rifa del tigre se la quedará el Tigre.

El Tigre en la caza

El doctor Félix Báez Jorge se ha distinguido, además de por su notable trayectoria –es una eminencia intelectual cuyo pensamiento lo proyecta de manera universal; basta leer sus obras de antropología publicadas principalmente por la Universidad Veracruzana a través de la colección Biblioteca–, por ser un notable político. Formado en la academia, diríase que se doctoró en la diplomacia durante los años eufóricos del PRI de los setenta y ochenta. En este sexenio, junto con Domingo Alberto Martínez Reséndiz, ha sido el funcionario cultural con mayor obra. Ambos a la chita callando. Ambos seguirán sin duda en el nuevo gabinete.
Baez pertenece al grupo Obertura: Siglo XXI, agrupación un poco esotérica, que incluye a prestigiosos académicos e intelectuales que han detentado puestos públicos claves: Esther Hernández, José Luis Velasco, Mario Muñoz…
Un amigo me llamó la atención sobre un hecho: “Mira, al final los encuentros y reuniones de trabajo entre intelectuales y Duarte sirvieron para algo. Lety organizó la cena con Beatriz Paredes y demostró su eficiencia; resultado: Turismo. Y lo que no sabes es que Duarte estuvo trabajando en Nanciyaga con Velasco y otros intelectuales para conformar un plan de cultura. Sí, fue poco antes de que se diera el mitín del 15 de junio. ¿Resultado?…”
Otro dato: el sábado 27 de marzo, en la primera reunión que el entonces precandidato tuvo con intelectuales, el orador principal fue José Velasco Toro. Si se quieren más signos de que este grupo será el favorecido, revisemos quiénes presiden los festejos del Centenario instaurados por el Partido Revolucionario Institucional.
Por lo pronto, aun cuando muchos aseguran que nada está definido, el director de la Editora de Gobierno, tácito aspirante a la rectoría de la Universidad Veracruzana y biógrafo de Rafael Guízar y Valencia, parece el elegido para enmendar los entuertos del ruinoso Instituto. Los propios empleados del IVEC lo confirmaron: se les dijo que Félix será el nuevo director.
Si otra cosa no sucede tendremos como jerarca de la cultura a uno de los intelectuales más prestigiosos de Veracruz y a un hombre que de política sabe lo suficiente como para sortear obstáculos y no amilanarse ante administraciones dudosas y presupuestos mezquinos.

El GABINETE del doctor DUARTE

 

Con la ratificación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de la elección como gobernador de Veracruz para el ciclo 2012-2018 del doctor Javier Duarte de Ochoa comienza una nueva etapa para Veracruz. En el ámbito cultural, término donde enunciamos a los trabajadores de la cultura, a los funcionarios, los creadores, los gestores y los que siendo estudiantes o espectadores participan de la cultura y las artes, quienes se asumen como creadores protagonistas o funcionarios de élite alimentan aún más sus esperanzas. No se habían movido porque no se sabía si la elección era válida. El espectro de la anulación permeó sobre la elección de julio todo este lapso. Priistas fieles, servidores y empleados del propio Duarte de Ochoa manifestaban sus dudas y temían que una eventual anulación cancelara sus esperanzas. Finalmente el martes 26 de octubre Duarte de Ochoa pudo dormir tranquilo.

La Operación Jarocha

No es lo mismo despertar siendo Javier Duarte de Ochoa y dormirse siendo el señor gobernador. La metamorfosis a la jarocha ha ocasionado en estos días que los rumores se incrementen en torno a la composición del inminente gabinete. Personas bien informadas aseguran que Leticia Perlasca, quien desempeñó una gran labor como directora del Colegio de Bachilleres del Estado de Veracruz, será la secretaria de Turismo y Cultura, lo que se antoja una decisión correcta y halagueña para el futuro de esta dependencia de tan gris memoria en el actual sexenio. Sencillamente Álvaro Peña fue un gris secretario sin ningún interés en el área de cultura y con escasa visión turística. Perlasca, por su manera de trabajar, puede dar nuevos bríos a una secretaría tan discutida.

En la conformación de los gabinetes no quedan siempre los que persiguen ni por supuesto tampoco se logra lo que se espera sino lo que se encuentra. Dalia Pérez, quien trabajó en la Comisión de Turismo de la Legislatura, esperaba ser designada como titular de la secretaria correspondiente, mientras que Perlasca aspiraba a suceder al doctor Arredondo en la Secretaría de Educación. En Educación, todos lo sabemos, va el famoso Motita, ídolo de todo joven priista que aspira a seguir los pasos del inminente secretario. Perlasca se quedará en Turismo mientras que Dalia espera la designación como suprema dirigente de la cultura en Veracruz. El Instituto Veracruzano de Cultura parece el destino lógico para quien movió los hilos en Xalapa para Javier Duarte de Ochoa.

Una Dalia para la Cultura

No parece augurar sorpresas la designación de Dalia; a tal punto que ya ha comenzado a reunir a sus allegados en preparación para asumir el poder cultural. Conforman su grupo mayoritariamente gestores culturales que se han desempeñado como funcionarios de galerías y que de una u otra forma esperan continuar sirviendo al estado. O mamando del presupuesto, usted diga cuál. Otros nombres que se enuncian son Juan Antonio Nemi Dib, quien sería también un buen director de cultura, ya que al frente del Instituto de la Policía Auxiliar fue un notable líder y un hombre sensible que transformó esa gris dependencia y editó libros y organizó concursos. Sergio Villasana Delfín quiere repetir y más que él sus administradores y mujeres muy cercanas a él en la intimidad quienes piensan, una sobre todo, heredarán el poder para seguir disponiendo del presupuesto a su antojo, como ha sido el rubro en este último año. Lo que Don Sergio no sabe es que muchos de sus propios funcionarios y directores de área conspiran contra él porque no aguantan las ínfulas de quien se asume su heredera ni mucho menos las tropelías de los administradores y el caos en que la institución opera. Difícilmente repetirá Villasana porque sus propios agremiados no lo quieren.

