
SUCESIÓNenlaEDITORIALdelaUV/III y última parte
La exposición del rector Arias Lovillo en su columna semanal de los motivos argüidos por Anaya para renunciar se recordará como un acto valiente. En cambio, el artículo de Celia del Palacio Montiel, la ex directora y durante un mes directora interina de la Editorial de la Veracruzana, publicado el 12 de febrero en Universo, el órgano informativo de la UV, resultó redundante con respecto a lo ya expuesto por Arias Lovillo y hasta cierto punto un ajuste de cuentas con Anaya, quien llegó recomendado por ella. Es cierto, había que responder a las críticas, sobre todo porque se habían tergiversado las opiniones de la propia Del Palacio, como ocurrió en Milenio, en una nota cuya cabeza atribuía ambiguamente a Del Palacio la descalificación de los escritores veracruzanos: “Lo que se busca es calidad y pertinencia, dice Celia del Palacio. Literatos veracruzanos carecen de calidad” (publicada el 30 de enero; ya no se puede consultar en red). Se amarraban navajas que Del Palacio no empuñó y en cambio prefirió orientar armas contra su antiguo recomendado.
Del Palacio en su artículo intitulado “La Editorial de la Universidad Veracruzana” (Universo, 12 de febrero de 2008 ) manifestaba:
- En los días recientes, la súbita renuncia del maestro Jesús Anaya a la Dirección Editorial de la Universidad Veracruzana (UV) ha sido motivo para que se hagan afirmaciones sobre esta institución, que carecen de fundamento y que demuestran el profundo desconocimiento de quienes las emiten respecto de la verdadera condición de la Editorial y de los procesos de transformación que se han puesto en marcha en ella en los últimos dos años.
Para corroborar que su artículo respondía a la carta de Anaya, Del Palacio concluía su artículo afirmando:
- La transformación hace tiempo que está en marcha y aunque reconocemos que queda mucho por hacer, la Editorial de la Universidad Veracruzana no se mueve sobre arenas movedizas. Estamos construyendo sobre cimientos firmes el futuro de esta institución.
Es cierto, nadie esperaba la renuncia instantánea de Anaya, quien algo debió de haber visto mal para preferir los pies en polvorosa; a lo mejor el sueldo . Pero también es cierto que si el rector lució acertado y valiente al difundir las razones de la renuncia, la explicación de Del Palacio, su defensa de su propia gestión y su encono ante la renuncia y las observaciones de Anaya, traslucen, destilan, enojo. Un lector más inteligente que el Tonto que esto escribe podría sospechar: ¿enojo por expresar una convicción? Anaya, quien se ha desempeñado en el sector editorial orientado al comercio, no a la difusión humanista, como es el caso de la Editorial de la UV, considera que las editoriales universitarias de México adolecen de dolencias atávicas: “males endémicos” en sus palabras. ¿Tanto enojo causa esta convicción? Yo considero que en Xalapa, mientras no se respete la critica y no se valore y justiprecie el esfuerzo intelectual la ciudad y sus instituciones continuarán hundiéndose en la mediocridad. Es una convicción que me confirman los hechos a cada momento: los funcionarios que confunden el pago de publicidad con la compra de aplausos, el atropello de los derechos autorales, la ausencia de pagos por los trabajos intelectuales… Pero esto no viene al caso, diría Raymond. La pregunta es: ¿fueron las convicciones de Anaya las que causaron el encono o el hecho de que se tratara de su recomendado y por ende ella quedara mal ante la opinión pública?
Bastaba con que expusiera los actos realizados durante su gestión, ya que si algo debemos destacar dentro de este embrollo en que se convirtió la sucesión en la Editorial, es la continuidad en los proyectos. Y en el caso de las acusaciones o tergiversaciones, contestar puntualmente, responder: nunca he descalificado a los escritores veracruzanos, la Editorial no está cerrada a los veracruzanos.
Quienes han trabajado de cerca con Jesús Anaya recuerdan a un hombre comprometido con su trabajo. Enterados de los hechos en Xalapa se sorprenden un poco de que Anaya no haya aclarado ni respondido. ¿Por qué Anaya no ha dado su versión? ¿Qué ocurrió?
Sergio Raúl López, reportero de El Financiero, y colaborador de Performance, entre otros diarios de provincia, solicitó a Anaya una entrevista al respecto. Anaya rechazó la entrevista y remitió en cambio la siguiente respuesta. Transcribimos la declaración textual:
- “No tengo mucho que agregar al comedido comentario del rector de la Universidad Veracruzana, doctor Raúl Arias Lovillo, en torno a mi renuncia a la dirección editorial de esa institución. Me parece que ambos coincidimos en el diagnóstico de los males endémicos que padece la edición universitaria en México –un capítulo significativo de la profunda crisis estructural de la educación superior que han señalado diversos expertos, y que discrepamos en cuanto a la necesaria voluntad transformadora del statu quo: carezco en este momento de mi vida de la energía requerida por tal esfuerzo, me equivoqué y calculé mal mis reservas para participar en un combate desigual y prolongado que, ciertamente, libra con mucha entereza el rector y espero sinceramente que logre los mejores resultados.
- Reconozco también su firme solidaridad pública ante el ataque difamatorio de que fui objeto por un gacetillero de ínfima catadura y me queda claro que el golpe bajo era en realidad una sucia y mezquina agresión contra la actual administración universitaria.”
Atentamente
Jesús R. Anaya Rosique
Díez de gloria
Con la asunción de Joaquín Díez Canedo Flores como nuevo director de la Editorial de la UV, ha concluido esta historia de enredos. El Diletonto estuvo presente el día en que Díez Canedo hizo pública su nueva función. El martes 26 de febrero en el auditorio de la Librería Rosario Castellanos, tras cerrar la ceremonia de presentación del libro Terra Cognita de Mauricio Montiel Figueiras, en la que fungió como moderador, Díez Canedo anunció que era su última aparición en público como funcionario del Fondo de Cultura Económica, ya que se trasladaba a Xalapa para asumir la dirección Editorial de la UV. Un aplauso, un cálido aplauso, fue la respuesta. Y durante el coctel, muchos le desearon éxito. Pareces una súper estrella, le comentó alguien y él sólo sonrió.
Díez Canedo es un hombre querido por los escritores e intelectuales en México. Ojalá que en esta primera empresa en la ciudad a la que tanto quiere, las calumnias y los golpes bajos con que los gatilleros de gacetilla no lo disuadan. No sólo la Editorial, muchas instituciones culturales en Xalapa y Veracruz requieren gente honesta y con buenos modales.
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