Queda sin embargo una pregunta: si Dalia Pérez asume la dirección, dada su cercanía con Don Sergio, quien es su mentor político, ¿protegerá a los administradores actuales? Si es así, cabe esperar que el IVEC continúe sin dinero y con escasa presencia. Esperamos que la inteligencia y voluntad que ha distinguido a Dalia en todas sus actividades se manifieste asumiendo que no puede heredar culpas ni continuar con debacles. Leticia Perlasca hizo un gran trabajo en el IVEC, lo saneó y lo dejó en bonanza. Todo lo contrario de lo que sucede con el IVEC.

CULTOS de DUARTE

Con Duarte la cultura está de pedo

 

Los rituales ordenan nuestras existencias. Conformamos nuestros actos y regimos nuestros días mediante calendarios en los que destacan, símbolos resplandecientes, lo soles de las fiestas, las lunas de la memoria y la celebración. Un ritual, más esporádico y fugitivo de los registros, pero de igual modo cíclico y pactado, es la reunión del candidato a gobernador, de filiación priista, con la denominada clase intelectual. En una entrega anterior razoné ya la connotación del término intelectual y cómo tal denominación es incompatible con el actuar de nuestros profesores, académicos, artistas, periodistas, escritores, promotores, funcionarios y demás oficios que en nuestros días y en Veracruz, se comprenden como “intelectuales”. Intelectual es un concepto que define a quien interviene en la vida pública analizando los actos públicos en razón del interés público. El intelectual se manifiesta: se convierte en un personaje, en una figura evidente, cuya política se ejerce a través de la razón.
En Veracruz las actividades culturales giran en torno al presupuesto y a la programación, que no programa, de las instituciones. Lo cual no deja de ser curioso porque esas muchas manifestaciones culturales, esa exuberancia de creatividad, de artistas y de tradiciones de la que se vanaglorian los políticos y que presumen como bastión para convertir a Xalapa en “capital mundial de la cultura” (Duarte dixit) en su mayoría corresponden a artistas y empresarios independientes, cuando no al pueblo. Xalapa es una ciudad de artistas y empresas libres que sobreviven precariamente y que requieren del apoyo mas no depender de los programas de gobierno o el subsidio universitario. Por ello resulta un misterio que sean justamente estos creadores independientes quienes con entusiasmo asisten a las convocatorias de los políticos. ¿Ambición o ingenuidad?
Acaso por la precariedad del medio, por el hartazgo de enfrentarse a la escasa o nula respuesta del culto público xalapeño y de la región, a la sempiterna miseria que obliga a marchantear el costo de entrada a espectáculos no subsidiados, a la falta de espacios adecuados y a la indiferencia de empresarios y ricos de la ciudad, mezquinos y timoratos, los trabajadores de la cultura se congregan, cada sexenio, en torno al ungido. Palomillas atraídas por la luz. Como no hay política cultural hay culturosos haciéndole a la política.
Una reunión íntima con quinientas personas
El PRI inventó el corporativismo para que mediante una central: obrera, campesina, popular, las clases sociales fueran concentradas, dirigidas, coptadas; en la era de la internet, se requieren organizaciones atomizadas, no nucleares que difuminen las ideas corporativas. El doctor Javier Duarte, a través de una de las tantas y muchísimas organizaciones que soliviantan y contribuyen a su candidatura, convocó el 24 de junio a una reunión informal con los trabajadores de la cultura. Los convocantes fueron diversos como variopintos los mensajeros y ujieres del reino, aunque el crédito final correspondió a la emergente y hasta el momento, insólita por su falta de corporeidad –razón de ser, propósitos, objetivos: FUNDARTE. ¿Flor de un día o una de esas redes parapartidistas creadas a iniciativa de los asesores de JD? En facebook hay muchísimas y su propósito es difundir la ideología duartista de manera subrepticia. Para quien aún no lo sabe hasta FielBook tenemos.
Después de la multitudinaria pero infructuosa reunión en el Teatro del Estado el sábado 25 de marzo, cuando un grupo de instituciones concitó el acarreo de mil quinientos asistentes –la mayoría, estudiantes, ahora basta con leer un libro de texto o para el caso unos apuntes, para ser considerado intelectual, en el país de los analfabetas el que lee TvNotas es rey–, los cuales se aburrieron y aprovecharon para dormir, según se desprende de las fotografías de Al Calor Político, los asesores y estrategas de Javier Duarte razonaron que era necesario otro encuentro. Admitiendo que la reunión promovida por el doctor Víctor Arredondo y por Francisco Rangel, directivos de la Secretaría de Educación de Veracruz y del Sistema de Tecnológicos había sido todo menos una reunión con la gente importante de la cultura –por ahí se dejaron ver apenas una docena de notables: Abraham Oceransky, Francisco Lozano, Antonio Tornero, no recuerdo a más— propusieron un nuevo acercamiento. Aprovechando el parentesco del candidato a gobernador con Jorge Duarte, destacado galerista en la Pinacoteca Diego Rivera gratamente apreciado en los círculos culturales, se pensó ofrecer una cena privada. El doctor Duarte recibiría en su casa a no más de treinta invitados. Al calor de la charla y de la hospitalidad conocería de primera mano las vivencias y necesidades de la comunidad cultural. De hecho, su esposa Karime Macías ha mostrado desde antaño inquietudes literarias. Desde esta perspectiva la reunión parecía prometedora, ya que una de las peticiones de la comunidad cultural es que los políticos conozcan y comprendan cuáles son sus necesidades y peticiones, más allá del sistema tan criticado de becas y de la promesa de construir teatros o museos. A veces los políticos malinterpre-tan las necesidades de una comunidad porque son muy distintas las exigencias de un artista “renombrado” y acostumbrado a los tratos palaciegos, a la cortesanía, que las de un artista que debe ganarse la vida mediante su trabajo.

Noche de alfombra roja


La pequeña reunión se convirtió en una especie de noche de alfombra roja. Nomás llegar al Salón Gal advertía uno el montaje. Multitudes ataviadas de rojo merodeaban el acceso. Cámaras de televisión, reporteros, periodis-tas, políticos con aspiraciones, oportunistas. Y para acceder, nadie reparaba ni te exigía invitación o nombre, lo cual era suficiente para provocar suspicacia. Se dice que incluso te convidaban a llevar a tu familia o a invitar como acompañante a quien quisieras. Lo importante es el derroche.
El motivo para el libre acceso fue que nuevamente el anunciado encuentro entre Duarte y los intelectuales se decantó por la muchedumbre. Y como la masa impide el encuentro, a cambio del intercambio de perspectivas, se derrochó alcohol en abundancia, el salón se convirtió en archipiélago de islotes de poder, y abundaron los asistentes pero escasearon nuevamente los artistas representativos. Aunque para qué necesitamos artistas si tenemos periodistas. Funcionarios de las instituciones educativas y culturales. Muy pocos de la Universidad Veracruzana, curiosamente. Muchísimo gestor o aspirante a gestor –ahora los artistas se venden al mejor gestor–. Pocos, muy pocos notables, los mismos que han venido asistiendo a los encuentros con Elizabeth Morales, los mismos que serán señalados como protagonistas del fidelato. Esos que persiguen ser directores del IVEC, regidores de cultura con Eliza-beth… Un artista plástico, visiblemente disgustado, comentó: “Esta es la misma mierda de cada seis años. De haberlo sabido, no vengo”. Y sí, cada seis años los trabajadores de la cultura saben que pueden beber gratis y atiborrarse de bocadillos, como cualquier estudiante de artes en inauguración plástica, mientras como hilo musical suena un sonsonete con promesas. Como anécdota: cuando el doctor prometía los aplausos estallaban, pero únicamente de un lado. El ala derecha estaba ocupada en su mayoría por desconocidos aunque también departían artistas como Per Anderson, Gerardo Vargas; escritores como Magali Velasco, César Silva y Jaime G. Velázquez; personalidades de la cultura local como Celia Álvarez o Rebeca Bouchez. Entre más desconocidos con mayor vehemencia aplaudían. En el centro, donde se ubicaban los intelectuales más conocidos –que no reconocidos– los aplausos eran tibios. Como si con tal laconismo pudieran ocultar que estaban ahí por su propio arbitrio y no obligados. No hay vergüenza peor que la que se quiere ocultar.

Te propongo

 

Fué un encuentro fallido. Duarte no conoció las propuestas, excepto las acordadas y peticiones de previamente por quienes habían realizado el encuentro –políticos que están buscando ya una cartera en el nuevo gabinete o gestores que desean incrustarse en el presupuesto. Recibió, en la mejor costumbre del fidelato, carpetitas con los proyectos quienes siguen considerando la dádiva expresión natural de la política cultural. Como en una noche de gala en Hollywood hubo conductores quienes saludaron a los asistentes y diversos números dancísticos. Al final, tras cerca de dos horas de espera, el doctor arribó en medio de una nube conformada por los medios de comuni-cación. Como en la ocasión anterior, brindó un discurso. Prometió ya no un teatro sino establecer un sistema de estímulos, desdeñando y soslayando que ya existe uno, ineficiente pero sujeto al arbitrio federal, lo cual es garantía democrática. Un sistema de becas regido y controlado por el todopoderoso y por sus acólitos sí da miedo. Prometió “empleo y ocupación”. Tampoco dijo cómo. Una sugerencia: podrían comenzar pagando emolumentos por tareas honrosas pero sin honorarios: conferencias, presentaciones de libros, diseños, correcciones, asesorías, lecturas, talleres.
Si de verdad le interesa a Javier Duarte tanto la cultura no se explica por qué los medios que asistieron fueron políticos y por qué la publicidad que se pagó fue en medios políticos y no en publicaciones culturales. No es que no haya es que no quieren voltear a verlas.
Ni siquiera el convivio prometido entre Duarte y los trabajadores de la cultura se cumplió. Al terminar su discurso el candidato se marchó alegando una apretada agenda. Pese a la aún abundante oferta de alcohol, los asistentes, demostrando que sólo son atraídos por el fulgor del candidato, se marcharon en su mayoría. Poco importó que aún no tocaran Los Cojolites ni la Negra Graciana. Ya se había visto, tocado, al ungido y nada quedaba de interés. Ni modo, a esperar otros seis años para que la comunidad reciba a cambio de su presencia alcohol y bocadillos. Pero no hay peor sordo que el que no quiere ver.

La INICIATIVA de LEY para el DESARROLLO CULTURAL/ II de III partes

El primer intelectual del Estado –por ahora.

Nuestra interpretación de los acontecimientos transforma la historia. Apelamos al olvido y proponemos ficciones mediante la asignación de valores y motivos distintos a los originales. En la entrega primera de esta saga reseñé las propuestas de legislación cultural en el sexenio de Fidel Herrera Beltrán. Y relatamos (el Dile y su hermano Tonto, protagonistas de Tonto y retonto) los orígenes de la Iniciativa de inminente ratificación como ley por el gobernador. Dalia Pérez Castañeda siendo aún candidata a diputada había convocado el  25 de agosto de 2007 al Foro de Arte y Cultura para el Desarrollo para conocer la situación de los actores de la cultura en Xalapa. Posteriormente, ya investida representante popular de la LXI Legislatura y presidenta de la Comisión de Turismo, propuso foros de consulta en Martínez de la Torre, Perote, Poza Rica, Veracruz, Córdoba y Minatitlán.

Cambiando la historia

Una versión distinta se formula en la “Exposición de motivos” con la que el jueves 28 de enero la diputada local Pérez Castañeda presentó la Iniciativa de Ley para el Desarrollo Cultural del Estado de Veracruz-Llave ante el Congreso. La Iniciativa se describe como un “producto ciudadano”, resultado del trabajo de “amplios grupos sociales que la concibieron, propusieron y revisaron”. Se soslaya el antecedente de una iniciativa personal. Más impacta hablar en nombre de una ambigua colectividad. “Al inicio de esta Legislatura un gran número de ciudadanos insistieron sobre la necesidad de proponer y decretar una norma jurídica que contribuyera al desarrollo cultural de la entidad”. Lo que implica que la Iniciativa de Ley no es una bandera personal de la legisladora Pérez Castañeda, como habíamos creído, sino formulación de una demanda ciudadana. Por ello, el sensible “Congreso consideró justo el reclamo y con el objetivo de integrar la iniciativa legal que ahora se conoce, convocó a foros de consulta”.

Si el curioso y paciente lector me ha seguido hasta aquí… regrésese porque voy a donde el rey juega al tío lolo. Pérez Castañeda habló de la necesidad de aportar la legislación necesaria en materia de cultura; cristalizada la Iniciativa, ésta se presenta no como una propuesta personal sino como un producto colectivo, una demanda ciudadana. Y ya no es una diputada sino el Congreso en pleno quien convoca a foros de consulta. Omitamos por ello mencionar que una de las preguntas en ocasión de la realización del foro en Xalapa en 2007 fue si no se buscaría validar una ley presentándola como resultado de una consulta popular. Antes que la Ley fueron los foros pero los foros ya pensaban en la Ley.

Nace una superestrella

De la lectura de los diez capítulos que componen la hoy flamante Ley para el Desarrollo Cultural del Estado de Veracruz se desprende como objetivo, más allá de loables formulaciones, derogar la legislación anterior en materia de cultura. Todas las leyes, incluyendo la que otorgaba sustento jurídico al Instituto Veracruzano de Cultura, pierden validez. Y con esta propuesta, comandada por los ciudadanos, siempre tan diligentes en  ampliar las funciones de sus ejecutivos, siempre tan deseosos de fortalecer el papel de las instituciones en quebrantamiento de la libertad individual, resulta fortalecida la Secretaría de Turismo. No es un papel inédito, sólo la corroboración jurídica del papel que la reingeniería previamente le había asignado.

Los capítulos II, IV, VI, VIII y IX delinean las funciones rectoras de la Secretaría. En el capítulo II se enumeran los derechos culturales de los veracruzanos y de los trabajadores culturales. En el Artículo 8 de tal capítulo se establece que el fomento y promoción estarán a cargo de la Secretaría:

  • La Secretaría fomentará y promoverá la participación de la población en la vida cultural de sus comunidades, el disfrute de los bienes y servicios culturales y la colaboración en el progreso artístico, como fuente de creatividad y componente central de un desarrollo autodeterminado, corresponsable, integral y sustentable.

Resulta prolijo citar y glosar cada uno de los artículos. Me limito a comentar el capítulo IV, “De la Política Cultural del Estado”. En el Artículo 23, tras enunciarse las prerrogativas y acciones con que el Estado fomentará la diversidad cultural y la protección del patrimonio cultural amén de establecer programas de apoyo a la creación y acciones de difusión cultural, se decreta que será la Secretaría quien represente al Estado en la coodinación con “las dependencias y entidades de la administración pública municipal, para fortalecer la descentralización de los programas y acciones”.

Otro artículo que patentiza las atribuciones y el papel central que la Secretaría de Turismo detenta es el Artículo 25 que señala que “promoverá convenios de colaboración” con los ayuntamientos, instituciones educativas, organismos públicos, grupos, asociaciones civiles y patronatos de gestión cultural. Inútil agregar que no habrá acción que busque o persiga la participación del Estado que no ataña a la Secretaría.

El primer intelectual del estado

Punto menos atendido y soslayado en los compendios difundidos es el papel preponderante que el gobernador poseerá en la articulación del desarrollo cultural. En el Capítulo III “De la competencia, atribuciones y perfiles de las autoridades en materia cultural”, Artículo 15, se establece que corresponderá al Gobernador del Estado:

  • Elaborar el Plan Estatal de Desarrollo que en materia cultural considere a los trabajadores culturales, garantice el acceso de la población a las manifestaciones, bienes y servicios culturales en igualdad y equidad, y conceda especial atención a las personas y grupos sociales en desventaja.

Al gobernador le corresponde “ejecutar la política y programas culturales”, “conservar y fomentar la participación el Estado y la sociedad, en la protección y promoción de regiones culturales, monumentos, zonas y sitios arqueológicos”, otorgar “premios, reconocimientos y estímulos a las personas y organizaciones que por sus méritos se distingan en el quehacer cultural y artístico”. Es cierto que siendo el gobernador el ejecutivo responsable de cumplir la ley no sorprende que entre las tareas asignadas se encuentre la representación ante la Federación ni que suscriba convenios o cree incentivos económicos, pero sí que recaiga en él la tarea de ejecutar programas culturales y la elaboración del Plan Estatal de Desarrollo.

Si la Ley es fruto de una concomitancia ciudadana, ¿cómo surgió el preponderante papel que las instituciones tienen en ella? De la somera revisión se desprende que la Secretaría de Turismo, antaño carente de una legislación que estableciera y delineara su operación con respecto a la cultura, emerge fortalecida y con atributos que la convierten en el supremo departamento institucional. El Plan de Desarrollo, los convenios, el financiamiento, el reconocimiento, la promoción, la protección, todo atraviesa por ella. Y el gobernador se convierte en el principal representante de la cultura. La promoción cultural será imposible si no hay un acuerdo previo con el gobernador o con el responsable que éste delegue.

30AÑOSde elAGORA

II y última parte

Mariano Agora

Se festejan los treinta años de El Ágora de la Ciudad, un espacio que en más de un sentido además del urbanístico resulta central en la vida cultural de Xalapa. Sin embargo, el festejo soslaya que papel tan central no pocas veces ha sido secundario.

La concepción misma de El Ágora, en su acepción institucional no helenística, define su naturaleza. El FONAPAS se crea como parte de la política de atención a las familias durante el régimen lopez portillista, complemento diríamos de la atención material que tan bien encarna el DIF, vestigio de una época en que se consideraba como idóneo el bienestar intelectual y físico tanto como el material. El Ágora, esa figura que como ya dijimos en nuestra entrega anterior, reúne los atributos de un salón cultural y una casa de cultura en la noción tradicional y provinciana, se propone ser un espacio de cohesión antes que de polémica. Representa por antonomasia los valores institucionales, el apego a la tradición. Por ello, si bien El Agora de la Ciudad, concentrándonos ya en el espacio de Xalapa no en aquellos otros que compartieron el nombre y que hoy, a lo largo de la república, han devenido museos, casas de cultura o auditorios, ha ofrecido y permitido una serie de actividades artísticas y culturales, de otro modo difíciles e incluso impensables en Xalapa, también ha sido un sitio por completo cerrado, reacio al significado original de un ágora: territorio de libre encuentro.

Pa’ muestra basta una peli

A lo largo de su trayectoria e independientemente de sus directores, coordinadores o encargados responsables, la mejor prestación de El Agora a Xalapa ha sido cinematográfica. Desde la fundación promovida por Rebeca Bouchez y la posterior asunción del encargado de actividades cinematográficas  como responsable, Roberto Jiménez, hasta nuestros días, cuando Eber García, bajo la tutela de Alejandro Mariano, se ocupa de la programación cinematográfica, El Ágora ha fungido a la vez como cineclub que exhibe películas inéditas en Xalapa, hasta sala de lujo para estrenos de otro modo inadvertidos por el exigente pero muchas veces miope público cinéfilo, quien precisa de la legitimación para reconocer a Oliver Stone o a Clint Eastwood como Autores. El Ágora ha permitido festivales, foros, muestras y ha exhibido cintas insólitas en provincia, como el Napoleón de Gance o para contribuir a hagiografías (El Argentino de Steven Soderbergh, Joy Division de Grant Lee ) Es la referencia más visible de la cultura cinéfila. ¿Quién no se ha enternecido cuando una jovencita con ínfulas de nínfula declara que si va al cine, pero “sólo a las del Ágora”?

Importante contribución también la de los talleres de literatura y arte. Ricardo Yáñez estuvo con Bouchez en una primera instancia y volvió a invitación de Indra Olavarrieta. Roberto Jiménez preparó niños que soñaban con la fotografía, algunos de los cuales devendrían artistas, como Jorge Acevedo. Octavio Reyes, quien estuvo con Bouchez y volvió durante la gestión de José Homero, formó jóvenes escritores, entre ellos al periodista Juan José Llanes y el cineasta Fabricio Prada. Alejandro Mariano sin duda atenderá este aspecto y encomendará nuevos talleres de arte, crítica, creación, para conservar ese espíritu de formación que tan bien supo interpretar El Ágora.

Con un auditorio en sus respectivos momentos –ha pasado épocas duras, la actual no es la excepción– tan apropiado y adecuado para difundir una tradición diríamos de teatro de cámara, monólogos, espectáculos unipersonales, El Ágora, con todo, no ha fungido preponderantemente como espacio teatral. Es cierto, en sus comienzos, cuando el presupuesto era por partida doble, se presentó Volpone, llegaron compañías extranjeras, y después siempre hubo representaciones notables, pero no ha tenido continuidad. No es extraño: El Agora privilegió ser sala cinematográfica, pero ahora que no hay cine jueves y viernes, podría abrirse a los grupos emergentes de teatro. Xalapa, ciudad presumidamente teatrera, abunda en teatreros y carece de teatros. El Agora debería de asumir este reto. El Foro Abierto se ha convertido, en los últimos años, gracias a las sugerencias que Bouchez recibiera de su hija, en un territorio para las nuevas propuestas de danza y de música, rock en especial, pero igualmente son, reggae, blues y alternativo. Mariano ha conservado ese espíritu. Para redondear deberían de ofrecerse conciertos no gratuitos en el Auditorio, cuando los grupos ameriten una presentación que permita apreciar su música con propiedad.

Plástica de plástico

Zenil_Bride

Paradójicamente, el área que junto con el cine más se ha atendido es la plástica. Al contar con espacios para su uso como galería –espacios que en la remodelación se extendieron más allá del ámbito tradicionalmente destinado para tal–, El Ágora ha ofrecido cientos de exposiciones. ¿Dónde la paradoja? Que para el elevado número de expositores la calidad ha sido escasa. El Agora, acaso en sus primeros años, no ha sido nunca, plásticamente, centro de la actividad artística. En los últimos ochenta lo fue la Galería Ramón Alva de la Canal, con Javier Puchetta, en los noventa; la Galería de Arte Contemporáneo, con Guillermo Villar primero y después con Carmen Díaz; y claro la Pinacoteca Diego Rivera con Francisco Vidargas ; en esta década, la Marie Louise Ferrari, el Jardín de las Esculturas –cuando Manuel Velásquez y Angélica Ayala…–y como nunca la Pinacoteca, que gracias a la perspicacia y las habilidades políticas de Jorge Duarte ha pasado a desempeñar un papel central en la vida de Xalapa. El Agora entre tanto, salvo experiencias aisladas que han buscado ofrecer algo distinto, se ha mantenido como un recinto tradicional. Ha sido conservador, institucional y espacio para artistas y exhibiciones lamentables. Los pocos y aislados escándalos que se han suscitado fueron también aportados por las exposiciones: una fotografía de Miguel Fematt robada, posteriormente aparecida en un cesto arrugada y rota; el retiro de un cuadro que Rebeca Bouchez efectuó con base en su criterio debido a la presencia de un icono nazi que motivó una nota en La Jornada No han estado los mejores artistas de la ciudad, salvo excepciones, y mucho menos se han presentado los artistas más importantes de los últimos tiempos. Pocos nombres que oponer a las exposiciones en otros espacios. Las excepciones serían Guillermo Arreola, con Bouchez; y Nahum Zenil y Soid Pastrana, con Mariano. Mucha basura en cambio, mucha apertura que sólo abarata el lugar. Y en todas las administraciones: ¿no acabamos de ver una terrible muestra de impotencia creativa en julio, la exposición de Isidro Laisequilla? ¿No se prepara una muestra de un artista papanteco recomendado desde Palacio? ¿No hay quien cree que el espantoso pero bien promovido Pedro Trueba es un artista?

Sería ingenuo pedir que en El Agora dejaran de exponer los recomendados por el gobernador o la Primera Dama, o que los directores y coordinadores no aprovecharan para saldar sus deudas pendientes, pero sí se apreciaría un mayor rigor en la selección de los artistas. Un buen artista de cuando en cuando sería maravilloso. El Agora es uno de los espacios más conocidos de Xalapa, por ende el que mayor público foráneo atrae. Exponer, bajo la premisa de que se trata de un artista xalapeño o veracruzano o representante de los valores populares, no favorece a la impresión de Xalapa como un lugar de cultura. Ya bastante tenemos con la depauperización de la Galería de Arte Contemporáneo, con el eclipse de El Jardín de las Esculturas, para que El Ágora, bajo la excusa de la demagogia y la confusión de las relaciones públicas con la promoción del arte, continúe cobijando falsos y provincianos prestigios.

Década perdida

El Agora es un espacio institucional. El papel central con que surge y la vocación ecuménica desaparece ante la ausencia de presupuestos. Desde su fundación hasta hoy su mantenimiento y la manera de encontrar recursos han sido la preocupación fundamental. No han existido las más de las veces proyectos sino programas. Al no existir una idea definida de la promoción cultural las administraciones han convertido a El Agora en un cineclub, una galería que privilegia lo xalapeño y lo provinciano, y en un auditorio que se presta al mejor postor. Billete manda y gobernador favorece.

Las administraciones estatales, los gobernadores pues, y sus caprichos, han impuesto y depuesto directores y administradores. Gracias a la influencia de Rafael Hernández Villalpando, creador de Encuentros y Ritmos, El Agora, durante el gobierno emergente de Dante Delgado Rannauro, se sumió en la decadencia total. Viva la vileza. De ahí surge el papel preponderante de la Galería del Estado, hoy de Arte Contemporáneo, a la que Delgado restaura y Chirinos aprovecha, A Chirinos, quien legó la tarea cultural al polémico Rafael Arias, tampoco le interesó retomar a El Agora como sitio de cultura, pese a que, de lejos, sea el último sexenio donde hubo noción de cultura en nuestro estado. Fue la década de los espacios del IVEC.

La década perdida sólo se palió con el arribo, una vez más, de Rebeca Bouchez, quien convenció a Miguel Alemán de la importancia del recinto histórico y su rescate. Es necesario un balance de estos últimos nueve años de gestión. Sin embargo puede decirse sin pensarlo demasiado que en esta cuarta etapa de El Agora –la primera es la del origen y gestación; la segunda, ya con un presupuesto exiguo, de resistencia; la tercera, de decadencia; la cuarta, la de la restauración– ha predominado el lucro –los espacios se concesionaron– y la cultura de relumbrón. Una exposición se mide no por la calidad de las obras expuestas sino por el número de asistentes. Un gran conferencista será aquel que convoque a personajes de la socialité y de la política. El éxito tiene que ver con la presencia del gobernador y la importancia del acto por el número de acompañantes del séquito. Como espectador y como diletante y diletonto no estoy de acuerdo en esa creciente idea de los gestores culturales de convertir exposiciones y presentaciones en una feria. Los músicos, las rifas, los actos maratónicos, no atraen a un público lego, sólo la convierten en una tortura para los interesados en asistir. Una recomendación: olvídense de rifas, de grupos de jazz, son, rock, música de cámara –por cierto, qué horrible toca la Orquesta de Cámara del Ayuntamiento– y sirvan más vino. Es lo único que hace soportable malos cuadros, música espantosa y gente fea e indeseable. Si quieren aumentar en sus informes el número de asistentes, eleven calidad y cantidad de vino. En la culta Xalapa sólo eso funciona cuando lo que se pretende es cantidad y no calidad.

30AÑOSde elAGORA

I de II partes

Cartel anunciando la exposición La Balada del Café Triste de Alberto Morales, Cat

Cartel anunciando la exposición La Balada del Café Triste de Alberto Morales, Cat

Durante el sexenio de José López Portillo, la Primera Dama Carmen Romano instituyó dos organismos cuyo propósito eran fortalecer a la familia como unidad de la sociedad y propiciar las actividades culturales y de esparcimiento. Surgieron así el DIF (Desarrollo Integral de la Familia) y el FONAPAS (Fondo Nacional para las Actividades Sociales). Mediante el FONAPAS se buscaba promover actividades artísticas y culturales y en consecuencia se abrieron salas de concierto, casas de cultura y salas de lectura.

Comprender gama tan amplia de actividades requería un espacio único; un centro de irradiación cultural para la comunidad. Así se retomó el concepto del ágora ateniense y surgieron los Ágora, que afloraron en varias ciudades de la república, incluyendo Ciudad de México, San Luis Potosí, Villahermosa, Tuxtla Gutiérrez, Mérida y por supuesto Xalapa. En realidad se trataba de una versión modernizada de las añejas casas de cultura: sede de talleres, con lecturas y conferencias, espacio galerístico para presentar exposiciones y un auditorio para espectáculos cinematográficos, musicales o dramáticos.

El Ágora de la Ciudad de Xalapa se asentó en los terrenos del antiguo Convento de San Francisco, donde primero había funcionado el Salón Victoria, un sitio de convivencia que contaba con sala de baile, pista para patinaje y sala de cine, en cuyas instalaciones posteriormente operó el Archivo General del Estado de Veracruz. La iniciativa del proyecto de restauración se presentó en 1977 al entonces gobernador Rafael Hernández Ochoa por el Patronato Pro Centro Cultural que presidía Rebeca Bouchez. De 1978 a 1979 se desarrolló el rescate del edificio del Archivo y se procedió a adecuarlo para la edificación de El Ágora, bajo la encomienda de los arquitectos Víctor Loyo Ramos y Enrique García Ramírez. Fue inaugurado el 11 de agosto de 1979 con Rebeca Bouchez como administradora.

Ágora sin memoria

Siendo El Ágora un espacio cuya existencia ha sido decisiva para la vida cultural de Xalapa sorprende que no exista una crónica fidedigna ni siquiera un registro confiable, estadístico al menos, de tan importante recinto. No hay fotografías, no hay archivos y tampoco una crónica rigurosa. Para escribir una historia puntual sería menester revisar los archivos hemerográficos y a la investigación mediante informantes. Existe una fuente al respecto: la crónica escrita por Rebeca Bouchez, fundadora y administradora en la mayor parte de la existencia de El Agora, la cual es posible consultar en el sitio en internet de El Agora y que se reproduce en muchos otros espacios, como verdad instituida y oficial. Otro documento, efectuado igualmente bajo la encomienda de Bouchez, que se puede consultar en los archivos del DIF, reitera la información de la crónica. Transcribo dos párrafos de la crónica:

En el ya mencionado Manual de Organización de El Ágora de la Ciudad, se lee:

La historia oculta

Durante la primera administración de Rebeca Bouchez, El Agora vivió una época de oro. Se crearon talleres de creación literaria y de redacción; se montaron exposiciones importantes; y funcionaba ininterrumpidamente el cineclub, además de la puesta en escena de obras de teatro y festivales. Era un verdadero centro de cultura. Y aunque Bouchez dejó El Agora, éste continuó funcionando, gracias, en principio a Roberto Jiménez, quien había sido subalterno de Bouchez. Durante esa época además de las actividades cinematográficas se instauraron talleres de creación literaria. Manuel Cortés, sucesor de Jiménez, quien fuera director del FONAPAS a nivel nacional, aportó su conocimiento institucional y sus relaciones con sellos editoriales y discográficos a nivel nacional.

Durante el periodo que en la crónica de El Agora y en el Manual de Organización de El Ágora de la Ciudad es descrito como sin operaciones ni actividades relevantes, coordinaron Indra Olavarrieta, Fernando Ruiz Granados y José Homero. Los funcionarios a quienes directamente interesaba el futuro de El Agora de la Ciudad fueron Eduardo Pérez Roque, quien fungía como subdirector –posteriormente, con Dante Delgado Rannauro sería Director General– del DIF, y Sergio Dorantes Guzmán, ambos fallecidos y cuya versión de cómo tomaron El Agora y qué números se entregaron después de la primera etapa de gestión  sería indispensable conocer.

Ruiz Granados, entonces joven escritor, recién egresado de Letras Españolas, ambicioso de suyo, administró en los albores de la gubernatura de Fernando Gutiérrez Barrios, quien a través del DIF estatal, presidido por Divina Morales de Gutiérrez Barrios, consideraba necesario mantener la vigencia de El Agora, ya entonces un espacio con visible deterioro físico, como un lugar de reunión y difusión intelectual. Con la asesoría de Roberto Ortiz y de Lorenzo Arduengo se mantuvieron los ciclos de cine, se acordaron festivales con la Cineteca, continuaron y aún se incrementaron las presentaciones de libros y revistas, además de que la galería no dejó en ningún momento de funcionar. Entre las cintas importantes que se estrenaron: París/Texas de Win Wenders, Napoleón de Abel Gance, La noche de Varennes de Ettore Scola, además de las películas emblemáticas del entonces nuevo cine mexicano: Amor a la vuelta de la esquina de Alberto Cortés y Crónica de familia de Diego López. En la plástica destacan las exposiciones de Vicente Rojo y de José García Ocejo. Ruiz Granados organizó asimismo actividades de recreación y cultura para los niños, cristalizadas en la Ciudad de los Niños

José Homero relevó a Fernando Ruiz Granados, con una dirección limitada, ya que no poseía facultades administrativas pues controlaba el aspecto financiero una contadora que finalmente conseguiría ser directora del espacio, ya en su etapa de total deterioro. Tal decisión de limitar responsabilidades trajo consecuencias: en tanto la renta de espacios, las decisiones con respecto a restauración y mantenimiento, no atañían a José Homero. De ahí la falta de recursos para impedir que la decadencia física continuara.

Espíritu ecuménico

Noticia en la portada de El Sol Veracruzano anunciando la designación de José Homero

Noticia en la portada de El Sol Veracruzano anunciando la designación de José Homero

José Homero fue director de octubre de 1987 a febrero de 1988 cuando renunció debido a la falta de un presupuesto y a las cortapisas con respecto al programa por él desarrollado. Asumió la dirección a invitación de Sergio Dorantes Guzmán, entonces colaborador de El Sol Veracruzano, donde Homero, a instancias de Sergio González Levet, dirigía un suplemento de cultura: Graffiti. Con el apoyo de un grupo de jóvenes que no recibían remuneración alguna pero que se mantuvieron cercanos a esa nueva dirección, entre los que recordamos a Ricardo Perry, Rafael Antúnez, Víctor Hugo Vázquez y Gerardo Ventura, además del acercamiento y la presencia de artistas como Carlos Torralba, Alberto Morales, Adolfotógrafo, Miguel Fematt, se buscó que El Agora fuera una suerte de Casa del Lago, con el espíritu ecuménico de la Generación del Medio Siglo. Se consideraba una excelente oportunidad para efectuar una transformación en la concepción de la literatura y de la promoción cultural. Juan Vicente Melo fue una presencia constante, con charlas y asesorando actividades. En el breve lapso durante el que Homero fungió como director se creó un programa de lecturas literarias, De Viva Voz, donde se presentaba a un autor maduro, a un autor joven y se leían fragmentos de un autor traducido. Escritores participantes: Juan Vicente Melo, Severino Salazar, Isabel Quiñónez, Luis Arturo Ramos, Silvia Tomasa Rivera, Jaime Reyes, Ángel José Fernández, Silvia Sigüenza, Lorenzo León, Roberto Bravo, Octavio Reyes, Guillermo Villar, Adriana Menassé, José Camacho Salvá, Irving Ramírez, Carlomagno Sol, además de los ya mencionados Perry, Ventura, Antúnez y Vázquez, y muchos más, ya que el programa incluyó a todos los autores y grupos existentes. El cineclub no se interrumpió al punto que se comenzaron entonces los primeros acercamientos con la Cineteca Nacional para efectuar una muestra de la Muestra. Entre los artistas que expusieron se cuenta la primera exposición individual de Carlos Torralba, una colectiva sobre la muerte con artistas mexicanos y polacos, coordinada por Adolfotógrafo, con artistas tan importantes como Yolanda Andrade, el propio Adolfotógrafo, Armando Cristeto y artistas de Estados Unidos y Polonia, además de una muestra retrospectiva de Alejandro Romero. 1987 también fue un año señalado y recordado porque Alberto Morales, mejor conocido como El Gato, realizó la primera exposición considerada posmoderna, en una suerte de instalación que abarcó toda la galería de El Agora, con la realización de las obras en directo bajo la luz de unas velas. Miguel Fematt saludó entusiastamente esta exposición.

Finalmente, el acto más importante fue un Homenaje Nacional a Juan Vicente Melo. Asistieron escritores tan importantes como Carlos Monsiváis y Tomás Segovia, quien también ofreció una lectura de su poesía. Con ellos: Alberto Paredes, Andrés González Pagés, Jorge de la Luz, Alejandro Toledo y Francisco Guzmán Burgos, entre otros, además de prestigiosos escritores asentados en la localidad como Luis Arturo Ramos, Marco Tulio Aguilera Garramuño, Guillermo Villar, Octavio Reyes, entre muchos más. Y por supuesto la presencia de Juan Vicente Melo. La memoria de ese encuentro está documentado en el número 64 del suplemento Graffiti; buena fuente respecto a las actividades desarrolladas durante la gestión de Homero.

Como se ve y como podría documentarse, de 1986 a 1988, el periodo que se define como sin actividades, existieron dos directores: Ruiz Granados y José Homero. Este último, a pesar de sólo laborar cinco meses mantuvo el espíritu ecuménico de El Agora, en teatro presentó a Susana Alexander y una breve temporada de Un halo de esplendor, espectáculo de Carlos Converso, además de abrirlo a otras manifestaciones como el rock, en especial a los ejecutantes locales, como Yerblues y Leoncorpión, y la música afroantillana –se presentó el primer disco de Combo Ninguno–, al tiempo que las actividades tanto literarias como artísticas buscaban un rigor cercano al manifiesto en ciudades como México. Sin soslayar nunca los vínculos con la Universidad Veracruzana, el ISSTE o la SEP.

Historia pendiente

Una de las tareas primordiales de Alejandro Mariano Pérez será emprender la necesaria memoria de El Agora, con imparcialidad evitando el protagonismo y el revisionismo. Y es tarea primordial porque Mariano, además de actual director y responsable de la Galería Veracruzana que funciona en el World Trade Center, posee un prestigio como gestor cultural que lo ha convertido en el abanderado de las historias culturales de Veracruz. Sería terrible ejemplo que no pudiera contar con un registro histórico del espacio que administra. El documental que se exhibió durante la ceremonia de la celebración de los Treinta Años carece por cierto de rigor. Fue apresurado y no hay una línea cronológica. No se entrevistó ni a Fernando Ruiz Granados ni a José Homero, quienes hubieran aportado su visión. Queremos creer que el descuido fue consecuencia tan sólo del apresuramiento –se elaboró en menos de quince días– y no a un acto de censura.

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